lunes, 10 de enero de 2011

CINCO AÑOS DE REFORMAS, NO ÉS UN BUEN RECLAMO ELECTORAL


El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, desde el púlpito del Congreso de los Diputados, los días previos a la Navidad, nos mandó una suerte de amarga felicitación a todos los españoles, pronosticando la necesidad ineludible de promover reformas, en los próximos cinco años, con el fin de aumentar la productividad de nuestra economía, hasta adaptarla a la media de los países más avanzados de la UE.

No hace falta decir que a muchos, el miedo que desde ya hace unos años tenemos metido en el cuerpo, se revolvió reavivándose, pues por suerte o por desgracia, la palabra Reforma, en boca de según quien, nos llega a causar, incluso pavor; pues no en vano la experiencia nos ha enseñado, que siempre se acaba, perjudicando los ya exiguos ingresos de una mayoría de ciudadanos españoles, clasificados en lo que se denominan clases medias bajas.

Es muy curioso esto de la productividad y de la competitividad de la economía de un país, que para los grandes expertos al servicio del poder, siempre consiste en reducir los costes directos, como salarios, y servicios sociales, sin tocar ni mellar en lo mas mínimo las llamadas ortodoxamente rentas del capital, y que vulgarmente todos conocemos como especulación pura y dura.

Digo que resulta curioso, cuando nos intentan convencer y según parece lo están consiguiendo que es absolutamente necesario, que un campesino, por poner un ejemplo, deba reducir, el salario de sus empleados, y incluso su propio beneficio, además de aumentar su producción con los mismos costes en pro de conseguir que la verdura que produce, sea más barata en el mercado, a fin que pueda competir en precio con otra proveniente de Marruecos, un país donde un peón agrícola, cobra la mitad que uno de aquí y que además no goza prácticamente de beneficios sociales, como asistencia sanitaria, o derecho a prestaciones de invalidez ni jubilación; cuando todos sabemos que la verdura que el campesino español vende a 1 €, en el mercado el consumidor paga 10€. ¿Por qué los expertos, nunca se preocupan de incidir sobre estos nueve euros de diferencia, en lugar de buscar una rebaja del uno?

Quizás es que estos son otros tiempos, pero recuerdo haber leído en un libro, sobre el estado de Israel, que en sus orígenes la comercialización de la producción agrícola del país, se canalizaba a través de una sola empresa de rango público, que solo añadía al producto exclusivamente sus costes, sin margen alguno de beneficio. Esto les permitió introducir su producción de naranjas en Europa, a unos precios más baratos que las que se producían en Valencia; cuestión altamente sorprendente, por cuanto cultivar naranjos en un suelo semiárido donde el agua es un bien escasísimo y por lo tanto muy caro, además de tener que contribuir a un enorme gasto de defensa, por los continuos conflictos con los países árabes vecinos.

Claro que por aquel entonces, incluso los judíos tenían muy claro la cultura del esfuerzo y que el verdadero valor, estaba en todo aquello por lo que luchabas y conseguías, arrancar de la tierra o transformar, y que el sector financiero, siempre necesario, se consideraba como un servicio a la producción siempre a ella supeditado, sin tener nunca entidad propia. Eran aquellos tiempos en que las grandes fortunas las ostentaban empresarios muy ligados a la producción y que los banqueros, eran gente prácticamente anónima encerrados en sus despachos, siempre vigilantes de la liquidez de sus entidades. Parecía que todo el mundo había aprendido la gran lección del crack de 1929 y la consiguiente segunda guerra mundial y que para siempre la política democrática, predominaría y controlaría la economía, evitando que unos especuladores sin ningún escrúpulo en nombre de la libertad, acabaran por esclavizar una buena parte de la humanidad.

Al día siguiente del discurso del primer mandatario español, en un periódico de ámbito nacional, se publicaba una encuesta en la que se preveía una victoria por mayoría absoluta, del Partido Popular y una gran debacle del PSOE, es entonces que empecé a pensar y atendiendo a la máxima que el pueblo siempre acaba teniendo razón; que Zapatero, ha acabado por dar la imagen de obligado o no, ha optado por la soluciones de la derecha más reaccionaria, y la reacción de los españoles, acaba siendo que para políticas de derecha quien mejor las hace es la derecha y francamente en esto también el pueblo acaba teniendo razón.

Aun estamos a tiempo de variar el discurso y retomar el camino de la izquierda para la solución de la crisis económica en nuestro país, un camino que va ser también de espinas, que nadie lo dude, pero que al menos al final encontremos un campo de rosas, que tampoco lo dude nadie.

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