lunes 8 de febrero de 2010

LAS VERDADERAS MEDIDAS PARA SALIR DE LA CRISIS


Todas las grandes crisis que ha sufrido el mundo capitalista a lo largo de la historia se han solucionado en base a una sola cosa, trabajar.

Los gobiernos han podido hacer más o menos para facilitar las cosas, empleando políticas, más o menos acertadas, para crear las condiciones más óptimas, para que la sociedad desarrolle sus capacidades, pero al fin y al cabo, es esta la que debe reaccionar y saber encontrar el camino adecuado.

Hoy nadie duda que la crisis que estamos pasando, sea una verdadera revolución, en el sentido más literal de cambio. Cambio en los sistemas productivos, en las formas de vida, e incluso de la organización social.

Los viejos sistemas del trabajo en grades fábricas, parecen haber pasado a la historia. Cada vez se hace más y más necesario, avanzar hacia el modelo de pequeñas factorías, altamente especializadas, más fáciles de gestionar. Los modelos productivos también están cambiando, dejando obsoletos los trabajos en cadena, substituidos por máquinas robotizadas. La propiedad de las empresas también ha experimentado un giro de 180º, pasando de la antigua empresa familiar de los orígenes del capitalismo, a las sociedades anónimas, con un capital tan repartido que las personas como propietarias de una empresa han dejado de tener significación alguna. Sin embargo, este giro ha provocado el nacimiento de una nueva clase social, mal denominada empresariado, que no forzosamente debe coincidir con los propietarios de las empresas, si no que están formados por altos ejecutivos, muy bien retribuidos económicamente, la mayor parte de las veces son los que se agencian la parte del león de los beneficios de las empresas y son los primeros en abandonar el barco, cuando les cosas se tuercen. Por último no debemos quitar importancia, al tema medioambiental que ha empezado a calar hondo, cuando nos damos cuenta que nuestros sistemas productivos clásicos, llevan como consecuencia, una degradación de nuestro planeta, que puede conducirnos en un plazo medio de tiempo a legar un mundo inhabitable a nuestros descendientes.

Una reflexión sobre todo ello y una mirada retrospectiva a la historia, nos permite afirmar que nos encontramos inmersos en un gran periodo revolucionario, solamente comparable a la gran revolución industrial, que empezó a finales del siglo XVIII y se alargó durante el siglo XIX, hasta la mitad del pasado siglo XX, cuando las clases sociales, empezaron a quedar bien definidas y la necesidad de reducir las diferencias entre ellas, dio paso a la socialdemocracia, como fórmula política más adecuada.

La nueva tecnología que impuso la máquina de vapor, inventada por James Watt, significó el fin de una era y de una estructura laboral basada en pequeñas i domésticas unidades de producción, pasando a la concentración en grandes fabricas donde se multiplicaba la producción rebajando los costes, por la generación de más i más excedentes. Además de significar el nacimiento de una nueva clase social, “el proletariado” el gran cambio tiene lugar en la propia esencia de la estructura social, la familia, que se reduce notablemente en número al pasar de convivir bajo un mismo techo y trabajar en la misma unidad de producción, padres, tíos, hijos, sobrinos y nietos, a vivir en viviendas aparte, el matrimonio con los hijos, que al alcanzar la mayoría de edad se independizan y fundan nuevos núcleos.

Hoy la estructura familiar también experimenta cambios profundos debido a las nuevas formas de trabajo, cambios a los que, como entonces, hay grandes estructuras que son contrarias, por el temor a perder poder, como las principales religiones, incluida la Iglesia Católica.

Pero, no hay quien pueda detener el progreso y al final quien lo pretende acaba siendo atropellado por los acontecimientos; por ello es necesario que ya mismo, los españoles nos pongamos a trabajar, que busquemos fórmulas para financiar a los nuevos emprendedores, que los hay, que encontremos nuevas estructuras empresariales de propiedad compartida, lo que en unos momentos se llamó economía social, que apostemos fuertemente por la formación, como el gran camino a la generación de beneficios. Todo ello sin olvidar ni un ápice de la protección social y los derechos que la clase obrera de nuestro país le ha costado tanto tiempo conquistar.

Estoy convencido que solo aquellos que verdaderamente hagan apuesta de futuro, saldrán de la crisis y España, será uno de ellos siempre y cuando no nos dejemos engañar, por los cantos de sirena de una clase empresarial que debe girar 180º su mentalidad conservadora i anacrónicamente periclitada, si no quiere perder el tren del futuro, ni verse desbordada por los acontecimientos.

No temamos, a los cambios, y pensemos muy seriamente en las palabras que un gran español, Francisco Pi y Margall, pronunció hace 150 años. La Revolución es la paz y la Reacción es la guerra.

lunes 1 de febrero de 2010

EL NECESARIO CAMBIO QUE NO LLEGA


Las grandes compañías norteamericanas, responsables en gran parte de la caótica situación económica, en la que se halla inmerso la mayor parte del orbe terrestre, han conseguido en base a invertir grandes cantidades, que el sueño del gran cambio que Obama, anunciaba en su campaña electoral, haya quedado en solo eso, un sueño; cuando ya se ha hecho pública la desactivación total de la reforma sanitaria en USA, y la puesta en práctica de medidas de claro corte neoliberal, para sacar el país de la crisis. A pesar del reciente grito de Obama, como advertencia a la banca: “Si quieren guerra la tendrán”

Parece ser que la pérdida del escaño del fallecido Edward Kennedy, en el estado de Massachusetts ha sido el elemento determinante en este cambio, cuando todos los asesores del presidente, le han indicado la necesidad de un golpe de timón a su política, si pretende que el partido demócrata, siga ganando elecciones.

¿Que ha pasado para que en menos de un año se haya producido este giro tan radical en el pueblo estadounidense, de un apoyo incondicional al primer presidente negro, a un rechazo descomunal a su política?

Sencillamente pienso que ha sido cuando los más grandes poderes del país, petroleros, aseguradores, bancos, etc, han visto peligrar la oportunidad de volver a los niveles de grandes beneficios, en base a la especulación pura y dura, y para ello no han dudado en emplear toda su capacidad de influencia en medios de comunicación, para montar una campaña de desprestigio al gran cambio que se pretendía poner en marcha, campaña que parece ser ha calado en la opinión pública norteamericana que acaba dando la espalda a este, necesario e imprescindible cambio, que la economía mundial del siglo XXI precisa.

Por otra parte, creo que nadie en este planeta ha sido capaz de decir la verdad, en el sentido que los grandes cambios, en las estructuras económicas, siempre requieren de grandes sacrificios, y que si en verdad pretendemos un mundo con más justicia social y con igualdad de oportunidades para todos debemos empezar controlando al sector financiero, impidiéndole asumir riesgos excesivos, así como favorezcan la especulación sin control ninguno, que ha llegado a considerarse, como un valor esencial del capitalismo.

Ya se que no resulta popular, ni favorece ganar elecciones, el eslogan “Churchilliano” “Sangre Sudor y lágrimas”; y también que el valor del sacrificio, ha dejado de tener consideración en la moderna y opulenta sociedad denominada occidental, pero créanme amigos, la historia va a ocuparse de demostrar que únicamente, los que habrán sido capaces de luchar denodadamente contra la adversidad y con claridad de ideas avanzar hacia el progreso solidario, huyendo de la falsa promesa de una rápida recuperación, que al final resulta es solo para unos pocos, alcanzaran la meta de una sociedad más justa, donde todos vivamos mejor.

Obama a cedido, y su “Yes We Can” se ha desinflado, con la aquiescencia de una buena parte del pueblo estadounidense, que se ha dejado seducir por los cantos de sirena de los más importantes lobbies, que como se está demostrando, siguen repartiendo pingües ganancias, entre una selecta minoría de altos ejecutivos, a pesar que para obtenerlas haya sido preciso exprimir el bolsillo de los contribuyentes, siguiendo la máxima neoliberal de socializar las pérdidas, y privatizar los beneficios. La cesión de Obama, ha condenado al pueblo estadounidense, y como no vigilemos al resto del planeta, a vivir durante unos años más la agonía de un sistema, una agonía, que resulta más y más dolorosa, a medida que el tiempo avanza, y las antiguas estructuras se desmoronan víctimas de la insolidaridad y el egoísmo, de un tercio de la humanidad, que explota hasta la saciedad a los dos tercios restantes, desde el siglo XVIII, cuando el capitalismo inició su andadura.

lunes 25 de enero de 2010

ROMPAMOS UNA LANZA EN FAVOR DEL GOBIERNO CATALÁN


Llevo unos días, leyendo en la prensa derechista catalana, los más diversos y variados artículos, que con un furor más o menos contenido se lanzan a la yugular del gobierno autonómico catalán, presidido por el socialista José Montilla, con el concurso de tres fuerzas de la izquierda, como Iniciativa per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya y el Partit dels Socialistes de Catalunya.

Estos medios, se dedican a magnificar los errores, que los hay, obviando los numerosísimos aciertos que en los siete años, transcurridos desde el 2002, cuando el resultado electoral permitió, por primera vez en la joven historia de nuestra autonomía, desbancar a Convergencia i Unió, el partido de la derecha nacionalista catalana, del poder que había ostentado por veintitrés años consecutivos.

Desde la perspectiva de los siete años del actual gobierno, y en particular los cuatro últimos, en que se ha contado con la presidencia de José Montilla, debo decir, sin ningún miedo a equivocarme, que se han conseguido despejar un montón de incógnitas, y evidenciar estereotipos, respecto de la relación Cataluña España, que en los veintitrés años de presidencia nacionalista, habían adquirido categoría de institucionales.

Observen Vds. que hoy nadie habla de mercantilismo en las relaciones entre los gobiernos autónomo catalán y del estado, tal y como era habitual e incluso promulgado en las campañas electorales, en los años de Jordi Pujol; donde se pedía el voto para que CiU fuera decisiva en España, insinuando que en caso de lograrlo, exprimirían al gobierno estatal, a favor de nuestra autonomía. Aunque al gran gurú de CiU, siempre le salió mal este negocio, por el hecho de la necesidad perentoria que CiU tenía de los partidos gobernantes del estado español, que no al revés, recuerden amigos, el llamado Pacto del Majestic, entre Pujol i Aznar, que sirvió tan solo para que el PP de Cataluña, apoyara manteniendo a Pujol y su sucesor Artur Mas al frente del gobierno Catalán, durante la última legislatura convergente, el primero como presidente y el segundo como “Conseller en Cap” a cambio tan solo de no presentar ninguna reforma estatutaria, cuando desde el aparato propagandístico de la derecha nacionalista, se vendía el pacto como la gran claudicación de Aznar a las exigencias catalanas.

Con el gobierno de izquierdas que preside José Montilla, sin ningún tipo de histrionismo, ni extorsión se ha conseguido, con la aplicación del nuevo Estatuto de Autonomía, la más alta cota de autogobierno que Cataluña a tenido en toda su historia, un sistema de financiación adecuado y perdurable en el tiempo, además de normalizar las relaciones institucionales Cataluña-España, situándolas en el clima de colaboración necesario para la construcción i progreso de este gran país, España, del que todos formamos parte, en lugar de la amenaza y el regateo, al que nos sometía CiU

La tarea de Montilla en estos tres años i pico, no ha sido nada fácil, en particular por los ataques de una derecha nacionalista catalana, en el sentido de que el PSC, no ha usado el voto de sus 25 diputados en el Congreso, como extorsión al PSOE; y los de la rancia derecha españolista que ha recurrido el estatuto a un Tribunal Constitucional, al que no ha dudado en quitar credibilidad, impidiendo su renovación, a fin de no perder su cota de influencia.

Aun así, el actual gobierno presidido por el socialista José Montilla, capea, el temporal de una crisis económica especialmente virulenta en una región como la nuestra; consiguiendo evitar el cierre de empresas, como Nissan por ejemplo y consensuando con los agentes sociales, medidas destinadas a fortalecer la economía, para salir lo más pronto posible del marasmo en que nos encontramos.

No duden amigos ni por un momento que si Montilla, repite como Presidente de la Generalitat los próximos 4 años, y José Luis Rodriguez Zapatero, sigue en el gobierno de España a partir del 2012, el avance de España, en los nuevos derroteros económicos planteados después de la crisis será altamente espectacular, pues es cuando la relación de confianza y no de chantaje, entre España y Cataluña, va a empezar a dar sus frutos, que sin dudarlo van a ser muy abundantes para todos.

lunes 18 de enero de 2010

RACISMO, XENOFOBIA, EXPLOTACIÓN


Me sorprende enormemente estos días, comprobar la gran cantidad de racistas que hay en nuestro país, en verdad les digo amigos, que nunca hubiera pensado que los españoles, un pueblo abierto, acogedor y ancestralmente permeable a todas las influencias culturales de todos los confines del planeta, reaccionara tan tibiamente, ante el reto planteado por la grave e ilegal decisión adoptada por el ayuntamiento de la ciudad de Vic, de negar el empadronamiento a todos aquellos seres humanos llegados a nuestras tierras, huyendo de una miseria que nosotros mismos, el opulento mundo occidental, hemos procurado en sus países de origen.

Oír las palabras del alcalde, militante de Unió Democrática de Cataluña, la formación derechista asociada a la nacionalista Convergencia, justificando su actitud por el hecho que en la oposición del consistorio, de la capital de Osona hay una fuerza con ideario declaradamente xenófobo, Plataforma por Cataluña, que ha sido votada por un número de ciudadanos, a los que el atribuye parte de razón; me ha repugnado profundamente, tanto como las del representante de la formación racista, cuando trata a los inmigrantes mal llamados ilegales, peor que a las bestias, negándoles casi, el derecho a la existencia.

Los ciudadanos de Vic en primer lugar, que al fin y al cabo han sido los que han votado tanto al alcalde como al xenófobo Anglada, así como también estos muchos otros ciudadanos que justifican la decisión adoptada, deberían reflexionar, sobre la directa responsabilidad que ellos tienen en el fenómeno mal llamado de la inmigración ilegal, cuando sin el mínimo pudor han contratado durante mucho tiempo a bajo precio y en clave de economía sumergida a muchos de ellos, explotando su necesidad y llenándose los bolsillos, con el ahorro de la seguridad social y los impuestos que la contratación de personal lleva adherida. Si todos ellos, hubieran contratado legalmente, hoy no podrían llamar ilegal a nadie, auque esto les hubiera representado una disminución considerable de sus beneficios.

En segundo lugar, la reacción de los máximos líderes políticos catalanes de la derecha, apoyando y justificando la decisión, como han hecho Duran i Lleida i Oriol Pujol, por un lado, y Alicia Sanchez Camacho del PP por otro, se me antoja especialmente reveladora, del gran mal que lleva intrínseco el nacionalismo, sea de tipo españolista o catalanista, siempre excluyente y marcador de las diferencias, entre seres humanos.

En el momento de escribir estas líneas, me entero que las altas instancias del PSC, el partido de los socialistas catalanes, que en la localidad de Vic forman parte del gobierno, conjuntamente con Convergencia i Unió i Esquerra republica, han instado a los concejales antedichos a rectificar y no apoyar de ninguna de las maneras la decisión. Por fin una posición sensata en este maremágnum de intransigencia, una posición sensata que como no podía ser de otra manera ha partido de la izquierda, que en todo son los únicos en este país que parecen tener claras las ideas.

miércoles 23 de diciembre de 2009

COPENHAGEN ¿SE QUITÓ LA CARETA OBAMA?


El discurso de Barack Obama en Copenhagen, y el consecuente pobre acuerdo alcanzado por casi todos los países del orbe, para paliar los efectos del inexorable cambio climático que se nos viene encima, ha empezado a poner en evidencia la incapacidad del flamante y prematuro premio Nobel de la Paz, para lidera la verdadera revolución que nuestro globalizado mundo necesita.

El “Yes We Can” de su campaña electoral que además de encumbrarlo al punto más alto del poder en Estados Unidos, abrió grandes expectativas de cambio en el resto de habitantes del orbe, en algo menos de un año ha perdido casi todo su significado, después que el que muchos pensaban como gran líder mundial, está mostrando su total incapacidad para promover en Afganistán un gobierno honesto y con tintes democráticos, dar un giro de 180 grados al conflicto iraquí, poner en vereda a los grandes financieros responsables del mayor crack económico de los últimos tiempos, y finalmente enseñar sin pudor ninguno, su falta de valor para enfrentarse a las grandes petroleras, permitiendo que la cumbre de Copenhagen se cierre con un fracaso rotundo. Por otra parte, y en lo referente a la política interna de Norteamérica, estos días, los medios informativos nos quieren vender como un éxito, la aprobación que en nochebuena va hacer el Senado de la llamada reforma sanitaria en Estados Unidos, una reforma completamente desvirtuada por la gran presión mediática que han puesto sobre el tapete las aseguradoras privadas de Estados Unidos, que veían peligrar los substanciosos beneficios en un futuro más o menos cercano.

¿Que ha quedado pues de las grandes promesas de Obama?, a mi entender, nada de nada, como refleja la caída estrepitosa de su índice de popularidad, y aunque desde los medios se nos quiera hacer creer como motivo principal, la impopularidad de la reforma sanitaria, yo estoy convencido que se debe a su manifiesta impotencia ante los poderes fácticos, que desde las áreas económicas siguen dominando el planeta.

Copenhagen era la gran esperanza para el cambio mundial; el riesgo más que cierto que un pequeño aumento en la media de temperaturas planetarias, ocasione grandes catástrofes en muchos puntos del planeta; era la clave para un cambio en las bases de la economía mundial en el sentido de abandonar una política de consumo energético no renovable del todo desmesurado, para confluir en un modelo sostenible, renovable y de ahorro.

Un éxito en la cumbre de Copenhagen hubiera abierto la puerta a una nueva forma de economía, donde la especulación depredadora sobre los productos energéticos, fuera substituida por la colaboración tecnológica para un mejor aprovechamiento y una mayor eficiencia de las energías renovables; donde la investigación y la ampliación del conocimiento, fueran las bases principales en lugar de la obtención del beneficio económico puro y duro.

Los intereses mezquinos de las grandes compañías petroleras, que no han dudado en aliarse con los nacionalismos más acérrimos, aprovechan el fracaso de Copenhagen para llevar al traste lo que hubiera podido ser la gran y pacífica revolución del siglo XXI. Los grandes políticos de la derecha europea, Sarkozy y Merkel, aunque hayan mostrado públicamente un cierto disgusto, no han sabido dar la talla imponiendo sus razones y finalmente al presidente Obama, hemos acabado viéndole el plumero de su sumisión a los más oscuros intereses del capitalismo más perverso.

Con todo amigos, estamos en plenas fechas navideñas y desde mi profundo realismo, os deseo todo tipo de venturas en estos días y que el próximo año, desde la responsabilidad individual y colectiva, seamos capaces entre todos de cambiar esta penosa realidad.

Feliz Navidad y Prospero año Nuevo
Bon Nadal i Feliç Any Nou

martes 15 de diciembre de 2009

LA LUCHA DE AMINETU HAIDAR


La huelga de hambre que está llevando a cabo Aminetu Haidar, en el aeropuerto de Lanzarote, intenta poner sobre la mesa un tema irresoluto desde hace 35 años, y que nos guste o no los españoles debemos asumir un buen grado de corresponsabilidad, por el hecho del pésimo proceso de descolonización que en los años 1974 i 1975 se llevó a cabo.

Si es verdad que en aquellos años, nuestro país, estaba sometido a un régimen autárquico. Si es verdad que los máximos responsable políticos de entonces, se encontraban en un momento de extrema debilidad, por la decrepitud del dictador y con el de todo su régimen y si es verdad que el rey dictador de Marruecos Hassan II, aprovechó la circunstancia para provecho propio; aunque todo ello no puede servir de excusa para que 35 años más tarde, se siga negando al pueblo Saharaui sus más mínimos derechos y se les condene a vivir divididos, con una buena parte de ellos exiliados en los campamentos del Tinduf, una de las regiones más hostiles, climatológicamente hablando, de nuestro planeta, y dependientes de la caridad del resto del mundo.

Los españoles, por lo general solemos mirar hacia otro lado, echando pelotas fuera, cuando nos toca asumir realidades que nos molestan y digo esto porque escuchando las tertulias radiofónicas y leyendo muchas de las opiniones que se reflejan en los periódicos españoles estos días, sobre la acción que lleva a cabo Aminetu Haidar, además de cargar todas las culpas al gobierno marroquí, se critica al gobierno español, por haber admitido en una aeronave de nuestras líneas aéreas, la deportación de facto que la administración marroquí hizo con la ciudadana saharaui.

No voy a entrar a plantear si nuestro gobierno hizo bien o mal, admitiendo a Aminetu, ni tan siquiera si debe o no respetar su voluntad de llevar a cabo su acción hasta las últimas consecuencias; porque de lo que estoy convencido es que lo que deberíamos hacer todos, es coger al toro por los cuernos y empezar a liderar un movimiento internacional que obligue a Marruecos, a reconocer el derecho a la autonomía del pueblo saharaui, corrigiendo un error histórico de treinta y cinco años atrás.

Desde el mismo momento de la descolonización, los saharauis han reclamado el derecho a ser consultados sobre su destino, reclamación que han conseguido fuera atendida por la ONU, organismo que nunca ha reconocido la soberanía marroquí sobre su territorio. Una de las medidas que el organismo internacional ya dispuso desde hace años, fue la celebración de un referéndum, con todas las garantías de libertad, con el fin que el pueblo saharaui, pudiera decidir su futuro, consulta que si bien al jefe del estado marroquí, no le quedó más remedio que aceptar, con la más que segura probabilidad que su resultado fuera contrario a sus intereses, desde buen principio no ha hecho otra cosa que impedir su celebración, en base a los más variopintos y absurdos argumentos.

La comunidad internacional por otra parte no ha sido capaz de imponer su autoridad, por el simple hecho que Marruecos, es el principal productor de fosfatos del mundo, elemento al parecer imprescindible en la producción de muchos de los países industrializados, como Francia que en todos los conflictos, la encontramos siempre defendiendo directa o veladamente, las tesis del gobierno marroquí.

La huelga de hambre de Aminetu, ha tenido la gran virtud de poner en el primer plano de la actualidad internacional, la situación de miles de personas que malviven en un régimen de opresión y faltos de la más mínima dignidad, por parte de un opresor, el reino de Marruecos, que sin atender a las mínimas normas del derecho internacional, retira el pasaporte y expulsa a una persona por el solo hecho de haber escrito la nacionalidad de su sentimiento, la saharaui, en lugar de la oficial marroquí.

¿Seguirá la comunidad internacional permitiendo la opresión de todo un pueblo, en pleno siglo XXI?

martes 8 de diciembre de 2009

LA POLITICA, EL PODER DE LOS NO PODEROSOS




En estos tiempos que corren, en la piel de toro y algunos otros lares allende del charco, parece estar de moda denostar el concepto política, como si fuera sinónimo de corrupción y de latrocinio, cuando en verdad y en un estado de derecho, es haciendo política como únicamente los menos favorecidos de la escala social tienen la posibilidad de acceder a los puestos de decisión, para determinar el destino colectivo de acuerdo con sus intereses, así como defenderse de las agresiones que desde los poderes fácticos históricamente se les ha procurado.

Los partidos políticos, hoy puestos en la picota como causantes de todos los males al sistema de libertades, son y han sido al fin y al cabo, los aglutinantes de los esfuerzos conjuntos de muchas personas que de manera individual no hubieran tenido ni la más mínima posibilidad de poner en cintura, sin violencia, al poder económico que como se ha venido demostrando a lo largo de toda la historia, no es muy amante de compartir. Son de hecho la base fundamental de la democràcia, sin ellos el sistema de libertades pierde todo sentido, la autarquía y el dominio de una minoría sobre la mayoría se acabaria imponiendo, con todo la carga añadida de explotación del hombre por el hombre. Recuerden Vds. los 40 años de franquismo en España, las dictaduras en Latinoamérica, y si me apuran el sistema de partido único en la URSS, en el pasado siglo XX.

Como decía, hoy en España se nos pretende convencer, por parte de la derecha más reaccionaria, que el sistema de partidos es injusto, que las ejecutivas de los mismos se han convertido en unas élites que ejercen un dominio despótico sobre los militantes y demás ciudadanos, a través de unas elecciones con listas electorales cerradas, que a su entender coartan la libertad individual, tanto de los candidatos como de los electores. Lo que no nos dicen, aunque por poco que pensemos lo intuiremos enseguida, es que debilitando a los partidos, en su capacidad de gestionar las listas electorales, se abre el paso al dominio del terreno político de las grandes corporaciones económicas, sin ideología ninguna.

De hecho, es el sistema que se practica ya desde hace años en Estados Unidos, donde el individualismo, ha conseguido neutralizar totalmente los idearios, y donde la alternancia en el poder entre los dos partidos principales, no tienen ninguna significación ideológica, acabando por practicar la misma política, aunque con pequeñas diferencias de matiz.

¿Quien le marca la política a seguir al actual presidente Obama? ¿El partido demócrata por el que se presentó, o unos determinados lobbys, que han visto la necesidad de cambiar las políticas neoconservadoras de George W Bush, después que les han conducido al desastre?

En España, la democracia es demasiado joven, y aunque podamos presumir del período más largo en el tiempo, de estado de derecho, de toda nuestra historia; el sistema de partidos políticos por mucho que se empeñen algunos de nuestros ideólogos más puristas, no está ni mucho menos plenamente consolidado y adolece aún de muchas vulnerabilidades. Aunque si hay que decirlo, son plenamente representativos de un amplio abanico de credos que finalmente se traduce, en políticas claramente diferenciadas, gobierne uno u otro o en coalición.

El capitalismo mundial ha avanzado enormemente hacia su fase imperialista, a partir de la globalización económica, la supresión de fronteras para todo lo que se refiere a movimiento de capitales y mercancías, ha procurado por la fusión de unas ya de por si grandes compañías, creando unas corporaciones cuya capacidad de poder se ha visto multiplicada, a la vez que la cantidad de capital acumulado crecía hasta cifras exorbitantes, que superan en mucho la capacidad financiera de los estados, que al quedar en inferioridad de condiciones, se han visto superados en el intento de establecer reglas susceptibles de controlar unos mercados y ajustarlos no solo a la obtención de beneficios, si no al bien común de toda la sociedad.

Un ejemplo muy claro de lo dicho, lo tenemos estos días en España y particularmente en Cataluña, donde los gobiernos tanto central como autonómico, se desviven en pactos con las grandes compañías del sector del automóvil, Nissan, Wolkswaguen, Opel, etc. o de su industria auxiliar, para evitar que las des-localizaciones, acaben situando las cifras de paro en niveles del todo inasumibles.

Los resultados de unos mercados absolutamente liberalizados y fuera de todo control democrático no han podido ser más catastróficos, en esto estamos todos de acuerdo, pero, ¿qué medidas hay que adoptar, para que no se repita esta situación? Según los ultraliberales y neoconservadores, hay que insistir en la liberalización de los mercados y deben ser los poderes económicos, a partir de la experiencia acumulada, los que establezcan unas propias normas de autocontrol. A mi modo de ver esto nos conduce directamente a una autarquía, no encarnada en la figura de un dictador, como sucedió en el siglo XX, si no en una entelequia que venimos en llamar mercado, cuyas reglas de funcionamiento las establecen una élites a las que la mayoría de ciudadanos no tenemos ningún acceso, ni tan solo conocemos sus nombres.

Por el contrario desde la izquierda, se sigue creyendo en el principio fundamental de la democracia, que el poder no solo debe residir en el conjunto de toda la sociedad, sin excepciones, si no que debe ser administrado y ejercido por la propia sociedad, también sin excepcionalidad ninguna. Para ello se hace absolutamente imprescindible y necesario devolverle la supremacía al estamento político y que este esté en condiciones de dominar, controlar y administrar el poder económico, en beneficio de toda la sociedad. ¿Cómo conseguirlo? A mi entender un solo camino es posible, y no es otro que la formación de grandes estamentos políticos supranacionales, de clara ideología, elegibles por sufragio universal y que estén en condiciones de someter y regular a las grandes corporaciones económicas, obligándolas a compartir parte de sus beneficios, con toda la sociedad.

¿No creen Vds. que seria muy distinto, que a los despachos de Nissan, Wolkswaguen, o Opel, en lugar de Jose Luis Rodriguez Zapatero o José Montilla, representando a un máximo de 40 millones de persones, acudiera un representante electo de Europa con el respaldo de 400 o 500 millones de almas?