domingo, 12 de agosto de 2018

SINDICATOS EN EL SIGLO XXI


La izquierda en Europa y en nuestro país, no supo reaccionar como debía a la grave crisis económica que estamos padeciendo, no he entendido nunca el porqué, la socialdemocracia, cuando ya en los años 90 empezó la llamada revolución neoconservadora que encabezaban Ronald Reegan y Margaret Tatcher, proponiendo la desregulación de los mercados y la privatización de todo absolutamente, incluida la deuda pública de los estados, cuando vio como se aniquilaban a las Trade Unions en el Reino Unido, se quedaron calladas y sin propuestas ninguna, defendiendo el estado del bienestar que tanto había costado conseguir.

Los líderes socialistas en toda Europa se mostraron carentes de ideas, esperando quizás que el tiempo arreglara sus problemas, cuando en realidad todo el mundo sabe que el tiempo lo que hace es agravar los problemas y el desprestigio de quien nada hace para solucionarlos. No supieron reaccionar al fenómeno de la globalización que venía trastocar todos los planteamientos económicos vigentes, hasta este momento, no supieron coordinarse a nivel internacional, para adaptar sus estrategias a la nueva realidad que se iba imponiendo. No supieron ver de la necesidad imperiosa de acelerar la construcción Europea, con el fin de tener el músculo suficiente para afrontar el deterioro de la democracia, por parte de una élites que dominan los medios de comunicación y una buena parte del capital mundial a través del control de la deuda pública de numerosos países.

De hecho, una de las consecuencias, al menos en Europa, de la llamada revolución necon fue sin duda ninguna la rotura del pacto no escrito entre la socialdemocracia y la democracia cristiana, que permitió la recuperación económica del viejo continente después del desastre de la II guerra mundial, en base a las políticas de distribución de la riqueza mediante la fiscalidad, o sea el llamado Estado del Bienestar.

Ahora, en 2018, parece que la socialdemocracia despierta de su letargo de la mano de nuevos líderes de la nueva generación, gente preparada, con los ideales muy claros y objetivos bien definidos. Como es el caso de Pedro Sánchez Pérez Castejón en España, que en tan solo 60 días en el gobierno del país ha sido capaz de sentar la bases, no solo de una incipiente recuperación económica si no de reversión de gran parte de aquellas medidas que en el gobierno neoliberal conservador del PP habían recortado los derechos sociales de los asalariados españoles. Estoy seguro que este ejemplo va a cuajar en la Unión Europea y dentro de poco vamos a ver como el PSF en Francia, el SPD en Alemania, etc. etc. resurgen cual ave fénix de sus cenizas.

Aunque todo ello, puede ir al traste si no viene acompañado de un “aggiornamento” de las organizaciones sindicales, una puesta al día que lleve a que en ellos se sientan reconocidos, todos los que viven de una salario en nuestro país, y aquellos que siendo autónomos, viven de su esfuerzo constante día a día.

Deben por empezar a plantearse que el mundo del trabajo está cambiando en este siglo XXI, que nada ni nadie va a ser lo mismo que en el siglo XX, Deben también admitir que algo han hecho mal en estos tiempos, cuando el nivel de afiliación ha descendido en picado. Deben convertirse de nuevo en los líderes de la defensa de los derechos de los trabajadores, frente a los grandes poderes fácticos que les pretenden seguir explotando hasta la extenuación Deben volver a las buenas relaciones de hermanamiento con los partidos de izquierda y finalmente deben estimular y apoyar la capacidad emprendedora de los asalariados para que a través de la economía social, construyamos un nuevo paradigma económico, lejos de la especulación y la injusticia social.

Con toda seguridad me olvido de muchas de las cosas que deben cambiar en las organizaciones sindicales para adaptarse a los nuevos tiempos, pero me parece que con lo dicho hasta ahora es suficiente para comprender que en la nueva economía van a ser absolutamente necesarias para garantizar un mundo más justo y equitativo como és el que pretendemos todos aquellos que nos llamamos progresistas.

martes, 7 de agosto de 2018

LA SITUACIÓN LABORAL EN EL SIGLO XXI.




Ha llegado el momento en que debemos dejarnos de historias, nacionalistas, de proteccionismos dentro de pequeñas fronteras, y darnos cuenta que la lucha de clases la están ganado los ricos y poderosos a nivel planetario y que si no sabemos reaccionar a tiempo, el futuro inmediato que vamos a legar a nuestro hijos y nietos, no va a ser una camino de rosas precisamente sino un viacrucis cargado de dolor y sufrimientos, hasta que alguien con sentido común y dotes de liderazgo sea capaz de ponerse al frente y conducir de nuevo a los asalariados por la senda del progreso y la justicia social.

En el pasado siglo XIX, cuando la industrialización daba un vuelco a la sociedad, cuando nació una nueva clase social, el proletariado, cuando incluso las estructuras sociales más esenciales como la familia, sufrió una profunda transformación; las grandes élites del momento pretendieron llevarse la mayor tajada del pastel dejando solo las miajas para las mayorías sociales. Fueron necesarios la aparición de grande líderes y pensadores, Marx, Engels, Pablo Iglesias, Pi Margall, Abdón Terradas, etc. etc. que organizaron y lideraron al proletariado, hasta obligar a las élites a ceder parte del pastel y compartir el bienestar que proporcionaban las nuevas tecnologías en forma de servicios con los trabajadores.

Hoy cuando también estamos inmersos en una transformación de parecido calibre a la revolución industrial, cuando las formas de trabajo hasta hoy conocidas van directas a la obsolescencia, cuando el trabajo en las fábricas está siendo substituido por robots, que hacen mejor y más rápido el trabajo que cualquier ser humano, cuando los puestos de trabajo que se ofrecen ya requieren de un mínimo de conocimientos y preparación. Es hora que la izquierda se platee de nuevo la necesidad de una nueva estrategia, que evite la apropiación de la mayor parte del pastel, por parte del capital.

Las élites económicas mundiales, que siempre actúan con previsiones a largo plazo, ya en los años 90 con Ronald Reegan y Margaret Tatcher a la cabeza se dedicaron a desprestigiar primero, para desmantelar de hecho después, las organizaciones sindicales. Seguramente les vino a la memoria la frase acuñada de finales del XIX y primeros del XX, “Trabajador Organízate y Lucha”  que refleja con claridad la necesidad de juntarse los compañeros, para ser fuertes y poder luchar en igualdad de condiciones con los poderosos que pretenden someterlos. El proletariado a finales del XIX y primeros del XX, se organizó en sindicatos y partidos políticos de clase, consiguiendo en el mundo llamado occidental, particularmente en Europa, el llamado estado del bienestar, donde a través de una fiscalidad progresiva, quien más gana más paga, se repartía con bastante equidad la riqueza generada.

Pero a partir de los 90, del pasado siglo XX, la llamada revolución neocon consiguió asestar un durisimo golpe a las Trade Unions inglesas, que desde entonces no han vuelto a alzar cabeza, y tras ello con la caída del Muro de Berlín, y poniendo al descubierto las miserias que encerraba, junto con un dominio absoluto de los medios de comunicación por parte de los grandes magnates, se asestó un durísimo golpe a la socialdemocracia europea, que no supo reaccionar con la inmediatez que se necesitaba y se encontró completamente desplazada de las posiciones de poder, a favor del neoliberalismo-conservador, que va imponiendo su política de recortes en derechos sociales sin importarle ni un poco si para ello, debe cargarse la democracia, tal y como la hemos conocido. Un buen ejemplo de lo dicho anteriormente han sido los 6 años y medio de gobierno del PP con Mariano Rajoy a la cabeza, donde los trabajadores españoles han debido hacerse cargo de los altísimos costes de la crisis económica, mientras que las grandes fortunas de este país, han incrementado notablemente sus patrimonios; y para evitar protestas y que los trabajadores se organizaran de nuevo inventaron leyes especificas como la ley mordaza para cerrarles la boca.

Otro tema a tener en cuenta ha sido la división dentro de la clase obrera que han provocado, desvalorizando los trabajos más bajos y sobre valorando los que requerían de algún tipo de formación, hasta el punto que algunos asalariados hoy se molestan si les llamas trabajadores.

No les extrañe amigos, que ahora cuando el PP ha sido desplazado del poder, a través de los medios de comunicación de masas intenten desviarnos la atención queriéndonos hacer ver que la inmigración es la responsable de la disminución de la oferta de trabajo, para que en lugar de reorganizarnos y luchar contra ellos, lo hagamos contra unos hermanos nuestros que son mucho más desgraciados y débiles que nosotros. Es como si nos dijeran, “No quieras disputarme mi gran parte del pastel sino que debes estar atento a que la migaja que te doy no te la quite este que viene de fuera”

Volviendo al tema que nos ocupa, es del todo necesario, volver a la máxima, quizás adaptándola a los nuevos tiempos con el fin de no herir susceptibilidades. Propongo “Asalariados organizaos y luchad por vuestros derechos” y además volver a dar la preponderancia que le corresponde al valor de la Solidaridad, como fórmula de cohesión social. Propongo también que los asalariados vuelvan a afiliarse a sindicatos y partidos de clase, que si los que los dirigen no son los suficientemente capaces los podamos substituir por otros que si lo sean y que no nos engañen. Solo así, podremos tener acceso a la parte del pastel que nos corresponde y solo así seremos capaces como ya lo fueron nuestros padres y abuelos de plantar cara para hacernos respetar, para que nuestros derechos sociales merezcan la consideración de todo el mundo.

martes, 24 de julio de 2018

SOBRE LA LIBERTAD


 
Cuando me he puesto a escribir este artículo, un montón de preguntas de dificilísima respuesta se agolpan en mi cabeza, como por ejemplo el de si los humanos podemos verdaderamente libres, cuando nos es imposible eludir una serie de condicionantes que de no cumplirlas anularían nuestra propia existencia, como por ejemplo el comer y el dormir. Nadie en este mundo es libre de optar por no comer o dormir salvo que quiera poner fin a su propia existencia. ¿Nos hace este hecho menos libres?

Otro tipo de coerciones a nuestra libertad más absoluta, es sin ningún género de dudas, las derivadas de nuestra vida en sociedad, acuérdense aquella frase del pensador Jean Paul Sartre.”Mi libertad termina donde empieza la de los demás”.   ¿Somos pues libres en realidad, o esclavos de nuestras condición humana?

Aceptado que hombres y mujeres somos seres sociales y que en el transcurso de nuestra evolución hemos sido capaces de ceder parte de nuestra libertad en beneficio de la colectividad, cuestión que nos ha permitido alcanzar un mayor bienestar, me planteo la necesidad de establecer cuáles son los límites de la libertad de cada uno, tanto por la parte del exceso como por la defecto, pues del mismo modo que es conveniente que un individuo no sobrepase sus límites, también es necesario que los demás no nos obliguen a ceder en demasía y en este punto amigos, es donde entra en juego la democracia o la dictadura, pues en el primero son los propios ciudadanos quienes a través del diálogo la negociación y el pacto, establecen la parte de su libertad que van a ceder en beneficio de la comunidad y en el segundo unos pocos privilegiados, son los que imponen a todos los demás sus normas y les obligan a ceder buena parte de sus libertades para el bienestar de unos pocos.

Otra cuestión de estas que he dicho anteriormente se agolpan en mi cabeza, es la relación entre la libertad y el saber o la educación ¿Puede ser libre un analfabeto, él que por desconocimiento tiene limitadas sus opciones, a escoger? ¿O es más libre aquel personaje de alta cultura y conocimientos, pues tiene un abanico más grande de alternativas? Parece evidente en el caso de escoger un presidente de gobierno por ejemplo, que una persona de pocos conocimientos y por tanto escaso de sentido crítico, es más fácilmente influenciable que otro cuyo saber y experiencia histórica acumulada, le permita rebatir los argumentos falaces con que le pretendan engañar. Es en este punto amigos, en que repasando la historia me he dado cuenta, que es en las situaciones de dictadura, donde menos se invierte en educación, libre, científica y racional, y en el caso de España se dejó en manos de la iglesia católica, seguramente con la pretensión de dirigirla en una sola dirección, eludiendo así el sentido crítico que ciencia y el conocimiento deberían llevar implícito.

Es precisamente en la cuestión de sentido crítico que debe tener toda sociedad que se precie, donde reside a mi entender el quid de la cuestión y hoy día, cuando el mundo está inmerso en un proceso de cambio profundo de las estructuras sociales, hasta hoy utilizadas para organizarse, es donde las élites intentan deformar la realidad con el fin intentar frenar el cambio, real, que sin ninguna duda puede llevarles a la pérdida de sus privilegios de los que tantos años han gozado y aquí es donde aparecen las Fake News, (Noticias Falsas), en un intento de desvirtuar la información de los medios de comunicación y cubrir a los falsos defensores de las libertades, como Donald Trump que para amparar los suculentos beneficios obtenidos por el comercio de armas, sin regular en los Estados Unidos, en nombre de defender la libertad, se niega una y otra vez a establecer cualquier regulación, aunque ello represente que sea el país, donde más asesinatos se cometen por arma de fuego y más masacres en institutos, colegios, y otros establecimientos públicos se producen en en comparación con el resto del mundo.¿Es esto libertad?

También en nombre de la libertad, Estados Unidos ha mantenido al resto del continente americano, bajo un régimen semi colonial, impidiendo de todas las maneras posibles la emancipación de los mismos en formas de organizaciones de tipo socialista o socialdemócrata. De hecho ha sido siempre su patio trasero y el lugar donde ellos han obtenido las materias primas a precios de miseria para su industria transformadora, que vende estos productos a estos mismos países a precios prohibitivos..

¿Se han preguntado Vds. el porqué, el pueblo norteamericano, es capaz de votar y hacer presidentes a personajes como Donald Trump? A mi entender es el gran fallo del sistema educativo norteamericano, que al estar exclusivamente en manos privadas, super valoriza el esfuerzo y la progresión individual frente a los logros colectivos, cuestión que da una visión sesgada de la realidad y coarta el sentido crítico de la ciudadanía.

Espero amigos piensen en ello para llegar a la conclusión, que debemos aprender e invertir en la educación de nuestro jóvenes en libertad y dotarles del sentido crítico que les permita discernir entre lo conveniente y lo que no, con el fin que en un futuro no muy lejano, podamos decir que los seres humanos somos verdaderamente libres.

domingo, 22 de julio de 2018

SOLIDARIDAD, GRAN VALOR EN UNA SOCIEDAD CAMBIANTE.


 
Que vivimos en plena revolución social a nivel planetario, no lo niega nadie en todo el mundo; que el único precedente parecido al que nos podemos referir es la revolución industrial, de finales del XVIII, el XIX al completo y parte del XX, cuando el gran cambio tecnológico, transformó por completo nuestra forma de vida y organización social. El nacimiento de una clase social como el Proletariado, sus reivindicaciones y luchas, consiguieron que la riqueza generada se repartiera de manera más equitativa de lo que se había hecho anteriormente. Solo la contra revolución neoconservadora que surge en la década de los 80, de la mano de Ronald Reegan y Margaret Tatcher, en base a la desregulación financiera,  apartándolo del control democrático, consiguió no solo frenar sino retroceder en mucho el progreso social alcanzado por las clases asalariadas.

Hoy cuando la digitalización nos está llevando a una nueva forma de trabajar, a una nueva concepción de la empresa donde los trabajos más pesados y alienantes los realizan robots, empezamos a intuir que al igual que en la Revolución Industrial, en verdad este progreso solo va a beneficiar a unos pocos y a degradar el nivel de vida de unas mayorías, a los que se intenta quitar incluso el derecho a votar a sus dirigentes, cuando la democracia se está desprestigiando y el autoritarismo, vuelve a primera plana. Por otro lado, ¿se han preguntado Vds, de que nos vale elegir a unos mandatarios sometidos a unos poderes fácticos? Me viene a la memoria, la respuesta que dio el que fue ilustre catedrático de economía en la Universidad de Barcelona don Fabián Estapé, a la pregunta de quién manda en Cataluña? siendo por entonces presidente de la Generalitat Jordi Pujol y Soley, su respuesta fue sin pensarlo siquiera: Josep Vilarrasau, en aquel entonces presidente de la Caixa

Pienso que los asalariados deberíamos aprender la lección de la historia, para no repetir los errores que entonces se cometieron, y que hicieron que el proletariado organizado, (léase sindicatos) no consiguieran objetivos tangibles hasta más de cien años después que la revolución social empezara. Creo que en España y en la Unión Europea, entre las clases llamadas populares, la educación, la cultura y el saber, está suficientemente extendido, para que no sea difícil encontrar a líderes lo suficientemente preparados y con visión de futuro, capaces de afrontar los nuevos retos que la nueva situación nos plantea, pero con prioridad para los intereses colectivos de los asalariados, frente al capital económico.

Con todo no debemos perder de vista la necesidad, para que todo salga de forma correcta, que los asalariados se organicen y luchen para conseguirlos en base sobre todo al gran valor humanista que es la solidaridad, que va a permitir que todos como colectivo salgamos adelante sin que ninguno de los nuestros se quede marginado por no poder seguir el paso de los demás

Sin embargo, andémonos con cuidado, porque hoy al igual que en otras épocas de la historia, intereses espurios intentan confundir la solidaridad con la caridad cristiana, diciéndonos que hay que ayudar al necesitado, con aquellos que a nosotros nos sobra, cuando la verdadera solidaridad consiste en esto y además agarrar al hermano y poniéndole al día hasta que esté en condiciones de mantenerse en el ritmo de los demás, no conformándonos nunca en que permanezca pobre para poder tranquilizar nuestra conciencia echándole unas monedas en el sombrero. La solidaridad desde el punto de vista de la izquierda debe ser institucionalizada. y debe garantizar que los derechos más elementales a los que cualquier persona tiene derecho por el solo hecho de haber nacido, sean aplicados a todo el mundo. Con la solidaridad debemos garantizar el derecho constitucional a la vivienda, a una enseñanza de calidad, a una sanidad de altísimas prestaciones y con la solidaridad de todos debemos garantizar que el estado democrático, sea el administrador de los recursos aportados para atender estas necesidades..

Cada vez que en la historia ha habido cambios sociales de importancia como está sucediendo ahora, una parte de la sociedad se queda atrás y no sigue el ritmo del resto y es aquí donde el concepto de solidaridad colectiva, adquiere gran dimensión pues es la única manera de conseguir una sociedad igualitaria en derechos.

domingo, 15 de julio de 2018

FEDERALISMO, EL TERROR DEL NACIONALISMO




Los catalanes en primera instancia y el resto de los españoles a continuación hemos vivido estos últimos años el enfrentamiento entre nacionalistas de uno y otro signo en toda su crudeza; donde las opciones que predicaban la reconciliación han sido marginadas y unos y otros se han enzarzado en una cruenta batalla de la que solo podía salir un vencedor con la humillación y sometimiento del perdedor.

Una de las partes, el nacionalismo español y su máximo representante el Partido Popular, inmerso en la corrupción más absoluta, ha sido expulsado de su área de poder, el gobierno de España y su delfín, Ciudadanos, que aspiraba a sucederle en unas próximas elecciones, ha visto desvanecerse de la noche a la mañana sus opciones de alcanzar el poder y con ello la posibilidad de seguir manteniendo, la lucha entre nacionalismos en nuestro país.

Tan solo en Cataluña, la opción ultranacionalista identificada hoy con el independentismo a ultranza, pese a un retroceso en la últimas elecciones ha conseguido mantener la mayoría absoluta en escaños, con la suma de las tres opciones (PDECAT, ERC i CUP). Con todo y después del acceso a la presidencia del Gobierno del estado de Pedro Sánchez, todo parece indicar que el ultra nacionalismo catalán empieza a retroceder y en unas próximas elecciones autonómicas, no conseguiría la mayoría absoluta que hoy tiene, a favor de la opción que predica la reconciliación de la sociedad y con una solución del conflicto sin vencedores ni vencidos, como es el PSC y una buena parte de los llamados Comuns.

Visto pues el fracaso de la confrontación entre nacionalismos, que se ha saldado con la clara derrota del nacionalismo catalán, aunque Artur Mas  se resista a reconocerlo y que tan solo ha conseguido evitar la humillación y el escarnio del derrotado, por encontrarse la máxima representación del nacionalismo español, inmerso en el lodazal de la corrupción y a los buenos auspicios del PSOE y el PSC, que han frenado cualquier intento de represalia en forma de suspensión de la autonomía catalana, no solo por parte del PP sino también de Ciudadanos; es de esperar que la mayoría del electorado catalán haga un giro de 90º y se situé de nuevo en la moderación y se intente promover dentro de la legalidad las reformas constitucionales pertinentes para convertir España en un verdadero Estado Federal, donde no sea necesario para nadie plantear la secesión como método de alcanzar la senda del progreso, por parte de ninguno de los pueblos que la componen y donde los roces y conflictos se resuelvan siempre dentro del marco del dialogo la negociación, el pacto y la voluntad manifiesta de seguir remando juntos y en la misma dirección.

Soy consciente, que la solución federal que propongo, es vista con pavor por el nacionalismo, sea del signo que sea, Ciudadanos por ejemplo, que se nos presenta como el liberalismo puro y no contaminado, alejado del neoconservadurismo del Partido Popular,. En la cuestión territorial, se manifiesta si bien no con palabras si con sus hechos, en el ultranacionalismo español más absoluto, hasta el punto de plantear como ha hecho recientemente, modificaciones en la ley electoral española, no para hacer un parlamento más representativo sino para eliminar la presencia de los nacionalismos periféricos, proponiendo un mínimo del 3% de los votos a nivel de todo el estado, para poder acceder a los escaños del Palacio de la Cortes.

Debemos pues concluir, que la llegada del PSOE con Pedro Sánchez, a la Moncloa, va evitar de entrada el incremento de las filas independentistas en Cataluña, cuestión en la que Mariano Rajoy era un especialista único, con su manera de tratar el tema. Las nuevas formas que se apuntan desde el actual gobierno español, estoy convencido que van a conseguir precisamente el efecto contrario, y algunos que hoy están en las filas independentistas, aunque no muy convencidos, van a regresar a las de la moderación  y el federalismo, al igual que otros que se pasaron al nacionalismo español de Ciudadanos, temiendo que el federalismo acabara en los brazos del independentismo.

Siempre habrá irreductibles en uno y otro bando del nacionalismo, pero si conseguimos que no sumen para mantener el poder en Cataluña, del mismo modo que hoy ya no lo están en España, la solución al tema será más pronto que tarde, y como debe ser, sin resentimiento de los vencidos ni la prepotencia de los vencedores.

domingo, 8 de julio de 2018

DEMOCRÁCIA, EUROPA Y CATALUÑA


La situación mundial, en lo que respecta a la democracia no es precisamente halagüeña y su futuro nada en la incertidumbre más absoluta, Si aceptamos que la democracia tal y como la conocemos ahora, tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con lo que se ha venido a llamar revolución industrial  y que hasta hoy ha sido.”El menos malo de los sistemas de gobierno” según Winston Churchill, para algunos, generalmente las clases más privilegiadas, al entrar de lleno en lo que se viene a llamar la revolución digital, están pensando en que hay que buscar otro sistema pues con toda seguridad perciben que su adaptación a los nuevos tiempos no les conviene de ninguna de las maneras.

Tanto es así que en base al famoso trilema de Rodrik, donde de los tres conceptos. Democracia, Estado Nación y Globalización, solo es posible el desarrollo de dos de ellos, deteriorando el tercero. Las clases adineradas del planeta, parecen haber optado por El Estado Nación y la Globalización, en defensa de sus intereses aunque ello signifique menos Democracia y de peor calidad.

Observen, que como solución a la crisis se plantean posiciones de replegarse hacía el concepto nación como autoprotección, de cerrar fronteras, impidiendo la inmigración, arguyendo la falsa amenaza, de pérdida de valor identitario, aunque ello determine una restricción en los servicios sociales, como sanidad y educación públicas, o el sistema de pensiones, por los bajos índices de natalidad, que la inmigración puede paliar en gran manera.

Vean Vds. que potenciando al Estado Nación, en una economía globalizada, pierde valor la democracia, al ser substituida por lo que ha venido llamándose dictadura de los mercados, y un ejemplo de los más claros lo tenemos en el actual gobierno de Estados Unidos, un país, con un alto porcentaje de empresas multinacionales, muchas de ellas, con presupuestos que sobrepasan el PIB de muchos países del planeta, gobierno encabezado por este siniestro personaje llamado Donald Trump, un hombre que ha puesto como bandera la rentabilidad por encima incluso de las decisiones del pueblo, así  para él es más importante que el lobby de la Asociación Nacional de Rifle, este organismo que agrupa a los principales fabricantes de armas del país, obtenga suculentos beneficios, aunque de vez en cuando un loco se haga con una arma automática y mate a un montón de adolescentes en un instituto. ¿Es democracia hacer oídos sordos a las reclamaciones de muchos estudiantes americanos, como hace Donald Trump?

Otro ejemplo claro lo tenemos en los países asiáticos, Rusia incluida, donde se ha establecido la competitividad de sus economías, en los bajos salarios, y la ausencia de derechos sociales, cuestión que ha requerido rebajar en gran manera la calidad democrática, con el fin de mantener el orden evitando las protestas  que en justicia deberían hacer los trabajadores condenados de por vida a una pobreza indigna.

La construcción de unos Estados Unidos de Europa, ha sido la gran visión para encajar la imparable globalización, que la nueva tecnología ha procurado, con la democracia, en base a buscar la competitividad de la economía, no en los bajos salarios sino en la unión de esfuerzos que permitan superar en volumen a cualquier lobby multinacional que se precie, y estar en condiciones de aplicar las condiciones en lugar de tener que aceptar las que unos personajes no electos te impongan.

La Unión Europea actual, sigue siendo el claro ejemplo que Globalización económica y Democracia, pueden coexistir y desarrollarse plenamente, detrayendo soberanía a los Estados Nación a favor de un ente supranacional, que hoy llamamos Unión Europea, que para ser efectivo de verdad debe dar un paso adelante adoptando plenamente una estructura federal convirtiéndose en los Estados Unidos de Europa. Una tercera potencia mundial, después de los USA y (Asia+Rusia), y capaz de convertirse en árbitro en un mundo tripolar.

Ya desde hace tiempo esta posibilidad no es bien vista desde los poderes fácticos que imperan el mundo, pues desde la base de un sistema social democrático, como es el que ha permitido la recuperación del viejo continente destrozado después de la II Guerra Mundial, en base a un reparto justo de la riqueza, mediante la redistribución de los impuestos en servicios a la sociedad, y unos salarios justos que permitan a los trabajadores un nivel de vida digno, pone en evidencia las grandes injusticias del capitalismo puro y duro que se practica en Asia y América, representando ello un peligro para los suculentos beneficios que obtienen unos pocos privilegiados en este planeta. Ello les ha llevado, desde los medios de comunicación bajo su control a inocular en Europa de nuevo, el virus del nacionalismo, y así es como los partidos ultranacionalistas, que estaban aletargados y casi desaparecidos desde 1939 han resurgido con fuerzas, ocupando posiciones en los diversos parlamentos y en algunos casos el gobierno directamente como en Polonia, Hungria, y Austria, y cierta preponderancia en Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Belgica. Este mismo hecho y por reacción han conseguido que surjan unos movimientos de carácter izquierdistas, casi en el ala del trotskismo, que acaban por aceptar la cuestión nacional huyendo del federalismo, como es el caso del Movimiento 5 estrellas, en Italia, Siryza en Grecia, y Podemos en España, un tipo de izquierda que en cuanto alcanza el poder, como en Grecia acaba renunciando a sus postulados, o en Italia, capaz de pactar para gobernar con la extrema derecha ultranacionalista como es la Lega Norte.

En España les ha bastado con lanzar al independentismo catalán a la palestra, y esperar la reacción del nacionalismo español, para que se despierte el anti europeísmo, o cuando menos el total desinterés por el tema de Europa en buena parte de la población, como es el caso de los votantes independentistas en Cataluña, que al ver como la UE, no ha respondido como ellos pensaban a sus pretensiones hoy lo consideran como un proyecto que no ha resultado y que hay que despreciar, lo mismo que en buena parte del nacionalismo español, que ya desde siempre ven muy poco claro el hecho de ceder soberanía a una institución supranacional.

Son tiempos de gran confusión, los que vivimos estos años, son tiempos sin embargo claves para determinar el futuro de las próximas generaciones y si mi le permiten tiempos decisivos en la lucha de clases que empezó con la industrialización a finales del XVIII y principios del XIX; pero esto es otro tema y que les prometo trataré en un próximo articulo.

domingo, 1 de julio de 2018

A MENOS DE UN AÑO DE LAS ELECCIONES EUROPEAS




Dentro de poco menos de un año, coincidiendo con las elecciones municipales, en toda España y autonómicas, en gran parte de los 26 países, Se van a celebrar elecciones al Parlamento Europeo, estas a las que hasta hoy, hemos prestado muy poca atención, por no decir nula, no solo en nuestro país, sino en Gran parte de los miembros de la Unión Europea; cuestión que ha permitido que las instituciones, en estas últimas décadas, estén dominadas por la derecha, que ideológicamente no acaba de ver claro la necesidad de este ente supranacional como base de la nueva estructuración mundial, en un mundo globalizado como es el que se nos viene encima en este siglo XXI.

Dice el refrán que no se le pueden poner puertas al campo y nuestros bisabuelos de finales del XVIII y principios del XIX, en plena revolución industrial, acabaron por entender que ir en contra del progreso es la mayor locura que la humanidad puede hacer. Y fue así que dejaron de romper maquinas de vapor, de levantar las vías férreas, e intentaron adaptarse para sacar el mejor provecho de ello, y a fe que lo consiguieron, después de tremendas y cruentas luchas, con un reparto equitativo de la riqueza generada, a través de los impuestos recaudados, lo que hemos conocido, como estado del bienestar.

Hoy cuando la tecnología ha dado un nuevo vuelco, y está cambiando las raíces de la configuración social que hasta hoy hemos conocido, hasta límites que ni la ciencia ficción habrá llegado nunca a imaginar, al igual que hace 200 años, unas pocas élites se dedican a activar el miedo a lo desconocido en las masas y les impulsan a intentar cerrar las puertas al progreso, para no perder la privilegiada posición que hasta hoy sus familias han ostentado.

 “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”  Decía el pensador comunista   Antonio Gramsci en la década de los años 30 del pasado siglo XX, cuando el fascismo se abatía sobre Italia y el Nazismo sobre Alemania, intentando regresar al viejo imperialismo como fórmula de cerrar el paso a la nueva organización social y política y de reparto que ya se empezaba a vislumbrar.

Hoy estamos ante un panorama parecido, también ahora el nuevo mundo pugna por nacer, mientras el viejo no acaba de morir y en este interregno, nos salen monstruos como Donald Trump, que desde la total inconsciencia, corta el paso al desarrollo de las nuevas formas de energía renovables, volviendo a las tradicionales de la quema de carbón, aunque con ello se cargue el medioambiente, y ponga en serio peligro la supervivencia de las futuras generaciones, o que regresa al proteccionismo económico, y al imperialismo, cuando se ha demostrado a lo largo de los últimos años, que esta situación siempre ha terminado en graves y cruentos conflictos, con grandiosos retrocesos en el progreso de la humanidad.

Dicen algunos que el mundo avanza no de forma continuada sino a golpes sufriendo después de una época de avance otra de regresión, aunque nunca esta llega al punto donde partió la anterior; por lo que parece estamos iniciando una época de regresión después de la del gran avance tecnológico del siglo XX, pues las que hasta hoy han sido las élites, que se han quedado con la mayor parte del pastel, viendo que su poder se acaba, intentan revertir la situación y situarnos de nuevo en el sistema que más les ha favorecido. Sin embargo intuyo, que esta vez, las llamadas clases populares, no van a dejarse embaucar de nuevo y que el nacionalismo disgregador que hoy empieza a surgir de nuevo en la vieja Europa, no va a poder infiltrarse entre los asalariados del mundo, se empieza a asumir, que el concepto “patria” ha sido la gran arma del nacionalismo reduccionista, para embaucar a la gente y dirigirla hacia las confrontaciones que solo a ellos favorecían. Hoy el concepto patria en los asalariados, ya adquiere una mayor amplitud de miras y tal y como reza la internacional, acabará siendo “el género humano” en su totalidad.

Es por ello que considero importantes las elecciones al Parlamento Europeo del próximo año y me gustaría transmitir a todos, políticos y electores, de la necesidad de tomarlas muy en serio, pues la supervivencia y desarrollo de este ente supranacional, va a ser determinante a la hora de sentar las nuevas bases de organización social del siglo XXI, frente a los ataques despiadados del viejo imperialismo que se resiste a fenecer.

La última reunión del G-7 en Quebec, ha sido el ejemplo más claro, de lo dicho en el párrafo anterior, pues ¿Cómo van a luchar contra una potencia como los EEUU de Donald Trump, Francia, Alemania, etc. cada uno por separado? ¿Creen Vds. que Donald Trump podría imponer sus tesis frente a unos Estados Unidos de Europa?