domingo, 15 de julio de 2018

FEDERALISMO, EL TERROR DEL NACIONALISMO




Los catalanes en primera instancia y el resto de los españoles a continuación hemos vivido estos últimos años el enfrentamiento entre nacionalistas de uno y otro signo en toda su crudeza; donde las opciones que predicaban la reconciliación han sido marginadas y unos y otros se han enzarzado en una cruenta batalla de la que solo podía salir un vencedor con la humillación y sometimiento del perdedor.

Una de las partes, el nacionalismo español y su máximo representante el Partido Popular, inmerso en la corrupción más absoluta, ha sido expulsado de su área de poder, el gobierno de España y su delfín, Ciudadanos, que aspiraba a sucederle en unas próximas elecciones, ha visto desvanecerse de la noche a la mañana sus opciones de alcanzar el poder y con ello la posibilidad de seguir manteniendo, la lucha entre nacionalismos en nuestro país.

Tan solo en Cataluña, la opción ultranacionalista identificada hoy con el independentismo a ultranza, pese a un retroceso en la últimas elecciones ha conseguido mantener la mayoría absoluta en escaños, con la suma de las tres opciones (PDECAT, ERC i CUP). Con todo y después del acceso a la presidencia del Gobierno del estado de Pedro Sánchez, todo parece indicar que el ultra nacionalismo catalán empieza a retroceder y en unas próximas elecciones autonómicas, no conseguiría la mayoría absoluta que hoy tiene, a favor de la opción que predica la reconciliación de la sociedad y con una solución del conflicto sin vencedores ni vencidos, como es el PSC y una buena parte de los llamados Comuns.

Visto pues el fracaso de la confrontación entre nacionalismos, que se ha saldado con la clara derrota del nacionalismo catalán, aunque Artur Mas  se resista a reconocerlo y que tan solo ha conseguido evitar la humillación y el escarnio del derrotado, por encontrarse la máxima representación del nacionalismo español, inmerso en el lodazal de la corrupción y a los buenos auspicios del PSOE y el PSC, que han frenado cualquier intento de represalia en forma de suspensión de la autonomía catalana, no solo por parte del PP sino también de Ciudadanos; es de esperar que la mayoría del electorado catalán haga un giro de 90º y se situé de nuevo en la moderación y se intente promover dentro de la legalidad las reformas constitucionales pertinentes para convertir España en un verdadero Estado Federal, donde no sea necesario para nadie plantear la secesión como método de alcanzar la senda del progreso, por parte de ninguno de los pueblos que la componen y donde los roces y conflictos se resuelvan siempre dentro del marco del dialogo la negociación, el pacto y la voluntad manifiesta de seguir remando juntos y en la misma dirección.

Soy consciente, que la solución federal que propongo, es vista con pavor por el nacionalismo, sea del signo que sea, Ciudadanos por ejemplo, que se nos presenta como el liberalismo puro y no contaminado, alejado del neoconservadurismo del Partido Popular,. En la cuestión territorial, se manifiesta si bien no con palabras si con sus hechos, en el ultranacionalismo español más absoluto, hasta el punto de plantear como ha hecho recientemente, modificaciones en la ley electoral española, no para hacer un parlamento más representativo sino para eliminar la presencia de los nacionalismos periféricos, proponiendo un mínimo del 3% de los votos a nivel de todo el estado, para poder acceder a los escaños del Palacio de la Cortes.

Debemos pues concluir, que la llegada del PSOE con Pedro Sánchez, a la Moncloa, va evitar de entrada el incremento de las filas independentistas en Cataluña, cuestión en la que Mariano Rajoy era un especialista único, con su manera de tratar el tema. Las nuevas formas que se apuntan desde el actual gobierno español, estoy convencido que van a conseguir precisamente el efecto contrario, y algunos que hoy están en las filas independentistas, aunque no muy convencidos, van a regresar a las de la moderación  y el federalismo, al igual que otros que se pasaron al nacionalismo español de Ciudadanos, temiendo que el federalismo acabara en los brazos del independentismo.

Siempre habrá irreductibles en uno y otro bando del nacionalismo, pero si conseguimos que no sumen para mantener el poder en Cataluña, del mismo modo que hoy ya no lo están en España, la solución al tema será más pronto que tarde, y como debe ser, sin resentimiento de los vencidos ni la prepotencia de los vencedores.

domingo, 8 de julio de 2018

DEMOCRÁCIA, EUROPA Y CATALUÑA


La situación mundial, en lo que respecta a la democracia no es precisamente halagüeña y su futuro nada en la incertidumbre más absoluta, Si aceptamos que la democracia tal y como la conocemos ahora, tiene sus orígenes a finales del siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con lo que se ha venido a llamar revolución industrial  y que hasta hoy ha sido.”El menos malo de los sistemas de gobierno” según Winston Churchill, para algunos, generalmente las clases más privilegiadas, al entrar de lleno en lo que se viene a llamar la revolución digital, están pensando en que hay que buscar otro sistema pues con toda seguridad perciben que su adaptación a los nuevos tiempos no les conviene de ninguna de las maneras.

Tanto es así que en base al famoso trilema de Rodrik, donde de los tres conceptos. Democracia, Estado Nación y Globalización, solo es posible el desarrollo de dos de ellos, deteriorando el tercero. Las clases adineradas del planeta, parecen haber optado por El Estado Nación y la Globalización, en defensa de sus intereses aunque ello signifique menos Democracia y de peor calidad.

Observen, que como solución a la crisis se plantean posiciones de replegarse hacía el concepto nación como autoprotección, de cerrar fronteras, impidiendo la inmigración, arguyendo la falsa amenaza, de pérdida de valor identitario, aunque ello determine una restricción en los servicios sociales, como sanidad y educación públicas, o el sistema de pensiones, por los bajos índices de natalidad, que la inmigración puede paliar en gran manera.

Vean Vds. que potenciando al Estado Nación, en una economía globalizada, pierde valor la democracia, al ser substituida por lo que ha venido llamándose dictadura de los mercados, y un ejemplo de los más claros lo tenemos en el actual gobierno de Estados Unidos, un país, con un alto porcentaje de empresas multinacionales, muchas de ellas, con presupuestos que sobrepasan el PIB de muchos países del planeta, gobierno encabezado por este siniestro personaje llamado Donald Trump, un hombre que ha puesto como bandera la rentabilidad por encima incluso de las decisiones del pueblo, así  para él es más importante que el lobby de la Asociación Nacional de Rifle, este organismo que agrupa a los principales fabricantes de armas del país, obtenga suculentos beneficios, aunque de vez en cuando un loco se haga con una arma automática y mate a un montón de adolescentes en un instituto. ¿Es democracia hacer oídos sordos a las reclamaciones de muchos estudiantes americanos, como hace Donald Trump?

Otro ejemplo claro lo tenemos en los países asiáticos, Rusia incluida, donde se ha establecido la competitividad de sus economías, en los bajos salarios, y la ausencia de derechos sociales, cuestión que ha requerido rebajar en gran manera la calidad democrática, con el fin de mantener el orden evitando las protestas  que en justicia deberían hacer los trabajadores condenados de por vida a una pobreza indigna.

La construcción de unos Estados Unidos de Europa, ha sido la gran visión para encajar la imparable globalización, que la nueva tecnología ha procurado, con la democracia, en base a buscar la competitividad de la economía, no en los bajos salarios sino en la unión de esfuerzos que permitan superar en volumen a cualquier lobby multinacional que se precie, y estar en condiciones de aplicar las condiciones en lugar de tener que aceptar las que unos personajes no electos te impongan.

La Unión Europea actual, sigue siendo el claro ejemplo que Globalización económica y Democracia, pueden coexistir y desarrollarse plenamente, detrayendo soberanía a los Estados Nación a favor de un ente supranacional, que hoy llamamos Unión Europea, que para ser efectivo de verdad debe dar un paso adelante adoptando plenamente una estructura federal convirtiéndose en los Estados Unidos de Europa. Una tercera potencia mundial, después de los USA y (Asia+Rusia), y capaz de convertirse en árbitro en un mundo tripolar.

Ya desde hace tiempo esta posibilidad no es bien vista desde los poderes fácticos que imperan el mundo, pues desde la base de un sistema social democrático, como es el que ha permitido la recuperación del viejo continente destrozado después de la II Guerra Mundial, en base a un reparto justo de la riqueza, mediante la redistribución de los impuestos en servicios a la sociedad, y unos salarios justos que permitan a los trabajadores un nivel de vida digno, pone en evidencia las grandes injusticias del capitalismo puro y duro que se practica en Asia y América, representando ello un peligro para los suculentos beneficios que obtienen unos pocos privilegiados en este planeta. Ello les ha llevado, desde los medios de comunicación bajo su control a inocular en Europa de nuevo, el virus del nacionalismo, y así es como los partidos ultranacionalistas, que estaban aletargados y casi desaparecidos desde 1939 han resurgido con fuerzas, ocupando posiciones en los diversos parlamentos y en algunos casos el gobierno directamente como en Polonia, Hungria, y Austria, y cierta preponderancia en Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Belgica. Este mismo hecho y por reacción han conseguido que surjan unos movimientos de carácter izquierdistas, casi en el ala del trotskismo, que acaban por aceptar la cuestión nacional huyendo del federalismo, como es el caso del Movimiento 5 estrellas, en Italia, Siryza en Grecia, y Podemos en España, un tipo de izquierda que en cuanto alcanza el poder, como en Grecia acaba renunciando a sus postulados, o en Italia, capaz de pactar para gobernar con la extrema derecha ultranacionalista como es la Lega Norte.

En España les ha bastado con lanzar al independentismo catalán a la palestra, y esperar la reacción del nacionalismo español, para que se despierte el anti europeísmo, o cuando menos el total desinterés por el tema de Europa en buena parte de la población, como es el caso de los votantes independentistas en Cataluña, que al ver como la UE, no ha respondido como ellos pensaban a sus pretensiones hoy lo consideran como un proyecto que no ha resultado y que hay que despreciar, lo mismo que en buena parte del nacionalismo español, que ya desde siempre ven muy poco claro el hecho de ceder soberanía a una institución supranacional.

Son tiempos de gran confusión, los que vivimos estos años, son tiempos sin embargo claves para determinar el futuro de las próximas generaciones y si mi le permiten tiempos decisivos en la lucha de clases que empezó con la industrialización a finales del XVIII y principios del XIX; pero esto es otro tema y que les prometo trataré en un próximo articulo.

domingo, 1 de julio de 2018

A MENOS DE UN AÑO DE LAS ELECCIONES EUROPEAS




Dentro de poco menos de un año, coincidiendo con las elecciones municipales, en toda España y autonómicas, en gran parte de los 26 países, Se van a celebrar elecciones al Parlamento Europeo, estas a las que hasta hoy, hemos prestado muy poca atención, por no decir nula, no solo en nuestro país, sino en Gran parte de los miembros de la Unión Europea; cuestión que ha permitido que las instituciones, en estas últimas décadas, estén dominadas por la derecha, que ideológicamente no acaba de ver claro la necesidad de este ente supranacional como base de la nueva estructuración mundial, en un mundo globalizado como es el que se nos viene encima en este siglo XXI.

Dice el refrán que no se le pueden poner puertas al campo y nuestros bisabuelos de finales del XVIII y principios del XIX, en plena revolución industrial, acabaron por entender que ir en contra del progreso es la mayor locura que la humanidad puede hacer. Y fue así que dejaron de romper maquinas de vapor, de levantar las vías férreas, e intentaron adaptarse para sacar el mejor provecho de ello, y a fe que lo consiguieron, después de tremendas y cruentas luchas, con un reparto equitativo de la riqueza generada, a través de los impuestos recaudados, lo que hemos conocido, como estado del bienestar.

Hoy cuando la tecnología ha dado un nuevo vuelco, y está cambiando las raíces de la configuración social que hasta hoy hemos conocido, hasta límites que ni la ciencia ficción habrá llegado nunca a imaginar, al igual que hace 200 años, unas pocas élites se dedican a activar el miedo a lo desconocido en las masas y les impulsan a intentar cerrar las puertas al progreso, para no perder la privilegiada posición que hasta hoy sus familias han ostentado.

 “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”  Decía el pensador comunista   Antonio Gramsci en la década de los años 30 del pasado siglo XX, cuando el fascismo se abatía sobre Italia y el Nazismo sobre Alemania, intentando regresar al viejo imperialismo como fórmula de cerrar el paso a la nueva organización social y política y de reparto que ya se empezaba a vislumbrar.

Hoy estamos ante un panorama parecido, también ahora el nuevo mundo pugna por nacer, mientras el viejo no acaba de morir y en este interregno, nos salen monstruos como Donald Trump, que desde la total inconsciencia, corta el paso al desarrollo de las nuevas formas de energía renovables, volviendo a las tradicionales de la quema de carbón, aunque con ello se cargue el medioambiente, y ponga en serio peligro la supervivencia de las futuras generaciones, o que regresa al proteccionismo económico, y al imperialismo, cuando se ha demostrado a lo largo de los últimos años, que esta situación siempre ha terminado en graves y cruentos conflictos, con grandiosos retrocesos en el progreso de la humanidad.

Dicen algunos que el mundo avanza no de forma continuada sino a golpes sufriendo después de una época de avance otra de regresión, aunque nunca esta llega al punto donde partió la anterior; por lo que parece estamos iniciando una época de regresión después de la del gran avance tecnológico del siglo XX, pues las que hasta hoy han sido las élites, que se han quedado con la mayor parte del pastel, viendo que su poder se acaba, intentan revertir la situación y situarnos de nuevo en el sistema que más les ha favorecido. Sin embargo intuyo, que esta vez, las llamadas clases populares, no van a dejarse embaucar de nuevo y que el nacionalismo disgregador que hoy empieza a surgir de nuevo en la vieja Europa, no va a poder infiltrarse entre los asalariados del mundo, se empieza a asumir, que el concepto “patria” ha sido la gran arma del nacionalismo reduccionista, para embaucar a la gente y dirigirla hacia las confrontaciones que solo a ellos favorecían. Hoy el concepto patria en los asalariados, ya adquiere una mayor amplitud de miras y tal y como reza la internacional, acabará siendo “el género humano” en su totalidad.

Es por ello que considero importantes las elecciones al Parlamento Europeo del próximo año y me gustaría transmitir a todos, políticos y electores, de la necesidad de tomarlas muy en serio, pues la supervivencia y desarrollo de este ente supranacional, va a ser determinante a la hora de sentar las nuevas bases de organización social del siglo XXI, frente a los ataques despiadados del viejo imperialismo que se resiste a fenecer.

La última reunión del G-7 en Quebec, ha sido el ejemplo más claro, de lo dicho en el párrafo anterior, pues ¿Cómo van a luchar contra una potencia como los EEUU de Donald Trump, Francia, Alemania, etc. cada uno por separado? ¿Creen Vds. que Donald Trump podría imponer sus tesis frente a unos Estados Unidos de Europa?

domingo, 24 de junio de 2018

ITALIA DONDE LOS EXTREMOS SE TOCAN


Dicen que Italia es el país más afín con España, un idioma muy parecido, una climatología casi igual y una forma de vivir y relacionarse en calles y plazas, totalmente simétrica. En estas últimas semanas nuestro país hermano, ha conseguido formar gobierno con un pacto entre el movimiento 5 estrellas, la izquierda utópica  e intransigente que comanda el payaso Beppe Grillo, ha pactado, con la Lega Norte, un partido ultranacionalista Padano, que pretende la independencia de la región del valle del Po, y en todos los foros internacionales es considerada una formación de la extrema derecha.

Resulta si más no inquietante esta cuestión, vista desde el prisma español, más que nada si analizamos el porqué se ha llegado a ella, cuando la judicialización de la política italiana, después de un periodo donde la corrupción había contaminado todos los partidos del espectro, desde la Democracia Cristiana al Partido Comunista. Acabó con los partidos tradicionales y el populismo a la derecha capitaneado por Silvio Berlusconi, logra hacerse de nuevo con el poder y la izquierda digamos moderada no acaba de encontrar su puesto en este nuevo paradigma. Digo que resulta inquietante, por cuanto en nuestro país, los partidos que desde la recuperación de la democracia, habían aglutinado las ideologías de la derecha y de la izquierda PP y PSOE, han perdido el apoyo de buena parte de sus votantes después de habérseles descubierto números casos de corrupción, y una tendencia a la judicialización por parte principalmente del PP, de problemas que habría de resolver políticamente, que han situado a buena parte de los cargos electos y dirigentes de ambas formaciones, con serios problemas en los juzgados. Por otro lado el populismo también asoma en nuestro horizonte, con la pretensión de tomar el relevo, a cortísimo plazo. Y así Ciudadanos desde la derecha, tomando como bandera el nacionalismo español a ultranza, y PODEMOS en base al discurso populista de la izquierda utópica, han hecho su entrada triunfal en el panorama político español, aunque sin conseguir, según las encuestas marginar a PSOE y PP

Si es verdad que en Italia y España, los partidos llamados tradicionales, tanto de derecha como de izquierda han cometido graves errores, principalmente los relacionados con la corrupción, que han contaminado incluso a las centrales sindicales UGT y CCOO, que tampoco han sabido, adaptarse a las nuevas situaciones que la sociedad del siglo XXI demanda. Pero creo que va a ser mucho peor si desaparecen y son substituidos por otros, que por lo que se ve, están comandados por los poderes fácticos de siempre que velan solo por sus intereses y siguen basando su enriquecimiento en la explotación del hombre por el hombre.

Por lo que vemos tanto en Italia como en España, la llamada nueva izquierda está del todo desnortada, el pacto de los 5 Stelle, con la extrema derecha, (Lega Norte), es el ejemplo más claro de no saber donde están. Cuestión en cierta forma similar a la ocurrida en España en 2016, cuando Podemos impidió el acceso a la Moncloa de Pedro Sánchez, condenando el país a un gobierno del PP, que si bien con mayoría relativa, con el apoyo de C’s consiguió aplicar sus políticas neoliberales más abyectas que nos han llevado a la mayor desigualdad social en toda la historia de la democracia española, sin que Podemos ni el PSOE pudieran hacer nada para evitarlo.

Por fortuna los ciudadanos españoles han sabido dar al traste con las pretensiones de los poderes fácticos de nuestro país, de marginar la política situándola en el populismo y a través de una moción de censura, de un nuevo y consolidado líder de la socialdemocracia como es Pedro Sánchez, que fue capaz de enfrentarse al anquilosado aparato del PSOE y promover desde dentro una renovación total que ha devuelto la ilusión a los militantes, simpatizantes y votantes, situándole en primera posición y en clarísima ascendencia, en todas las encuestas, que sobre intención de voto se hacen estos días en nuestro país. Hecho que nos aleja de nuestros hermanos italianos, en particular de su un ministro del interior de discurso claramente fascista.

El célebre dramaturgo D. Pedro Muñoz Seca, escribió en el siglo XIX, su obra “Los Extremeños se tocan”. una astracanada que parece estar hoy  de máxima actualidad. Por cuanto algunos empeñados en que la tierra es llana mientras ponen empeño en alejarse el uno del otro, por detrás acaban dándose la mano y no es bueno de ninguna manera sobre todo para los intereses de los más débiles en nuestra sociedad ni para la construcción de la Unión Europea. ¿O no es lo que pretendían hacer Podemos y Ciudadanos, en el caso que la moción que presentaba el PSOE, fracasase?

domingo, 17 de junio de 2018

Y PEDRO SANCHEZ LLAMÓ A QUIM TORRA




Nadie en su sano juicio tiene duda alguna que uno de los temas más importantes que se le plantea al gobierno de Pedro Sánchez, es el del desafío independentista en Cataluña, un tema que el gobierno de Mariano Rajoy, fue incapaz de gestionar de forma adecuada hasta el punto, que en lugar de avanzar hacia la solución, se han ido enconando las posiciones amenazando con un conflicto civil de dimensiones incalculables.

La llamada de Pedro Sánchez a Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña e independentista en grado extremo, ha sido evidente señal del cambio de rumbo en la gestión de este tema que se va a emprender a partir de ahora, además de prueba evidente de la buena voluntad del Socialismo español, de reconducir este asunto de nuevo a la escena política, evitando en lo posible el escenario judicial.

De hecho, y sin pretender comparar situaciones, el PSOE actúa de forma similar cuando en la primera legislatura de Zapatero, montó una mesa de diálogo con la banda terrorista ETA, para buscar un final lo más pronto posible para la banda. En aquella ocasión la banda terrorista no supo valorar la situación y hizo volar por los aires la buena voluntad del gobierno español, cuando puso una bomba en la T-4 de Barajas, consiguiendo con ello que todo el mundo viera, que eran ellos los que no querían dialogo ni solución razonable alguna, retirándole el poco apoyo popular que aún les quedaba y aislándoles socialmente. No tardó mucho tiempo el final de rendición absoluta de la Banda.

Con la llamada, Pedro Sánchez ha situado la pelota en el tejado del independentismo, de forma que si sus dirigentes se comportan de forma razonable, pueden salir, con cierta honorabilidad, de una batalla que tiene absolutamente perdida; aunque si al igual que en su día  ETA, optan por dinamitar la opción de diálogo, saliéndose de nuevo del margen de legalidad que implican la constitución y el estatuto de autonomía, no solo van a perder bueyes y carretas, sino que acabaran llevando el país al desastre más absoluto.

Por otro lado, de las conversaciones de Quim Torra con los grupos políticos de la oposición en el Parlamento, ha quedado muy claro que el socialista Miquel Iceta es quien está en mejor situación y predispuesto, para intentar acuerdos tendentes a recoser la sociedad civil de Cataluña, después que el partido ganador de la últimas elecciones catalanas, Ciudadanos, se negara a asistir a la convocatoria de Quim Torra, por un “quítame de allí estas pajas”, como es lo del lazo amarillo que cuelga del balcón del Palau de la Generalitat, en la Plaza de Sant Jaume; cuestión que confirma la voluntad del nacionalismo español, que esto termine con vencedores y vencidos, aunque las consecuencias sean una rotura total de la sociedad sean de casi imposible reparación durante generaciones.

La situación en Cataluña es de alta tensión, el independentismo se resiste a ceder ni un ápice y el nombramiento de Quim Torra, tampoco augura voluntad de pacificación sino más bien lo contrario. Sus escritos, colindantes con la xenofobia, y el nazismo, representan una forma de pensar que no augura precisamente nada bueno. El flamante ministro de exteriores Josep Borrell, en una entrevista televisiva el pasado domingo día 10 de junio, apuntó que en Cataluña se vive en una situación de pre enfrentamiento civil y a mi entender no le falta razón, aunque el independentismo haya saltado sin contemplaciones negando la mayor, tildando al ministro de fanático peligroso.

Es pues del todo imprescindible que las buenas artes diplomáticas de los dirigentes socialistas tanto catalanes como españoles, sean capaces de reconducir la situación y obligar a los irredentos que hoy gobiernan la Generalitat de Cataluña a entrar en la razón del dialogo y la legalidad democrática establecida.

No dudo que el federalismo es una buena propuesta que pude ser entendida y aceptada, por una gran parte de la sociedad catalana, confío también que los errores de estrategia que han cometido hasta hoy los independentistas como por ejemplo, el alargar cuatro meses más de la cuenta la aplicación del artículo 155, con los vanos intentos de formar gobierno con personas que tienen limitadas sus facultades de acción, por estar en la cárcel o en el extranjero huidos de la justicia; van a diezmar los votantes que hasta hoy han seguido ciegamente a los líderes independentistas, para aceptar una solución más real, positiva y beneficiosa para la sociedad catalana como es formar parte de una España Federal.

domingo, 10 de junio de 2018

PORQUE LA MOCIÓN NO DEBIA SER INSTRUMENTAL

Resulta muy curioso que el líder del partido Ciudadanos, Albert Rivera, que se vanagloria en todos los rincones de la piel de toro, de haber entrado en política para limpiar al país de corrupción. En una moción de censura, presentada como consecuencia directa de una sentencia judicial que condena al Partido Popular, por beneficiarse a título lucrativo de la corrupción de algunos de sus miembros, (demasiados a mi entender), hayan acabado votando a favor del corrupto, teniendo la posibilidad de abstenerse para intentar apartarse del contaminador.

Si es verdad, que en Ciudadanos pretendían, en primer lugar, fuera el propio Rajoy quien dimitiendo tomara la iniciativa, y que este hecho desembocará en una inmediata convocatoria de elecciones, lo que les permitiría aprovechar el tirón que las encuestas les estaban dando por aquellos días. También hay que aclarar, que en cuanto vieron que el partido socialista, liderado por Pedro Sánchez les adelantaba  por la izquierda, en cuanto Mariano empezó a obviar la sentencia, diciendo claramente que no pensaba dimitir; rápidamente pidieron  al líder socialista que retirara su moción y que presentara otra que llamaban “instrumental” pactada con ellos, con un candidato, que no fuera líder en ninguno de los dos partidos, con la finalidad exclusiva de desplazar a Rajoy del poder y convocar inmediatamente elecciones, cuestión que como es lógico y natural, recibió la negativa del líder y el equipo del PSOE, por las razones que voy a exponer a continuación.

Debemos entender que los comicios del 2015, dieron como resultado, una incapacidad del Parlamento para formar un gobierno, cuestión que derivó en unos nuevos comicios en 2016, casi con idénticos resultados a los del 2015, con la salvedad que en pleno proceso de búsqueda de la investidura, un golpe de mano en el PSOE, que defenestra a su Secretario general, siendo substituida su ejecutiva por una gestora, que ordena a los parlamentarios socialistas abstenerse, con el fin de permitir la investidura de Mariano Rajoy, que contaba además con el apoyo de Ciudadanos. Gobierno que se permite el lujo de no cumplir ni uno solo de los compromisos con el PSOE que habían permitido su acceso al cargo. En total hasta este momento, habíamos pasado casi un año sin gobierno electo en nuestro país, tan solo el que dirigía el propio Rajoy actuando en funciones.

Durante estos casi dos años de legislatura, el gobierno Rajoy con el soporte de C’s,  la aplicación de las políticas netamente neoliberales, han profundizado como nunca, la desigualdad social, el enfrentamiento social particularmente en Cataluña y aumentando el índice de pobreza hasta alejarnos por completo de Europa para acercarnos peligrosamente a Latinoamérica, cuestón que ha lanzado a la calle a miles de ciudadanos, en reclamación de sus derechos perdidos.

Con todas estas circunstancias, es fácilmente entendible la necesidad, de un período de apaciguamiento, en donde revertiendo las políticas practicadas hasta ahora se empiece a encarrilar la solución a los grandes conflictos planteados, para después de una prudencial etapa, dar la palabra a los ciudadanos, para que a través de las urnas se articule una nueva matemática parlamentaria, que permita la configuración de nuevas mayorías, desde el eje derecha izquierda en lugar del enfrentamiento nacionalista.

La propuesta defendida por Ciudadanos de una moción instrumental, a la que parece se han añadido algunos (pocos por cierto), del sector Susanista del PSOE, obedece solamente al intento de aprovechar la ocasión por aquello de a rio revuelto ganancia de pescadores, los primeros en el sentido que las encuestas les son favorables y los otros para no dar la oportunidad a Pedro Sánchez de demostrar su valía, que acabe eclipsando a Susana Díaz. No puedo asegurar sean ciertas mis suposiciones pero si les puedo asegurar amigos,  que en ningún caso, la propuesta de Ciudadanos, obedece a los intereses de España y mucho menos de la defensa de la democracia, pues es bien sabido de todos que en períodos de incertidumbres y de alta presión social, los votos no se pueden calificar de auténticamente libres al existir demasiados condicionantes que terminan por favorecer la polarización cuando la solución, convendrán conmigo, se encuentra siempre en la concordia y el entendimiento.

La configuración del nuevo gobierno presidido por Pedro Sánchez, con gente experimentada en las áreas que se le han asignado, es una constatación de lo expuesto, pues es necesario corregir el rumbo que había emprendido Mariano Rajoy y subsanar los tremendo errores cometidos, entre ellos el restablecer la democracia plena, sin leyes mordaza ni otros constreñimientos, derogar la reforma laboral de fatales consecuencias para las relacionas laborales en este nuestro país y encarrilar el tema de las pensiones, con el fin de reparar la tremenda injusticia social que la reforma del PP en este sentido supuso. Estoy seguro que Pedro Sánchez va a salir adelante con su propósito y que en cuanto el clima de crispación actual se relaje, convocará nuevas elecciones.

domingo, 3 de junio de 2018

EL PRIMER DIÁLOGO


 
El nuevo gobierno de la Generalitat de Cataluña, que preside Quim Torra nació con el ofrecimiento de diálogo, a los representantes del Estado Español, cuestión a mi entender harto difícil, después de el período que hemos pasado en que la situación se ha enconado de tal manera entre los dos nacionalismos enfrentados, que su lenguaje ha derivado a una militarización en toda regla, por lo que solo cabe aquello de que uno se rinda y se negocien solo las condiciones de la capitulación; y mucho más cuando por parte de uno de los bandos, el del independentismo catalán, ni tan solo cuentan con la mayoría del apoyo del pueblo catalán, pues se basan en el 47% de los votos que el 21 de Diciembre pasado optaron por los tres partidos que defienden esta idea, (JXCAT. ERC, y CUP), sin haber tenido en cuenta que el primer dialogo que debían procurar era entre los propios catalanes, para conseguir entre todos superar la enorme fractura social que en estos últimos tiempos se ha provocado.

Esto era así, hasta que el pasado 1 de junio, una moción de censura dio al traste con el nacionalismo español en el gobierno, y se configura un nuevo gobierno monocolor de corte claramente federalista, cuyo líder Pedro Sánchez también se brinda a intentar de solucionar los problemas dialogando.

Con todo las primeras declaraciones después del anuncio hecho por Carles Puigdemont desde Berlín del candidato por el elegido, en particular la entrevista a Quim Torra realizada en TV-3 el viernes día 11 de Mayo, y la toma de posesión de los miembros del Gobierno de la Generalitat, no han augurado precisamente la voluntad de diálogo con los partidos de la oposición, con el intento de recoser la fracturada sociedad catalana y tampoco con el estado español, por cuanto los objetivos fijados por el nuevo presidente son impulsar un “proceso constituyente”, y cumplir “el mandato del 1 de Octubre,”. Y aunque luego se insinúe por parte de varios expertos politólogos que el nuevo presidente va a cumplir estrictamente con la legalidad, uno no acaba de ver como se podrá realizar la extraordinaria pirueta de cumplir con unos objetivos fuera de la legalidad española, sin transgredir esta legalidad.

Oído el sábado día 12 de mayo, el discurso de investidura del candidato Quim Torra, la sangre se me ha helado en las venas, pues me ha parecido retroceder a los últimos discursos de Puigdemont en el Parlament, donde los conceptos “Hacer República” “Presos y Exiliados Políticos”  e “Internalización del Caso Catalán” han sido los ejes donde ha girado todo, incluyendo, la agitación en la calle,  y la reconstrucción del Diplocat; ni una sola palabra de la gestión de los verdaderos problemas de la sociedad, como las infraestructuras, el paro, la desigualdad etc. nada solo lo dicho, Republica, Independencia, y en el turno de contra réplica no sé si para terminar de convencer a la CUP, para que el lunes siguiente mantuviera la abstención, que soltó que en su mandato no va hacer autonomismo para nada, solo desarrollar la República.

Vaya que el panorama no se presenta para nada alentador, para los que pensábamos, en la oportunidad de recoser de nuevo la sociedad catalana y emprender el camino del progreso. Todo apunta a que dentro de poco, cuando desde el Parlament se empiecen a impulsar normas que contradigan la Constitución y el Estatut, cuando a pesar que los letrados, pongan de manifiesto la ilegalidad de las mismas se pretenda tirarlas para adelante siguiendo los mandatos de desobediencia de la CUP, volveremos a las mismas de la legislatura anterior, con una reacción de las fuerzas del estado quizás más contundente que hasta ahora, cuestión que nos puede llevar no a la intervención si no a la suspensión de la autonomía, para un largo período de tiempo. Sin que nadie, ni Pedro Sánchez, ni Miquel Iceta, ni nadie pueda evitarlo como sucedió esta vez.

Así, después que Puigdemont, anunciase el pasado domingo día 13 de Mayo, que el 27 de octubre de este año, Quim Torra, va convocar elecciones autonómicas, en Cataluña, justo el primer día en que según la ley el nuevo presidente puede hacerlo, estoy convencido que lo que van hacer estos indepes va a ser absolutamente nada de provecho, pues se van a dedicar los próximos cinco meses a aprobar leyes y normas en el Parlamento al estilo de la de la de la ley de investidura a distancia aprobada el pasado día 3 de mayo, que inmediatamente fue recurrida al constitucional que la anuló al día siguiente. Y el Propio Parlament la dejó sin efecto. Pues así vamos a pasar los próximos cinco meses, promulgando leyes imposibles que el TC declarará ilegales y ellos no harán efectiva a fin de no ser detenidos ni procesados, ello les permitirá seguir mareando la perdiz y haciéndose las víctimas de una persecución del estado , mientras las instituciones de autogobierno se irán degradando.

La persistencia de Quim Torra, en negar el diálogo con las fuerzas de la oposición en el Parlament de Catalunya, y ofrecerlo solo al Gobierno Español y al Rey, sin aceptar ni la mínima condición de hacerlo dentro de la Constitución y las leyes, además de constatar que no va a ser el presidente de todos, sino solo de los dos millones de independentistas, en base a un proyecto, según sus propias palabras, de 70 diputados; descalifica por completo su labor de antemano, al mostrar desprecio hacia más de la mitad de catalanes, que no comulgan con sus ideas, la promesa hecha a la CUP, de no ser un gobierno autonomista sino constructor de la República Catalana, remacha el clavo de su idea supremacista y hace prever un negro futuro inmediato para Cataluña, al optar por la confrontación pura y dura con todo aquel que no acepte sus propuestas, negándose al primer dialogo necesario para iniciar la recomposición de la sociedad catalana como un solo pueblo; además de profundizar la fractura social en Cataluña, asunto que a corto plazo puede derivar a un enfrentamiento violento, cuestión que muy pocos incluidos los independentistas, desean realmente.

Solo espero y deseo, que el nuevo gobierno socialista en el estado, sepa reconducir la situación y a través del PSC, impulse el verdadero primer dialogo que hay que tener para encarrilar la solución del problema que no es otro que con la oposición al Parlament de Cataluña, mientras que el estado restaura un gran dialogo a nivel estatal, en la comisión de reforma de la constitución en un sentido federal.