sábado, 30 de mayo de 2020

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL



En la tercera semana de confinamiento, llegó a mi móvil dos videos en que unos preocupados ciudadanos, situaban a los chinos, como responsables de la epidemia, en respuesta al ataque previo sufrido por Estados Unidos en la guerra comercial que este país lleva a cabo contra el resto del mundo, en el afán de su megalómano presidente de dominar el planeta entero.

En el razonamiento de ambos, encontré errores que podríamos denominar de bulto, uno de ellos que se focaliza el problema en la guerra comercial de USA contra China cuando la llamada primera potencia mundial, tiene ya desde hace tiempo, su punto de mira situado en la UE, a la que pretende destruir porqué es quien a la hora de la verdad le va a resultar el más serio competidor en el liderazgo del planeta, por cuanto, es el único planteamiento que existe hoy en el mundo que pretende alcanzar una primera posición en una sociedad globalizada manteniéndose dentro de los principios democráticos. Por otro lado China no necesita de ninguna de las maneras provocar una pandemia para tener a los USA bajo su control cuando de hecho ya los tiene al ser tenedor de la mayor parte de la deuda externa norteamericana; provocando cuando le interesa bajadas de la divisa norteamericana especulando y repartiendo el riesgo con el Euro.

Se quiera o no reconocer, China es hoy la fábrica del mundo, su situación política no democrática liberal en lo económico y dictatorial en lo político le permite garantizar una producción continua sin altibajos por reivindicaciones laborales. El acceso a las materias primas lo tiene garantizado por su gran influencia, principalmente en el continente africano, aunque no hay que descartar también su entrada lenta pero constante en Latino-américa. Gran parte, por no decir la totalidad de los países industrializados del planeta, dependen de las piezas que en China se fabrican para seguir con sus fábricas en marcha.

Otro aspecto que deberíamos tener en cuenta y que a mi entender diferencia en gran manera la situación actual de lo que es una guerra mundial, es que pese al parón y al endeudamiento en que va a caer gran parte del planeta, la infra estructura productiva va a seguir intacta por lo que en pocos días a la que se acabe el famoso virus se va a poner de nuevo en marcha sin el menor problema. Incluso la industria de servicios como puede ser el turismo, también se va a recuperar en poco tiempo aunque quizás tarde un poco más que lo demás.

Descartando, pues las previsiones catastrofistas de algunos y centrándonos en el problema que en realidad tenemos, quizás deberíamos hablar de esta pandemia como de un ensayo, que nos permite, reconocer donde fallamos y buscar enmiendas para no volver a fallar en un futuro. A grandes rasgos y por lo que a la Unión Europea se refiere, deberíamos haber aprendido de la urgente necesidad de avanzar definitivamente hacia los Estados Unidos Europeos, adquiriendo una dimensión suficiente y una agilidad en la toma de decisiones de la que hoy carecemos y no nos deja ser competitivos con China, Rusia o USA. Que para conseguirlo debemos abandonar cualquier veleidad nacionalista y situar la Solidaridad en el frontispicio de  nuestro ideario.

Porque de esta pandemia varias grandes lecciones debemos sacar, que solo desde la solidaridad entre todos los humanos, es posible vencer con los mínimos daños posibles, que la sanidad y la investigación pública resultan fundamentales y lo más eficaz para combatir este tipo de catástrofes. Vean sino, la evolución del proceso en  los países de la UE comparado con El Reino Unido o Estados Unidos, donde la Sanidad Pública es a nivel asistencial, la investigación de carácter público no existe y solo existe el sector privado, buscando no el servicio a los ciudadanos si no el beneficio económico para los fondos de inversión que figuran en su accionariado.

sábado, 23 de mayo de 2020

NO ES LO MISMO LA DERECHA QUE LA IZQUIERDA


Llevo varios días preguntándome, el porqué el mensaje de la derecha, es más fácilmente asimilado por los ciudadanos, y en cambio el de la izquierda resulta más costoso de asumir.

Digo esto porque si observamos con detenimiento lo sucedido en nuestro país, estos últimos años, rápidamente nos daremos cuenta que el Partido Popular, pese a tener lideres de muy baja categoría, como fue Mariano Rajoy, o en la actualidad PabloCasado, pese hallarse como formación política inmerso hasta las cejas en el lodo de la corrupción y haber sido condenado por ello como institución a título lucrativo por unos tribunales de justicia, cuyos principales miembros son altamente sospechosos de connivencias con este partido político; sigue estando en el candelero del panorama político hispano, si bien en estos momentos como segunda fuerza política, gracias a los votos, de buena parte de la clase media y con toda seguridad, aunque pueda resultar increíble, de buena parte de las clases populares, que han visto retroceder su nivel de vida en los años de Mariano Rajoy como gestor de la economía del país.

A parte del uso y abuso de la técnica de las “Fake News” y de un control absoluto de los medios de comunicación de más audiencia, algo más tiene que haber en el programa que presentan para conseguir que buena parte de los pensionistas a los que putearon suprimiendo el aumento automático de las pensiones con el IPC y condenándoles a una pérdida de valor adquisitivo constante con una mísera subida del 0,25%, les sigan otorgando su voto con fidelidad encomiable.

He llegado a pensar que a muchos ciudadanos, no les importa ser engañados cuando adivinan que en el fondo del discurso de Pablo Casado o de Cayetana Álvarez de Toledo, hay un mensaje en el que se pide el poder, para ejercerlo a su antojo con la única obligación de dejar que las mayorías recojan las migajas que caen de la mesa de los poderosos y abriéndoles, aunque solo sea en apariencia, la oportunidad de ascender en escalafón social a los más listos y espabilados.

Por otra parte, el trasfondo del discurso de la izquierda es del todo más complejo, pues no piden el apoyo para ejercer a su antojo el poder, si no que exigen a la ciudadanía, se organice para ejercerlo directamente y con eficacia; procurando que nadie tenga necesidad de estar debajo la mesa recogiendo migajas, sino que todos tengan un sitio en la mesa y coman lo mismo que los demás.

¿Será que la ciudadanía tiene miedo al compromiso? O quizás ¿Tiene miedo a la libertad? como predicaba Erich From. Dicen que la generación de nuestros jóvenes es la más preparada de toda nuestra historia. Dicen que en nuestro entorno, la UE, otro tanto de lo mismo, ¿a qué viene pues el caer masivamente en las trampas y mentiras de una derecha corrupta como es el PP o C’s y de otra trasnochada como la que representa VOX?

Soy de los que tienen confianza, en la especie humana, soy de los convenidos que el ansia de libertad y los valores democráticos siempre acaban imponiéndose en la sociedad española, además de que buena parte del mundo empresarial y financiero del país, ya no está a favor de la autarquía como opción de futuro, si no que al igual que a sus homólogos europeos, aceptan en plenitud al sistema democrático, justo socialmente y socialdemócrata para una sociedad en convivencia pacífica.

Observen Vds. que la extrema derecha, la que en España se encuadra en  VOX, no busca a su electorado en las universidades, o en ambientes culturales si no en el ámbito rural, o el más bajo estrato del mundo industrial, pues es en el mar de la ignorancia donde puede echar sus redes con posibilidad de obtener algún beneficio.

Sé de buena tinta que de una forma u otra el centro derecha en España volverá a resurgir con fuerza, y que esta reaparición no va a venir de la mano de los actuales líderes dominantes en el Partido Popular, que claramente se han identificado con posiciones de extrema derecha, del mismo modo que en Cataluña, también se acabará defenestrando a los actuales líderes radicalmente independentistas,

Por el lado izquierdo del panorama político, las cosas son bien distintas, después de la grave crisis ocurrida en 2017, cuando por parte de un aparato anquilosado se defenestró al  Secretario General que intentaba la renovación profunda del PSOE. El poder de la militancia se impuso un año más tarde, restituyendo a Pedro Sánchez en el liderazgo del partido y desposeyendo de todo poder a aquellos que habían impulsado la contra revolución.  Hoy desde el gobierno en España, y con una militancia ilusionada y con un centro derecha en la oposición totalmente desnortado y entregado al extremismo de VOX, el PSOE, es la única garantía de regresar al país a la senda del progreso, contando para ello con el respaldo de la UE y de cada vez más electores.

No es lo mismo la derecha que la izquierda, verdad que en estos momentos se pone en evidencia claramente en España, donde el electorado de centro derecha se encuentra huérfano de formación política, en cuanto PP y C’s, se han pasado con todos sus bártulos a la extrema derecha, en un intento de tapar sus miserias de corrupción; y un gobierno de centro izquierda completamente renovado, que se ha demostrado capaz de pactar con los situados a su izquierda  está recuperando la ilusión del electorado, con ideas muy claras y aplicando políticas de claro tinte social, en estos convulsos tiempos de crisis.

sábado, 16 de mayo de 2020

DIFERENCIAS NORTE SUR EN LA UE


El pasado jueves 26 de marzo la cumbre de jefes de estado de la UE, perdió una gran oportunidad de configurarse como potencia mundial, al seguir los países del norte, los dictados de la extrema derecha que en estos momentos es especialmente activa en estos territorios, y cargarse la posibilidad de afrontar una salida conjunta a la gravísima crisis del Corona Virus que asola no solo al continente entero si no a todo el planeta.

El discurso del primer ministro holandés, metiéndose con los países del sur especialmente con España, fue absolutamente vergonzante y de una insolidaridad manifiesta, seguir en estos momentos acusando a los países meridionales de la UE de despilfarradores es por lo menos propio de imbéciles; pero además acusar de malgastar recursos sanitarios, por intentar salvar vidas de ancianos raya perfectamente con los discursos del nazismo más absoluto.

Todo ello nos demuestra la imperiosa necesidad que la socialdemocracia europea  salga definitivamente de su crisis en estos países y vuelva a imperar para volver a sentar las bases de unos futuros Estados Unidos de Europa, capaces de competir en igualdad de condiciones en la nueva sociedad mundial que se está forjando en el siglo XXI, una sociedad más justa, más equitativa.

La pandemia de Covid 19 con un alcance mundial, y la rapidez con que se ha extendido, pillando a todo el mundo como aquel que dice en bragas, sanitariamente hablando, debería servirnos para entender que en el siglo XXI, con una rapidez de comunicación y movilidad que nuestros antepasados próximos, ni habrían podido soñar, nada debería ser igual que en el siglo XX y mucho menos la organización y que tender hacia una sociedad mundial, diversa pero única, es la única manera de abordar los problemas como la pandemia que estamos viviendo, de una forma efectiva. ¿Verdad que a nadie se le ocurriría tratar de solucionar el tema del Covid 19 de la misma manera que nuestros ancestros en la Edad Media, trataron la pandemia de Peste Bubónica? Pues nuestros hermanos del norte de Europa acabarán por entender que no pueden seguir como en el siglo XX, encerrados en sus fronteras cuando la tecnología y la economía lo que han hecho han sido derribarlas.

En España, después de haber soportado 8 años de gobierno de derechas de José Maria Aznar, lo que se conoce como el Aznarato y después de un breve paréntesis de 7 años, volvió de nuevo la derecha al poder por espacio de 7 años más, donde la corrupción se hizo evidente y acabo con ellos después de una moción de censura. El llamado estado del bienestar que se había construido durante 13 años de gobierno socialista, si bien no pudo ser desmantelado en su totalidad si resultó gravemente afectado en lo que se refiere a la sanidad, pues en el intento privatizador de Mariano Rajoy, se cerraron en parte muchos hospitales públicos y su capital humano, gravemente  diezmado.

Hoy cuando hemos necesitado de esta sanidad pública, para hacer frente a la pandemia, muchos españoles se han dado cuenta del tremendo error cometido en los años de recortes y privatizaciones, pues el gobierno socialista  de Pedro Sánchez, ha debido hacer de tripas corazón e improvisar con ayuda del ejercito, numerosos suplementos de infraestructuras para que nadie se quedara sin atención y se salvaran el máximo número de vidas posible, a pesar del ambiente enrarecido de una oposición de derechas que aún no tiene asumido que perdió el gobierno por su nefasta gestión mientras estuvo al frente.

Cuando termine esta pandemia, cuando dispongamos de una vacuna que elimine definitivamente esta amenaza de contagio, quizás dentro de un año, y podamos evaluar los desastres que se habrán producido en todo el viejo continente, será el momento en que todos y cada uno de los europeos, haga balance de la situación y se de cuenta que solo a través de la colaboración de todos será posible un rápida reconstrucción de todo lo que se ha destruido, será el momento en que los holandeses se den cuenta del error cometido despreciando la vida de sus mayores, será el momento en que los alemanes se den cuenta de su incapacidad de hacer frente en solitario a futuras pandemias sin tener que pagar un alto coste por ellas y sufrir los engaños de unos negociantes chinos a los que nos les importa engañarte con test de antivirus que no funcionan, o con material defectuoso.. Nada será igual entonces y quizás nos demos cuenta que solo mostrándonos fuertes, podremos hacer frente a la competencia de otras grandes potencias mundiales, como USA, China, India etc.

No somos tan diferentes los europeos del norte y de del sur, y ambos tenemos cualidades distintas, si, pero que se complementan haciéndonos más efectivos y poderosos. Ojalá cuando haya pasado todo, seamos capaces de encontrar el camino común que nos conduzca a un futuro de prosperidad pues de lo contrario la opción es la dictadura de los mercados.

sábado, 9 de mayo de 2020

LA ALTERNATIVA ES FEDERALISMO O DICTADURA



La humanidad avanza desde el principio de los tiempos y su organización social, también evoluciona con ella, pues sería del todo imposible que con la tecnología actual, siguiéramos organizados como en el tiempo de los romanos.

La última gran revolución habida en la historia, fue sin duda la llamada revolución industrial, que gracias primero al invento de la máquina de vapor, que acabó con las forma de trabajo artesanal, para iniciar la era industrial; nos trajo la democracia hoy consolidada en casi todos los países del orbe junto con la organización en estados nación.

Poco antes de acabar la II Guerra Mundial, la democracia que ya se perfilaba como la vencedora de la contienda, ve la necesidad de establecer una reglas de juego con el fin de auto-preservarse, de tentaciones de fórmulas dictatoriales como la que se había intentado imponer Alemania, Italia y Japón, firmando en julio de 1944 los acuerdos  Bretton Woods, un pueblecito en el estado de New Hampshire en los Estados Unidos de América, donde se establecen una especie de reglas de juego y de condiciones que regulan las relaciones comerciales en todo el planeta, creando dos organismos el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, con el fin de garantizar que en ningún país democrático, se produzcan crack económicos al igual del que se produjo en el 29 que mandó al traste el sistema hasta entonces existente.

Pues bien, el mundo denominado libre, a partir del final de la II Guerra Mundial, está perfectamente organizado en base a dos valores, La Democracia y el Estado Nación con una reglamentación que les permite convivir y relacionarse entre sí como los Acuerdo Bretton Woods.







 

Sobre esta base y con el Plan Marshall, no solo se reconstruyó la devastada Europa sino que procuró una larga era de progreso como no se había conocido en toda la historia, todo ello hasta el comienzo del nuevo siglo cuando se consolida un nuevo valor que hasta entonces no había existido, impulsado por el avance en las tecnologías de la comunicación y que fue llamado Globalización. Las grandes corporaciones multinacionales se apuntaron al carro rápidamente, y a través de fusiones y absorciones de empresas, consiguieron una dimensión tal, que en muchos casos su patrimonio superaba el PIB de muchos de los países donde estaban implantadas, en algunos, para extraer materias primas imprescindibles para la fabricación de bienes y servicios, y en otros para aprovechar una mano de obra barata, sometida a regímenes no democráticos y en consecuencia sin conflictos laboral alguno.




 Al trasladar el nuevo valor, La Globalización, a la figura anterior, Oh! milagro nos aparece la esquematización del famoso trilema de Dani Rodrick; este profesor de origen húngaro y actualmente en la Universidad de Harward, que observó con acierto la imposibilidad que los tres elementos se desarrollen a la vez, siendo solo posible lo hagan de dos en dos. O sea, si pretendemos seguir como hasta ahora, potenciar la Democracia y el Estado Nación, mediante el camino de los acuerdo Bretton Woods, u otro que nos inventemos, debemos perjudicar la Globalización; cuestión que a mí me recuerda el planteamiento de aquellos radicales de primeros del siglo XIX que la emprendieron contra las maquinas de vapor, pretendiendo lo imposible como era detener el progreso.

Si optamos por potenciar el Estado Nación y la Globalización lo que se perjudica es la democracia en consecuencia de una forma u otra más o menos disfrazada, la única manera de garantizar el funcionamiento sería en base a una dictadura de las grande élites que en el argot actual se denomina dictadura de los mercados.

Si finalmente optamos por la Globalización y la Democracia, quien va a ser perjudicado es el Estado Nación; y el camino para conseguirlo es sin duda alguna El Federalismo, como la única fórmula que mediante gobiernos multinivel garantiza desde el respeto a la diferencia, la igualdad en derechos.

Todo lo dicho anteriormente se demuestra con meridiana claridad tan solo observando el actual panorama en el mundo. Si tomamos por ejemplo a un nacionalista de tomo y lomo como Victor Orban presidente de Hungría, en que su medida estrella para luchar contra la pandemia de corona virus en su país, ha sido la de asumir en su persona todos los poderes del estado. O la propuesta inicial del tory Boris Johnson, afortunadamente deschada, de dejar pasar la epidemia sin hacer nada, dejando morir a muchísima gente con la excusa que los que sobrevivan quedarían inmunizados.

Más pronto que tarde la pandemia de corona virus será historia, pero las consecuencias, económicas van a dejarse sentir por bastante tiempo y yo espero que el mundo en su mayoría, opte por preservar la democracia en un mundo globalizado, en un claro signo que se apuesta por la solidaridad entre los humanos, con el fin que apoyándonos los unos con los otros consigamos salir a flote en el menor tiempo posible; pues como he expuesto en este artículo las otras soluciones no son precisamente buenas que digamos..

sábado, 2 de mayo de 2020

DE IDEOLOGÍAS, PARTIDOS POLÍTICOS Y OTRAS ZARANDAJAS


Existen varias definiciones del concepto ideología, pero la que me parece más adecuada es la que dice: “La ideología es un sistema de creencias, ideas y sentimientos que guían nuestro pensamiento a la hora de interpretar cómo es el mundo y los fenómenos sociales que se producen en este”. Aunque yo le añadiría que ideología es también el anteponer determinados valores que se consideran fundamentales, para situarlos como referente de toda estrategia.

El respeto a las diferentes ideologías y el buscar los puntos en común para lograr una buena convivencia social, es la principal característica de la democracia, la que Winston Churchill, un derechista de antología,  denominó el menos malo de todos los sistema de gobierno existentes; y es por ello que los partidos no son otra cosa que agrupaciones de ciudadanos que comparten una misma ideología, por lo que resultan la base fundamental para la organización de cualquier democracia que se precie.

Desde el final de la II Guerra mundial, y hasta la década de los 90 del pasado siglo XX, el mundo que hemos viniendo denominando occidental, se organizó en base a una izquierda y una derecha de corte moderado que convivían, y se alternaban en el poder de los diferentes estados nación, en base al respeto a una premisa común de una democracia representativa y un sistema económico, de corte socialdemócrata, como el único capaz de reconstruir la tremenda devastación del viejo continente después de los horrores de la época nazi. Es ahí donde la socialdemocracia y el centro derecha representado por la democracia cristiana en Europa, adquieren un papel relevante y consiguen el más largo período de paz de toda la historia del viejo continente. Sin embargo en la última década del pasado siglo XX, entraron en escena Ronald Reegan en los USA y Margaret Tatcher en el Reino Unido, impulsando la llamada “revolución” neocon, que pretendía cargarse de un plumazo, todo lo conseguido por la socialdemocracia durante más de 40 años y regresarnos al más puro liberalismo sin control alguno, de primeros de siglo y causante sin lugar a dudas de las dos grandes conflagraciones mundiales.

La gran cantidad de recursos económicos dedicados por las grandes élites planetarias al dominio de los medios de comunicación, para difundir la idea que ya no existen la ideologías y que la derecha y la izquierda vienen a significar lo mismo; así como la caída de muro de Berlín que puso en evidencia las miserias de Rusia, la gran potencia que hasta entonces mantenía el equilibrio del terror con los Estados Unidos, provocan una seria crisis en la socialdemocracia europea, que se ve incapaz de dar respuesta a los nuevos retos que se plantean en la sociedad del siglo XXI y acaba por ceder a las exigencias del capitalismo, creyendo erróneamente es la única manera de evitar un drama social.

La renuncia de la izquierda a liderar la salida de la crisis deja en manos de la derecha el poder que lo aprovecha para imponer su criterio, causando la mayor desigualdad social que nunca habíamos conocido y situando a occidente al borde de una nueva conflagración mundial.

Por suerte y gracias a que la actual generación de líderes europeos, es quizás de las mejor preparadas intelectualmente de toda la historia, al menos en lo que se refiere a la izquierda, se ha conseguido frenar la absurda idea del crepúsculo de la ideologías, y tomar conciencia que los asalariados deben ser equiparados en derechos a los poseedores del capital, por lo que de nuevo en el mundo resurge con más fuerza que antes una renovada socialdemocracia, en Portugal, España, Alemania, Italia y más pronto que tarde en Francia y el resto de la Unión Europea, una nueva socialdemocracia que encuentra en el debate ideológico el alumbramiento de las más positivas estrategias para configurar desde la justicia social y el reparto equitativo de la riqueza generada en el nuevo mundo al que apunta este siglo XXI. Sin embargo en la derecha sigue sin producirse el “aggiornamento”, sobre todo en España donde Partido Popular y Ciudadanos parecen abandonar el centro derecha, para intentar competir con VOX en el terreno de la ultraderecha, error mayúsculo que les puede conducir a su desaparición.

No debemos olvidar lo que decíamos al principio de este artículo, que los partidos políticos son la materialización de ideologías, por lo que en consecuencia, representan los intereses de determinados sectores sociales, es por ello que si los partidos del centro derecha español desaparecen, el sector representante de la clase media alta y el empresariado, se va a quedar huérfano  de representación política y esto no es nada conveniente para una democracia que se precie.

sábado, 25 de abril de 2020

DEMOCRÁCIA Y GLOBALIZACIÓN


Aunque en los años 90, del pasado siglo XX, y a primeros del XXI, la extrema izquierda se llamaba antiglobalización, situando a este fenómeno como un perverso invento capitalista; hoy deberíamos admitir sin género de duda, que la globalización en si no es de derechas ni de izquierdas si no, consecuencia directa del avance de la tecnología que nos permite abordar de forma colectiva, una serie de problemas que trascienden en mucho del ámbito nacional, como es por ejemplo la emergencia climática, o las nuevas epidemias como la del corona virus, además de otros muchos, como por ejemplo los graves conflictos armados que asolan buena parte del planeta y que se evitarían con un mundo globalizado de verdad, económica y políticamente hablando, estructurado en un sistema federal, donde el diálogo, la negociación y el pacto, fueran los principios básicos de la organización social.

Es cierto sin embargo, que la socialdemocracia entró en crisis a partir del momento, en que no supo entender la globalización como fenómeno evolutivo hacía una sociedad moderna y se anquilosó en la vieja idea de un mundo divido en clases sociales, donde una élites muy poderosas dominan y explotan a sus inferiores, en lugar de buscar su papel en la construcción de este nuevo mundo; todo ello acompañado de un aburguesamiento de sus dirigentes les llevó a perder toda posición de poder en Europa en beneficio del neoliberalismo, al no poder afrontar desde posiciones izquierdistas la grave crisis económica que empezó el 2007.

Hoy afortunadamente para las clases medias y bajas, las tornas han cambiado y la socialdemocracia recupera sus principios fundamentales, nuevos y jóvenes dirigentes, devuelven la ilusión a votantes y militantes desde análisis correctos de la realidad social y buscando nuevas soluciones dentro de los principios básicos, Libertad, Igualdad y Solidaridad. Todo empezó en Portugal, cuando los Socialistas, pactando con Comunistas e Izquierda Radical, consiguieron arrebatarle el gobierno a la derecha y aplicando políticas de izquierda lograron ajustar sus parámetros económicos a las exigencias de Bruselas, sin recortes de servicios sociales y aumentando los ingresos en base a más impuestos para las clases pudientes. Le siguió España, donde los poderes fácticos lo intentaron todo para cargarse a Pedro Sánchez cuando se olieron que el líder socialista emularía a sus vecinos portugueses e intentaría pactar con Podemos e Izquierda Unida para aplicar políticas de izquierda y mirar de salir de la crisis. La militancia socialista resultó decisiva, para mantener a Pedro Sánchez en la secretaría general del PSOE, elevándolo a la presidencia del gobierno a la menor oportunidad. Hoy el PSOE en coalición con PODEMOS gobierna España aplicando políticas de izquierda del Siglo XXI, esta que ya no es antiglobalización si no que intenta adaptarla en beneficio de toda la sociedad y no solo de unos cuantos privilegiados.

Ello nos está conduciendo a una gran consideración del Presidente del Gobierno y de todo su equipo en todos los ámbitos de la UE, siendo incluso admirado y tomado como referente por parte de la izquierda Alemana e Italiana, por cuanto intuyen que han sabido encontrar el camino de futuro para una nueva sociedad dentro de los cánones de la justicia social.
Todo parece indicar que la socialdemocracia, que entró en profunda crisis en Europa, hoy vuelve a emerger y situarse en el primer plano de la política, una socialdemocracia que ha superado sus miedos, sus dudas y sus contradicciones,  adaptando su discurso a la nueva realidad social. Además de España y Portugal, en otros países de Europa se percibe este renacimiento, como en Dinamarca, Suecia y Finlandia, como en Alemania e Italia.

El discurso antiglobalización, ha sido desplazado de todos los escenarios, observen Vd. amigos que a los grupos extremistas que antes se les llamó antiglobalización, hoy se les denomina anti sistema, porqué incluso ellos aceptan a la globalización como algo imparable y con lo que van a tener que aprender a convivir. Ello sin embargo no significa que se acabe con el discurso nacionalista si no que algunos, en particular la extrema derecha, siguen interesados en la división social en base a naciones y a ser posible enfrentadas entre sí, e incapaces de alcanzar el tamaño suficiente como para combatir a las grandes corporaciones industriales, de servicios  y financieras, que acaban dominando el mundo fuera de cualquier principio democrático, pues a ellos no los elige nadie y los políticos, sean del bando que sean, acaban estando a su servicio rindiéndoles incluso pleitesía, como estamos comprobando particularmente en España, con Felipe González, a sueldo del multimillonario Carlos Slim, y algunos barones socialistas, o José Maria Aznar y  un gran sector del PP, a sueldo de Murdoch el gran magnate de los medios de comunicación

Ya lo dice el profesor de economía estadounidense Dani Rodrik, al plantear su famoso trilema, La globalización económica en un mundo dividido en Naciones Estado es solo gobernable mediante lo que se viene en llamar dictadura de los mercados. Por el contrario, si pretendemos defender el sistema democrático en un mundo globalizado, solo nos queda caminar hacía la globalización política en el mundo entero basándola en un sistema federal. Para iniciar el camino a esta democracia plena deberíamos primero avanzar hacia grandes estructuras federales capaces de tener el suficiente poder económico que supere con creces el de cualquier corporación de las que antes mencionamos; Una UE estructurada como los Estados Unidos de Europa, estaría en condiciones de plantar cara a cualquier multinacional que se precie e imponer sus condiciones en beneficio de toda la sociedad que representa frente a los intereses de unos pocos accionistas de cualquier multinacional.

Acuérdense amigos  del refrán “El que paga manda

sábado, 18 de abril de 2020

LOS NUEVOS PACTOS DE LA MONCLOA PARA LA RECONSTRUCCIÓN


¿Qué vamos a salir de la pandemia más pronto que tarde? Nadie ni los más cuadriculados lo dudan ni por un momento, lo malo van a ser las consecuencias que nos va a dejar, la lucha que hemos tenido que llevar a cabo  con el fin de vencerla. Unos gastos extraordinarios en la sanidad, muy diezmada por los recortes del Partido Popular a nivel de toda España a los que hay que añadir recortes y privatizaciones de Artur Más y Boi Ruiz en Cataluña, los gobiernos del PP en las comunidades de Madrid, Galicia, Murcia, y un largo etc. y que ha sido imprescindible poner al día con una celeridad asombrosa para evitar que  a muchos infectados no se les pudieran dar las debidas atenciones por el colapso que se habría producido. También el gobierno se ha visto obligado a disponer de una partida de más de 100.000 millones de euros con el fin de establecer una serie de medidas sociales para paliar en lo posible las consecuencias en las clases asalariadas de este país, del parón de la economía que se han visto obligados a decretar para evitar males mayores.

No debemos olvidar tampoco la carga que debemos soportar entre todos de las retribuciones a más de 300.000 parados en el mes de marzo y una cifra parecida en el mes de abril, consecuencia directa del parón en el sector de la hostelería y turismo que ha dejado prácticamente a cero la campaña de primavera y verano de este año, al haber infectado el virus también a  países  como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, que son la base de nuestra industria turística.

En lo que se refiere a la forma de financiar estos enormes gastos, una de las fuentes en las que confiábamos como es la UE, la posición cerrada de Alemania y Holanda, no auguran una solución en el sentido que sería deseable, por lo que lo más probable es que los españoles debamos asumir con muy pocas ayudas desinteresadas la reconstrucción de nuestra economía y en consecuencia de nuestro estado del bienestar.

Hay quien dice, (Pablo Casado el primero),  que ahora solo hay que pensar en los problemas inmediatos y dejar para otro momento lo que se refiere pensar en el plan de reconstrucción de la maltrecha economía. Me huelo muy mala fe en quienes hacen tal afirmación, pues creo que pretenden que el final de la pandemia pille al gobierno en bragas y sin los deberes hechos debiendo entonces improvisar y adoptar medidas que otros, (la UE, por ejemplo), hayan diseñado y no precisamente a favor de los intereses de los españoles, como nos sucedió en la crisis del 2008.

Plantear un acuerdo o pacto a nivel nacional al estilo de los pactos de la Moncloa, con el fin de aunar esfuerzos, es indudablemente una buenísima idea, pues va a permitir que todos los estamentos del país, se coordinen para remar juntos y en la misma dirección para salir con rapidez del marasmo con el mínimo de daños colaterales. Un acuerdo que según lo manifestado por el Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, va a englobar a Patronal y Sindicatos además de las fuerzas políticas del espectro nacional, a excepción de algunas que voluntariamente han decidido de antemano quedarse fuera como VOX y la CUP. Es sin duda esta propuesta de gran relevancia, pues son precisamente las organizaciones Sindicales y patronal, quienes a la hora de la verdad tienen el principal papel en el diseño del camino a seguir en el campo de la economía en el futuro próximo; porque amigos que nadie lo dude, de la pandemia que estamos sufriendo estos días, va a surgir un mundo completamente nuevo, donde todo va a ser distinto de lo que hemos conocido hasta hoy. Una nueva forma de organización social de la que todos y cada uno de nosotros deberemos colaborar en diseñar a fin que nuestros intereses de clase no se vean perjudicados como otras veces nos ha sucedido.

Por lo que se refiere al Partido Popular que en el momento de escribir estas líneas amenaza con situarse al lado de VOX y no participar de estos acuerdos, entiendo que a última hora va a cambiar de opinión y se integrará a los Pactos, pues de lo contrario, tanto CEOE como PYMEC o cualquier otra organización patronal les retiraría su apoyo y veríamos como en pocos días las encuestas empezarían a señalar una enorme subida de Ciudadanos, en detrimento del Partido de la calle Génova 13 de la capital de España. Porqué amigos, hay que entender y parece que en el PP no quieren ni oír hablar de ello, que después de la pandemia, pocas cosas van a seguir igual que antes en todo el mundo y una de ellas es que los antiguos métodos pseudo-imperialistas que la derecha española ha venido practicando, es lo primero que va a desaparecer.

Que vayan tomando nota, Pablo Casado Donald Trump, Victor Orban, Yasip Erdogan y un larguísimo etc. que la democracia se acabará imponiendo como ya lo hizo después de la II Guerra Mundial, y que nadie olvide que las características esenciales de la democracia son el Dialogo, la Negociación y el Pacto; pues el Covid 19 ha demostrado incluso a las grandes élites del planeta que la solidaridad es valor indispensable para afrontar los nuevos retos globales que nos va a plantear este siglo XXI que acabamos de empezar.