domingo, 23 de julio de 2017

LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA ¿UNA UTOPIA?


 
En estos días, en la piel de toro, no se habla de otra cosa que la Unidad de la Izquierda, como el único medio de desplazar al Partido Popular de la Moncloa y a mí se me ocurre pensar que si bien esto sería un ideal, la realidad de nuestro país, y la historia reciente y lejana de las formaciones de izquierda desde su creación, nos muestra claramente que esta unidad es una utopía; en primer lugar por la diferente concepción de lo que significa ser de izquierdas, es así que en España, conviven, o quizás mejor decir se conllevan, izquierdas de corte nacionalista, como Esquerra Republicana, o Candidatura de Unidad Popular, en Cataluña, o Euskal Herria Bildu, en el País Vasco, o En Marea en Galicia. Otros que podríamos tildar de comunistas evolucionados, con ciertos toques anarquistas, como Podemos, y sus confluencias, Compromís en Valencia, en Comú en Catalunya y Baleares y En Marea en Galicia. Finalmente el PSOE, que después de la catarsis realizada últimamente ha reafirmado su fidelidad a los principios humanistas de Libertad, Igualdad y Solidaridad, su vocación indiscutiblemente democrática y su internacionalismo militante, que le obliga a abogar por una Unión Europea y una España de corte claramente federal, como el modelo más justo de organización territorial en este siglo XXI, y el único capaz de configurar en el mundo un nuevo modelo social basado en la solidaridad entre seres humanos, con independencia de etnia, religión o creencias.

Es del todo evidente que los matices ideológicos distintos de cada uno de ellos son lo suficientemente importantes, como para dificultar por lo menos, las posibilidades de una plena actuación conjunta. El nacionalismo, de unos frente al internacionalismo de otros, es sin lugar a dudas un hándicap casi insalvable, por cuanto además, los nacionalistas acostumbran a situar, el concepto nación o patria, por encima de todo lo demás, pues según ellos, es a partir de este concepto, que se pueden solucionar todos los demás problemas; por ejemplo, ERC, ante cualquier posible negociación, con socialistas o con Podemos, antepone la condición de que se apoye el referéndum de autodeterminación en Cataluña, cuestión a todas luces demostrativa. En el caso de Podemos, debemos tener en cuenta que sus ideólogos, mamaron de la filosofía emanada de la IV Internacional, la del Programa de Transición, en donde se venía a decir, que hay que aprovechar, cualquier reivindicación para canalizarla hacia la  obtención del poder por la clase trabajadora, y si observamos el corto tiempo de su existencia, como organización política, es lo que vienen haciendo; primero, se declaran herederos del 15-M la mayor protesta reivindicativa, que ha habido en este nuestro país desde la recuperación de la democracia, Cuando en Cataluña, una parte importante del electorado, se lanza a la calle reclamando un referéndum de autodeterminación, ellos lo apoyan aunque con una cierta ambigüedad, si apoyamos un referéndum, pero solo si es legal y acordado, con el fin de no provocar dudas en el resto de España donde esta cuestión es difícil de entender. Más claro agua, que no dejan de seguir los planteamientos Trostkistas.

El PSOE y su partido hermano en Catalunya el PSC, que perdieron todo el poder en el año 2011, cuando Rajoy accedió por primera vez a la Moncloa, y muchos ya dieron por muerto y enterrado, por causa del abandono de sus cargos directivos de los principios fundamentales, que al igual que ha sucedido ahora en el país vecino Francia, se pasaron con todos sus bártulos de la social democracia, al que han venido a llamar social liberalismo, que no es otra cosa que el liberalismo puro y duro, con alguna pequeña cesión a la cuestión social, con el fin de mantener a la ciudadanía sometida y engañada; en 2016 inició su gran catarsis, tomando la militancia cartas en el asunto y reclamando su empoderamiento que nunca debió dejar de tener, y con el liderazgo de Pedro Sánchez ha conseguido trastocar la situación encarrilando nuevamente la formación por la vía de la izquierda posible, y habiendo adaptado su base ideológica a la sociedad actual, donde priman por encima de todo el internacionalismo y consecuentemente, contrapone el planteamiento de una solución federal al conflicto territorial español y europeo, frente al nacionalismo, cuestión reconocida por el electorado tal y como señalan todos los sondeos, que le dan un espectacular aumento en las expectativas de voto.

Como se puede ver las diferencias entre unos y otros no son menores y por ello parece casi imposible que todas estas ideologías lleguen a confluir en una única formación política, con el respaldo electoral suficiente para desplazar a la derecha de la Moncloa, al menos en la actual legislatura donde la matemática electoral juega a favor del PP, que con el apoyo de Ciudadanos y el PNV tiene la poltrona garantizada por 4 años, sin que le afecte ni un ápice, electoralmente hablando, la grave corrupción de tintes claramente mafiosos que afecta a buena parte de sus altos cargos. Sin embargo sí creo que Podemos y sus confluencias, con el PSOE y el PSC, pueden tener un punto de encuentro en la cuestión federalista, para ello solo faltaría, que la formación morada dejara de lado la ambigüedad que mantiene sobre este tema y abrazara sin condiciones la causa federalista, suscribiendo la llamada Declaración de Barcelona, además de pactar un acuerdo de mínimos sobre las cuestiones sociales, que no creo fuera tan difícil encontrar puntos de coincidencia en los programas de las formaciones concurrentes. A partir de aquí y tras unas nuevas elecciones, es muy posible que el electorado valore el esfuerzo realizado y les otorgue, amplia mayoría.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y en esta dirección quiero que se interprete el mensaje que intento transmitir.     

domingo, 16 de julio de 2017

CRÓNICA DE UN FRACASO ANUNCIADO


El independentismo catalán anunció a bombo y platillo, un referéndum de autodeterminación para el 1 de octubre del presente año, amparado en la realidad cierta, del inmovilismo del gobierno de Mariano Rajoy, empeñado en controlar el tema desde la vertiente judicial, obviando que se trata fundamentalmente de un problema político. De hecho, Mariano no hace otra cosa que mantenerse en su posición de nacionalista español a ultranza, convencido por tanto que estas cuestiones se solucionan, no mediante una negociación con el resultado de no haber vencedores ni vencidos, si no con la confrontación pura y dura de la que solo salga un vencedor indiscutible, y la rendición incondicional del vencido; cuestión que por otro lado también creen los nacionalistas independentistas catalanes, que esperan conseguir la clemencia internacional, al presentarse como víctimas después de la más que segura derrota que en el terreno bélico van a sufrir. Vaya, un clima perfecto para una confrontación en toda regla, entre los dos gallos de un mismo gallinero.

Sin embargo ya desde el inicio del tema, una distinta visión del problema, que algunos se empeñan en llamar tercera vía, aunque yo al igual que Miquel Iceta, pienso que es la “única” vía de solución civilizada y no traumática al conflicto, como es la que plantea desde hace tiempo, el socialismo catalán y más recientemente el socialismo español, basada no en un concepto nacionalista, si no federalista del asunto, podía dar al traste con las posiciones de uno y otro nacionalismo, que como és natural, no estaban dispuestos a permitir, tanto es así que ya antes de entrar en el desafío propiamente dicho, uno y otro, gastaron miles y miles de euros, en hundir al socialismo español representado por el PSOE y al socialismo catalán del PSC; y a fe que casi lo consiguen, cuando se produce una grave escisión en el PSC, por el tema nacionalista precisamente, con el trasvase de militantes hacia ERC y un golpe de mano en el PSOE, para poner el partido en mano de unos “históricos” muchos de ellos vendidos al gran capital internacional.

Por fortuna, ni en el PSOE, ni en el PSC, nadie pudo echar atrás, (aunque algunos lo intentaron), el empoderamiento de la militancia que en el 38 congreso del PSOE, y en el 12  congreso del PSC se habían conseguido, estableciendo las primarias como elemento fundamental a la hora de elegir primeros secretarios del PSC o secretarios generales en el PSOE, además de situar en cabeza a dos grandísimos líderes como son Miquel Iceta y Pedro Sánchez; con ello el socialismo ha superado su tremenda crisis y los nacionalismos ya no tienen el campo libre, como se ha demostrado estos días con la llamada Declaración de Barcelona, una serie de medidas para hablar alrededor de una mesa, entre los responsables del Govern de la Generalitat y el Gobierno Central, evitando el temido choque de trenes; o bien para agrupar a la oposición en el Parlament y en la Cortes, para obligar a los respectivos gobiernos a sentarse y solucionar el problema; o finalmente si no son posibles las anteriores y el choque deviene inevitable, sirva como base para la reconstrucción de todo aquello que va a quedar arrasado.

Es muy necesario que las fuerzas, hoy en la oposición que en España son mayoría, y en Cataluña casi, vean la Declaración de Barcelona, y una España Federal, como la gran solución a este conflicto que los nacionalistas puros de uno u otro signo van a ser incapaces de resolver; es muy necesario que la totalidad de la oposición en Catalunya, entienda la inutilidad del planteamiento independentista y de celebrar un referéndum que no va a conseguir otra cosa que dividir a la sociedad, como se viene advirtiendo desde todas las instancias nacionales e internacionales, incluso del propio Consell de Garanties Estatutaries de Cataluña y que la consecuencia que de una victoria del Sí, sería lo más perjudicial para Catalunya, fuera de la UE, sin prácticamente reconocimiento ninguno, porqué ningún país democrático aceptaría un proceso auto determinativo, hecho fuera de una legalidad democrática, como es la Constitución Española.

Alguien respondiendo a una nota mía en la red social Facebook, me decía que una vez efectuado el referéndum, los reconocimientos internacionales vendrían por si solos, pues el plebiscito se fundamentaba en el reconocimiento que la ONU aprobó del derecho a la autodeterminación de los pueblos. Craso error el que promueven los independentistas, por cuanto la ONU solo reconoce este derecho en caso de colonias que pretendan acceder a su independencia, o de territorios, bajo regímenes opresores de la libertades democráticas, y como bien se puede comprobar, no es el caso.

Por otro lado, la Constitución Española, de 1978, necesita una revisión que la ponga al día, y que se de el paso definitivo a lo que en espíritu ya tiene, una estructura plenamente federal, donde los territorios, sean delimitados en la misma, con las competencias claramente asignadas y definidas, así como un sistema de financiación, válido para siempre, y cortar con este inmovilismo que mantiene el Partido Popular, que votando en contra de la misma, sus ancestros en el año 78, hoy se erigen en guardianes de las esencias patrias.

Ni unos ni otros nacionalistas van a conseguir una verdadera solución al problema, porqué amigos, piensen Vds, que en el hipotético caso de un vencedor en una confrontación violenta, si se pretende mantener la situación actual, no se hará otra cosa que enquistar un problema que volverá a salir dentro de pocos años, como ha ido sucediendo en toda la historia. Solo las formaciones que ideológicamente tienen muy claro el principio internacionalista y que saben reconocer las virtudes del federalismo, como la gran solución para el respeto de la diversidad con la igualdad de derechos para todos, pueden resolver de manera definitiva la cuestión.    

domingo, 9 de julio de 2017

A ESTE PROCÉS NO LO SALVA NI DIOS


 
Cuanto más nos acerquemos al 1 de octubre de 2017, más deserciones veremos en el “procès” catalán hacia la independencia. Estos días los del nuevo partido En Comú Podem, siguiendo la consigna lanzada desde Madrid por Pablo Manuel Iglesias Turion, han aclarado que ellos no consideran lo del 1-O como un referéndum, si no solo una movilización ciudadana; es curioso sin embargo que Albano Dante Fachin, el líder oficial de Podemos en Cataluña se haya dejado convencer por la falsa izquierda nacionalista, que últimamente, renegando al menos en apariencia del nacionalismo, andan justificando el independentismo en Catalunya, como una lucha para derribar a la derecha en el gobierno de España; discurso que a mí me recuerda el de la gestora de infausto recuerdo en el PSOE, cuando justificaba su abstención en la investidura de Mariano Rajoy, como la forma de proporcionar estabilidad al gobierno de España, en beneficio de todos los españoles en general, y en particular de las clases populares.

Buena parte de los votantes de la antigua Convergencia Democrática de Cataluña, empresa, hay perdón, Partido que cambió de nombre, para ver de salir indemne de la corrupción del 3%, que en todos los años de mandato en la Generalitat había venido practicando, se encuentran hoy dejados de la mano de Dios, pues todos estos pequeños y medianos industriales, que viven de sus ventas en un buen porcentaje dentro del mercado español, no les conviene la independencia de ninguna de las maneras, pues con ella ven peligrar al menos en un primer momento su cuenta de resultados. Los militantes nacionalistas convencidos de esta formación ya hemos podido comprobar que se han trasvasado a ERC, pero está por ver a quién votarán a los que me he referido antes en unas más que próximas elecciones autonómicas, si al Partido Popular, a las nuevas formaciones que aparecen lideradas por antiguos militantes convergentes como Fernández Teixidó, o de la desparecida Unión Democrática de Catalunya, del sin par Duran y Lleida, o acabarán engrosando las filas de la abstención.

No tardaremos mucho en saberlo, pues muchos expertos y de gran experiencia, entre ellos el catedrático de economía aplicada de la Universidad Pompeu Fabra, Vicenç Navarro dan ya por hecho que el referéndum de marras no se acabará celebrando, y que el 1 de octubre lo que habrá serán elecciones autonómicas. Si he de decirles la verdad yo también soy de esta opinión y creo firmemente, que el actual gobierno de Cataluña, ERC+PDECAT, va a tensar la cuerda hasta el último momento, buscando la mejor posición posible de cara al electorado, aunque esto quizás favorezca muy mucho a ERC, que manteniéndose hasta hoy en un segundo plano evita quemarse, sobre todo en el momento que haya que decir que no se celebra el plebiscito, pero va a poner en la picota al PDECAT, que ya hoy se está comiendo todos los marrones.

El 8 de agosto, seguramente saldremos de dudas, pues este día faltaran exactamente 54 días para el 1 de octubre, y es la fecha límite, para convocar elecciones autonómicas o también para el referéndum, a no ser que esta ley que se han sacado de la manga, y que aún no ha sido sometida al parlamento catalán, establezca que se pueden convocar referéndums de un día para otro.

Hace un tiempo Junqueras y Artur Más, prometían a los catalanes un reconocimiento internacional, que de ninguna manera se ha producido, es más, en toda la propaganda que auspiciaban se hacía hincapié en aquello de la  pertenencia a la UE, reflejado en el Lema: “Catalunya Nou Estat d’Europa” Estos días la Comisión de Venecia ha venido a dar al traste definitivamente con esta pretensión al indicar que el llamado “procés” adolece de graves faltas a la democracia. Claro que a lo mejor, confían en que el singular personaje Donald Trump, en su afán de perjudicar a la UE, les brinde su apoyo, aunque esto y a mí como catalán me daría una especial vergüenza.

Volviendo al tema de las deserciones, estoy más que convencido que si finalmente consiguen celebrar el referéndum, menos del 50% acudirá a las urnas, dejando en evidencia que esta propuesta no goza del favor de la ciudadanía, más allá de la protesta por los graves perjuicios que un gobierno ultranacionalista español como el de Mariano Rajoy, ha causado a esta parte de España en sus años de gobierno y de oposición. No olvidemos que todo, empezó, con una recogida masiva de firmas, “Contra Cataluña” y un recurso ante TC, que terminó dejando el estatuto catalán por debajo del andaluz o del valenciano.

Solo espero y deseo, que esta crisis se acabe resolviendo, con la solución federal encima la mesa y que definitivamente nuestro país, acabe con el conflicto territorial, que los nacionalismos de uno y otro signo han venido manteniendo a lo largo de la historia.