lunes, 20 de mayo de 2013

RAJOY NOS TIENE ENTRE LA ESPADA Y LA PARED


Si amigos, el tiempo pasa y la implacable maquinaria destructiva del estado del bienestar que pilota Mariano, auxiliado por la derecha reaccionaria europea que capitanea Ángela Merkel, está causando estragos, algunos ya irrecuperables en el llamado estado del bienestar, que los españoles llevamos construyendo desde 1982.

Nadie podía imaginar, hace tan solo un año y medio, que una de las mejores y más eficientes sanidad pública del planeta pudiera desmontarse y ser entregada a las mutuas privadas, deteriorando irremisiblemente la calidad y desposeyendo del derecho a la misma a los ciudadanos sin recursos.

Nadie, en su sano juicio podía imaginar, el impulso a una ley de educación que va acabar con el sistema público en menos que canta un gallo y que además le devuelve a la iglesia toda la capacidad de gestión e imposición de criterios sobre los contenidos, al igual que sucedió en los tiempos del nacional catolicismo.

Si a todo esto le añadimos un índice de paro del 27% y que se prevé suba aún más este año 2013, por la gran facilidad que le da una Reforma Laboral aprobada nada más entrar en el gobierno y un recorte en la protección social del parado, que se viene procurando con la excusa que desincentivan la búsqueda de empleo; ¿hay alguien que me pueda contradecir en el sentido que a los españoles nos han puesto entre la espada y la pared?

Mientras tanto la izquierda parece totalmente ida, unos, los radicales, refugiados en la burbuja de un idealismo utópico, impulsan puntuales y meritorias acciones, como las del SAT con Sanchez Gordillo a la cabeza o las de PAH de Ada Colau; otros desde flirteos anarquizantes, como el 15 M pretenden soliviantar a los ciudadanos, sin una real perspectiva de un futuro de progreso. Finalmente el resto de la izquierda la que situaríamos en el sector digamos moderado, después de la debacle electoral sufrida, parece metida en una especie de aislamiento, desde donde yerran en el diagnóstico de la realidad, pervirtiendo el consecuente debate.

Cuando uno se encuentra entre la espada y la pared, debe ser muy hábil e imaginativo para evitar ser mortalmente herido; en las películas sobre el tema el héroe, aprovechaba una pequeña distracción del enemigo, algunas veces provocada por el mismo, para zafarse de la fatal acometida, consiguiendo además la desmoralización del enemigo que acababa cometiendo un error que le resultaba fatal.

En el momento de escribir este artículo, leo en los periódicos que el PSOE, por boca de su Secretario General Alfredo Pérez Rubalcaba, propone un paquete de medidas para conseguir sacar el país de la crisis, un programa que ha remitido al presidente Rajoy y que este como es su costumbre ha desoído totalmente; me dicen que desde el PSOE se planea  un pacto con sindicatos y patronal, que permita forzar al gobierno a aplicar las medidas propuestas, cuestión que me parece excelente y aunque dudo que se encuentre respaldo en el sector empresarial un pacto de esta naturaleza con los sindicatos, ya seria de suficiente calado que quizás nos quite la amenaza constante de la estocada final, con que nos amenaza el gobierno.

Ahora bien le recuerdo a Alfredo que la situación es desesperada y que el truco para salir airoso debe ser rápido y eficiente y el conseguir aliados imprescindible, por lo que no se descuide ni encierre las propuestas en el cajón, pues nuestra vida va en ello.

lunes, 13 de mayo de 2013

¿QUE HACE FALTA PARA QUE NOS REBELEMOS?


 
Dos millones de familias sin ingresos de ningún tipo por estar todos sus miembros en paro; seis millones doscientos mil parados, con casi nula posibilidad de encontrar un trabajo antes de agotar la percepción de la mísera prestación. Un 27 % de la población activa del país abocado a la miseria más absoluta; junto con unas previsiones para el 2013 y el 2014 que la cosa va seguir a un ritmo parecido, es la triste realidad con la que los españoles nos enfrentamos cada mañana cuando nos levantamos de la cama sin que un gobierno, que elegimos hace tan solo año y medio por mayoría absoluta ofrezca la más mínima solución coherente, si no que se limita a esperar acontecimientos, que otros determinan, en la confianza que una especie de milagro invierta esta situación.
 
Las declaraciones de Rajoy el pasado lunes 29 de Abril, son altamente preocupantes, pues denotan una total falta de análisis riguroso de la situación además de la muestra indeleble de la firme voluntad de persistir en el error de las medidas tomadas, e insistencia en las estrategias de la mentira y el esconderse, convencidos que la mayoría de ciudadanos son imbéciles y con cualquier abalorio de tres al cuarto, se les puede comprar la voluntad. Nos dice el máximo mandatario que la tendencia de destrucción de empleo se está invirtiendo y que aunque el paro en cuestión de 1,5 años, que son los que el está en el poder, a aumentado en casi un millón de personas, no se puede responsabilizar a la Reforma Laboral que el propugnó y consiguió imponer contra viento y marea, si no a la famosa “herencia recibida”; según el, tampoco tiene nada que ver con este asunto el hecho de haber incumplido totalmente su programa electoral, ni tan siquiera que esto sea una muestra del engaño a que nos sometió para ganar unas elecciones que de haber dicho la verdad no hubiera ganado, o al menos, no con mayoría absoluta.
 
Por otro lado, la institución que hasta hoy se nos había vendido como la garante de nuestra democracia, la Monarquía, nos muestra sin pudor sus más abyectas miserias, que incluyen incluso el robo y despilfarro del dinero público o sea de todos los españoles, en franca connivencia con unos altos cargos gubernamentales del Partido Popular, totalmente indignos de los puestos que han ocupado.
 
Frente a este guirigay, ni jueces ni gobernantes parecen interesados en aclarar la situación y hacer justicia, si no que en una muestra inaceptable de corporativismo, no hacen más que autoprotegerse unos a otros en base a triquiñuelas legales de dudosa ética democrática.
 
Vista ya la imposibilidad, que desde el gobierno, ni desde el poder judicial, se impulsen la imprescindible regeneración, y perdida ya la esperanza que desde la UE, se procure por este saneamiento si no que más bien parecen instar a lo contrario; a los ciudadanos solo nos queda el camino de la rebelión “ordenada” o sea retomar el poder de verdad, no desde la anarquía y el caos, si no en base a un ideario y unas estrategias, basadas en los grandes valores humanistas de la libertad, igualdad y fraternidad.
 
Más en lugar de esto, el pueblo español parece desorientado, e incluso quienes deberían liderar esta rebelión ordenada; los partidos de izquierda, no parecen estar por la labor enfrascándose en estériles debates internos que bien poco tienen a ver con los verdaderos objetivos a conseguir y adoptando posturas, en cierta manera parecidas a las del gobierno, en base a dejar pasar el tiempo. ¿Por qué no decimos Basta de una vez? ¿Por qué no nos negamos a seguir colaborando? ¿Por qué no hemos estallado ya?
 
Se dice que la economía sumergida está salvando de la desesperación a gran parte de la población, aunque yo más bien creo que han sido los muchos años de adoctrinamiento en el egoísmo individualista, aquello que induce hoy a nuestros jóvenes a luchar entre si por un mendrugo en lugar de juntar esfuerzos para poder repartir pan tierno para todos.
 
El tiempo se está agotando, como indican con toda claridad los sondeos donde la desafección ciudadana hacia la política se esta convirtiendo en la prioridad de muchos, en particular de nuestros jóvenes; y la izquierda tradicional junto con las organizaciones sindicales están a un tris de perder toda posibilidad de liderar el gran cambio que se avecina en la sociedad mundial

lunes, 22 de abril de 2013

BASES PARA SALIR DE LA CRISIS, NUEVA CLASE EMPRESARIAL


Por lo que parece no han sido suficientes 34 años de democracia, para que la clase empresarial española se sacuda los lastres del período autárquico y  emule a sus compadres europeos.
 
Lejos de buscar una rentabilidad a medio y largo plazo, en base a nuevas tecnologías y las nuevas necesidades de la humanidad, quizás amparados la patética máxima de Unamuno, “que inventen ellos” no solo no supo encontrar en los años 80 del pasado siglo XX un nuevo modelo económico estable, en la apertura de nuestro país al mundo, si no que buscó refugio en la falsedad de la especulación fundamentalmente inmobiliaria.
 
Hoy día cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria nos ha dejado con el culo al aire; nuestros empresarios dando muestras de una ceguera paradigmática; reclaman la reducción de salarios y el desmantelamiento del llamado estado  del bienestar, como la única solución para conseguir la mejora de la productividad de nuestras empresas. Pero yo me pregunto, ¿De que empresas mejoraremos la productividad? ¿De las de capital extranjero que hoy día se deslocalizan? o ¿Piensan en unas condiciones laborales, como las del sudeste asiático, India o China para ser competitivos?
 
La inversión extranjera en los años 80 y primeros de los 90 del pasado siglo XX vino a paliar en cierta manera, la poca preparación de los jóvenes emprendedores españoles de entonces, que por haber sido educados en su mayoría, en las precarias condiciones del franquismo, no acertaban a encontrar salida a la imprescindible modernización de las viejas y obsoletas industrias. Solución que a muchos de los que nos gusta pensar y meditar sobre la realidad de cada momento, se nos antojaba del todo provisional; hasta el momento en que nuestros jóvenes estuvieran lo suficientemente preparados para relanzar la actividad propia del país, en base a los inversores nacionales, capaces de competir en un mercado mundial.
 
La realidad actual, es que gracias al muy buen criterio del gobierno socialista presidido por Felipe González, con potentes inversiones en la educación pública, hemos conseguido una generación de jóvenes perfectamente preparados, para relanzar nuestra industria y producir bienes y servicios de alta competitividad en el mundo, pero chocamos de nuevo con una clase empresarial y financiera totalmente anclada en un pasado y a la que lo único que se le ha ocurrido, es mandar a esta generación tan preparada a trabajar en el extranjero; mientras ellos se sientan a esperar que escampe y puedan volver a nuevas burbujas especulativas.
 
¿Podemos confiar de verdad que esta gente va a poner el país a trabajar? Seguro que no, pues ya es esta la segunda vez en democracia que nos están demostrando seguir anclados en un pasado que nunca más va a volver. ¿Qué deberá pues hacer un gobierno de izquierdas, sobre este tema? Sencillamente cambiar el concepto de empresa como ente generador de beneficios para unos pocos, a ente cuyo primer objetivo sea el sostenimiento y rentabilidad del capital humano que interviene en los procesos que la empresa genere; o sea lo que venimos en llamar economía social, cooperativas, SAL y similares, puede ser, junto con un potente sector público, la base de una nueva empresa, no obsesionada en ganar dinero con el mínimo esfuerzo, si no consiguiendo rentabilidades de tipo distinto al económico, que deberán quedar en un segundo lugar.
 
No duden amigos, ni por un momento, que no solo en España si no en todo el mundo, la salida de la crisis está directamente relacionada con una renovación total de ideas y estructuras económicas, que deberán ser indefectiblemente distintas a las que se han demostrado totalmente fracasadas y que desde el siglo XIX hasta hoy han sido norma. Sin embargo y volviendo al caso concreto de España, sorprende la ofuscación de la que hacen gala los representantes institucionales de nuestros empresarios, que persisten en las decimonónicas soluciones del trabajo insuficientemente remunerado y la desprotección social, cuando está suficientemente demostrado ya desde los albores del pasado siglo XX, que unos salarios insuficientes para adquirir excedentes, retraen el consumo de la ciudadanía, cuestión a todas luces imprescindible para una economía mínimamente saneada.
 
A título de conclusión, deberíamos convenir en la necesidad de un giro de 180º en nuestra clase empresarial, eliminando de ella todo lo que hace referencia a la especulación y el beneficio a corto plazo y potenciando a todos aquellos inversores, pocos por desgracia, que han sabido invertir con la intención de obtener el beneficio a medio y largo plazo y sabido repartir la riqueza generada entre sus empleados.

domingo, 7 de abril de 2013

PONGAMOS EL PAÍS A TRABAJAR


Los españoles llevamos casi cinco años durmiendo en el pajar, atontados por las promesas reiteradamente incumplidas, de una derecha reaccionaria, y anonadados ante una izquierda enfrascada en lamerse sus heridas después de la pérdida de confianza de un electorado, que les ha abandonado en cuanto han olido su desorientación ideológica.
 
Problemas antiguos y específicos de nuestro país, que ya se intuían en los albores de nuestra democracia, hoy cobran una dimensión estratosférica, por cuanto en los treinta y cuatro años que llevamos de estado de derecho, no hemos sido capaces de solucionar, si no ni tan solo de disimular, o como se decía antaño de poner paños calientes.
 
El título del presente articulo  “Pongamos el país a trabajar”, viene del recuerdo de una expresión que un joven Felipe González, que a primeros de los años 80 del pasado siglo, cuando ya intuía, una posibilidad real de alcanzar el poder, fustigaba al entonces gobernante Adolfo Suárez, con la necesidad de sacar el país adelante mediante el trabajo y la cooperación de todos los ciudadanos.
 
Bien es cierto que aquellos eran tiempos muy duros, nuestro país, que salía de un estado de autarquía y aislamiento internacional, se encontró de golpe y porrazo con una especie de “aggiornamiento” que le obligaba en pocos años a meterse de lleno en una Europa que llevaba años de progreso y estado del bienestar; Sin ningún genero de dudas, en 1982 con el PSOE en el gobierno respaldado por una mayoría absoluta, emprendió el camino de poner el país a trabajar y en la dirección correcta, castigando y reprimiendo las prácticas empresariales poco ortodoxas como las del inefable Jose Maria Ruiz Mateos; saneando un sector público, librándolo de las empresas con pérdidas y no imprescindibles para el servicio público, la mayoría de ellas procedentes de la nacionalización de empresas en pérdidas de los amigos del dictador como el caso de Calzados Segarra de la Vall de Uxo; abriendo paso a la inversión industrial extranjera, y potenciando la exportación de los productos españoles y así hasta un largo etcétera que consiguió poner el país a trabajar en un sentido de modernidad.
 
Sin embargo toda aquella extraordinaria movida chocó con un obstáculo, en un principio impredecible como es la falta de una auténtica clase empresarial, en el buen y actual sentido de la palabra; que aprovechó la circunstancia de la inversión extranjera, para vender sus fábricas y dedicar el capital obtenido a la especulación pura y dura, que como todos sabemos no crea ningún tipo de riqueza. Los años del aznarato, no hicieron más que sacralizar las prácticas especulativas; con la famosa ley del suelo por la que se declaraba, salvo raras excepciones, urbanizable todo el territorio nacional.
 
De hecho deberíamos convenir que a Felipe le falló saber encontrar un nuevo modelo donde basar la economía del país, un nuevo modelo que viniera a substituir todas aquellas grandes industrias como los Altos Hornos, la Siderurgia y muchos otros, que se vio obligado a desmantelar ante la imposibilidad de conseguir rentabilizarlos en el corto y medio plazo; además, quien dentro de España, debería haberle ayudado en fijar el nuevo rumbo, poco tenia de inversor serio y solo estaba preocupado por encontrar rentabilidad en el corto plazo.
 
Hoy además de la crisis internacional que sin ninguna duda nos afecta, en España está apareciendo de nuevo el gran tema no resuelto entonces; pues tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, nadie sabe a ciencia cierta dirigirnos hacia un nuevo modelo económico que vuelva a poner el país a trabajar, y otra vez también ahora, la llamada clase empresarial nos decepciona por su manifiesta incompetencia, que solo ha sabido esconder tras la especulación inmobiliaria o financiera, y pretende retrocedernos en derechos y libertades hasta el siglo XIX en aras de una mal entendida competitividad; vean las declaraciones de Juan Rosell presidente de la CEOE, pidiendo más rebajas en los salarios.
 
Hoy más que nunca es necesario poner el país a trabajar, pues nadie con dos dedos de frente puede entender que nos sacaran de la crisis, fomentando el desempleo, suprimiendo prestaciones y bajando los salarios, tal y como predican los adoradores de la Austeridad.

domingo, 31 de marzo de 2013

EL SISTEMA DE CONCIERTOS EN LA EDUCACIÓN

Cuando en 1982, el PSOE gana las elecciones en base a un programa claramente socialdemócrata que pretendía situar España en Europa, programa que en primerísimo lugar contemplaba la necesidad de establecer un sistema público de enseñanza, hasta entonces prácticamente inexistente, y de alta calidad, se encontró con la dificultad, de no disponer de forma inmediata de las infraestructuras necesarias, así como tampoco de los recursos humanos imprescindible para tejer la red de centros, que permitieran escolarizar a toda la población de una forma rápida. Es así que con el fin de paliar el problema se crea una formula de conciertos con la privada, con el fin de, al menos provisionalmente, dar salida a la situación.
 
Ya desde buen principio y a partir de la derecha más reaccionaria, por entonces en la oposición, con la inspiración del lobby más interesado en la cuestión educativa, como es la iglesia católica; se empezó con un discurso sutil pero pervertidor de la idea original de un sistema de conciertos provisional hasta conseguir la red publica suficiente para escolarizar a todos los niños y jóvenes españoles, por otro donde se atribuía al concierto, una obligación del estado para con la libertad de los padres de escoger entre distintos sistemas o ideologías en la enseñanza de sus hijos.
 
En tiempos de bonanza económica, el asunto pasa más o menos desapercibido, cuando además el lobby católico distrae la ciudadanía con estériles debates sobre las clases de religión en la escuela pública, o la necesidad imperiosa de que haya crucifijos en las aulas, todo ello con el fin de consolidar por aquello de los hechos consumados, taL y como hemos dicho antes, el sistema de conciertos que en un inicio era provisional.
 
Como bien saben Vds. hoy ya no estamos en época de bonanza económica, si no más bien todo lo contrario, y para más INRI, la derecha reaccionaria ocupa una privilegiada posición de poder en la UE y con mayoría absoluta en España, por lo que observen amigos, como en lugar de recortar en los conciertos con la privada y potenciar al máximo la enseñanza pública por lo que de garantía de futuro tiene para el país, todas las reformas que se proponen son en la dirección contaria, en detrimento de la enseñanza pública y el fomento del concierto con la privada.
 
Veamos amigos: A mi entender el estado debe garantizar el derecho a la enseñanza libre, gratuita y de alta calidad, desde criterios puramente científicos, sin que creencia alguna tenga influencia sobre ella. Por lo demás, si bien es un derecho constitucionalmente reconocido, el respeto a las creencias personales de cada uno, siempre y cuando no atenten contra los derechos humanos más elementales; no veo yo una forma de potenciación de la libertad, que el estado deba fomentar la enseñanza de una confesión religiosa determinada.
 
¿Se imaginan Vds. que si en lugar de estar gobernados por la derecha lo estuviéramos por una izquierda consciente, que apostara por suprimir los convenios con la enseñanza privada en todos aquellos lugares donde los centros públicos resulten suficientes para atender a la población; la cantidad de dinero que se añadiría al que ya se destina hoy a la enseñanza pública? Si echan cuentas, comprobaran que en ninguna comunidad autónoma se habría hecho recorte alguno en el tema que nos ocupa y que se seguiría con el tema de la sexta hora y las becas de comedor, por lo demás las futuras generaciones saldrían quizás aún mejor preparadas.
 
Volviendo al tema de la libertad en la elección de centro, no se vería afectada de ninguna de las maneras y dependería solo de la voluntad de los patronos, principalmente la iglesia católica; que como ya hiciera antaño, al menos de boquilla, redistribuyera las aportaciones de los padres, con tal que una parte de alumnos procedentes de familias con pocos recursos, pero devotas, accedieran al centro sin coste alguno.
 
No todos los políticos, ni todas las formaciones son iguales, ni tampoco vale decir que las ideologías han muerto; y cada día estoy más convencido, que de esta crisis vamos a salir por la izquierda o no saldremos; pues las soluciones que hasta hoy se nos proponen no solo desde la derecha reaccionaria que nos gobierna en España si no de la que gobierna mayoritariamente en Europa, está más que visto que solo nos van a conducir al desastre más absoluto.
 
Claro que soy también muy consciente, que la solución que propongo, no es muy bien vista desde los altos estamentos de la jerarquía católica, ni tampoco desde los llamados poderes fácticos que van a poner toda la carne en el asador para que esto no se lleve a la práctica, pero ahí es donde las formaciones políticas de izquierda deben demostrar su capacidad de liderazgo y de convencimiento de los ciudadanos.

lunes, 25 de marzo de 2013

LA DACIÓN EN PAGO, LA NUEVA LEY HIPOTECARIA


La reciente sentencia del tribunal europeo sobre la injusta y decimonónica  ley hipotecaria española, que da todas la ventajas al acreedor, dejando sin derecho ninguno al deudor, y después que el inefable presidente del gobierno, don Mariano Rajoy, respondiera negativamente a la insistente demanda de la Plataforma de los Afectados por las Hipotecas, que la dación en pago es imposible en nuestro país, viene a ser como un poco de bálsamo en un cuerpo lacerado.
 
Aunque de todas formas la sentencia europea no va a obligar a la dación en pago, ni siquiera a parar los desahucios, si va a representar permitir al deudor una cierta defensa de sus intereses frente a un acreedor que en una buena parte de los casos se asemeja a un vulgar y medieval usurero.
 
Por mucho que diga Don Mariano, no es verdad que la dación en pago significara, necesariamente que las entidades financieras cerrasen definitivamente el grifo del crédito, si no más bien al contario, les haría a estas procurar la no producción de nuevas burbujas en el sector inmobiliario, y un control riguroso del crédito hipotecario, partiendo de unas tasaciones justas.
 
Me explico: Hasta hace poco, un ciudadano con un sueldo mínimamente decente deseoso de acceder a la propiedad de una vivienda, constituía hipoteca sobre la misma, sin ni tan solo mirar el tipo de interés ni el plazo de finalización del crédito, si no tan solo si la cuota mensual se adecuaba a sus posibilidades. La entidad bancaria, efectuaba una tasación de acuerdo con los criterios de un mercado super cambiante siempre en sentido ascendente, y se permitían el lujo de conceder hipoteca por un equivalente entre el 80 y el 110% del valor de la tasación, con la justificación de una inflación de los precios de la vivienda que ellos mismos habían creado. Cuando el castillo de naipes, se viene abajo, y los precios de la vivienda caen al 50% y además, en las subastas consecuentes a los procesos de ejecución, los pisos se adjudican por un 50% del valor actual de mercado; el deudor que además resulta no puede pagar por encontrarse en situación de paro, se encuentra que su piso ha sido subastado y adjudicado al propio banco al que el debe el dinero, por tan solo el 25% del valor que en su día la propia entidad financiera lo había tasado, así que el sigue debiendo el 75% del crédito que en su día le concedieron.
 
Como se puede deducir de la explicación anterior, con la decimonónica ley hipotecaria española, redactada en un período económico muy distinto al actual, donde las burbujas no existían y la especulación estaba casi penada, el acreedor hoy día goza de todas las ventajas y el deudor no tiene derecho ninguno.
 
¿Qué pasaría, si además de modificar la ley hipotecaria, según los dictados de la sentencia europea, se instituye la dación en pago?  Pues sencillamente que los bancos, en su calidad de grandes controladores del mercado especulativo, tendrían muy mucho cuidado, en que los precios de la vivienda, no sufrieran escalada alguna, por una parte, y que los créditos que concedieran, no superaran el 50% del valor de la tasación, de forma que en caso de impago, siempre se resarcirían.
 
Sucede además, que hoy nos encontramos con la paradoja, que las entidades financieras que han sido rescatadas con el dinero de todos los españoles, son las que están promoviendo más desahucios, por ser las más pilladas por el desmoronamiento de este sector, resultando que las ayudas públicas han ido a parar a enjuagar la deuda de promotores y constructores, para los que si vale lo de la dación en pago, pues entregando los pisos y terrenos, a medio construir o terminados, ellos han quedado con la deuda saldada, mientras que sus clientes, a la que encuentran la mínima dificultad, no tienen bastante con entregar la garantía, si no que siguen encadenados a pagar una deuda casi de por vida. Una injusticia a todas luces manifiesta, en pleno siglo XXI , donde la izquierda debería liderar la rebelión que acabe con esta situación totalmente indigna.
 
Movimientos como la PAH, que intentan revertir la situación, deberían merecer todo nuestro respeto y apoyo y sus propuestas de movilización secundadas por todos, solo así conseguiremos cambiar una realidad que nos está resultando nefastas, y volver al mundo por la senda del progreso y la democracia. Dejemos a Don Mariano con sus mentiras, y digamos claro y fuerte que otro mundo más justo es posible

domingo, 17 de marzo de 2013

EL PSOE, NO DEBE TROPEZAR DE NUEVO


“Errare humanum est”, decían los antiguos romanos como constatación de la obviedad más grande de la condición humana; más adelante, alguien añadió al refranero: “Rectificar es de sabios” significando que es de inteligentes, aprender de los errores y saberlos corregir a tiempo de evitar males mayores. Bien mirado también una obviedad.
 
En estos últimos tiempos en España, hemos podido ver como diversos sucesos de consecuencias seguro nefastas, se han cebado especialmente en contra del Partido Socialista Obrero Español, sin que hasta ahora la dirección haya mostrado verdadero propósito de enmienda, por más que se quiera presentar como rectificación, una simple toma de decisiones casi precipitadas por los propios acontecimientos.
 
Todo empieza en el congreso de los Diputados, cuando los diputados del PSC, el partido hermano con el que se comparte grupo parlamentario, rompen la disciplina y por primera vez en toda la historia, emiten voto contrario al resto, por un tema que tiene que ver con el derecho a decidir de los catalanes.
 
Meses antes, la discrepancia sobre la cuestión ya se había puesto de manifiesto públicamente entre Rubalcaba y Navarro, sin que ni uno ni otro, hubieran propuesto sentarse para hablar del tema y acordar una salida satisfactoria para el conjunto del socialismo español. A todas luces un tremendo error, que tampoco es rectificado cuando se produce el rompimiento; pues que yo sepa a día de hoy, la gente del PSC y del PSOE siguen sin hablar de este tema, aunque si se proponen revisar el sistema de relaciones entre ambos partidos; confundiendo, a mi entender, claramente la velocidad con el tocino.
 
Poco días después, desde el PSG se pone en marcha unilateralmente toda una cuestión de primarias, con reacción digamos extemporánea de Ferraz, que tampoco busca en el dialogo la solución del problema, si no que parece va a dejar la solución en manos del tiempo.
 
Hace pocos días el asunto de Ponferrada, la alta dirección del PSOE lo convierte en un ejemplo de cómo no se debe gestionar un problema como este; intentando escudarse detrás de un error que se puede considerar más que garrafal, pretendiendo enmendarlo emplazando al nuevo alcalde a dimitir de su cargo o dejar el partido; cuestión que el ponferradino resuelve dejando el PSOE, junto con los seis concejales que le acompañaron en su aventura. Ah y no se admite la dimisión del secretario de organización, ni nadie asume responsabilidad alguna del error, salvo decirlo de palabra en una ejecutiva nacional.
 
Como remate, el caso de Pepiño Blanco, cuando todo parece indicar que el juez decide imputarle, el se aferra al cargo, mientras subrepticiamente se intenta abrir un debate sobre si los imputados deben dimitir o esperar a ser sentenciados. ¡Vaya hombre! casualmente coincidiendo con Artur Mas que también propone lo mismo, cuando las imputaciones a miembros de su partido le están saliendo como las setas en otoño lluvioso.
 
La triste imagen que está dando el partido ante la opinión pública es tan lamentable, que algunos empezamos a comprender el porqué, según las encuestas, no captamos ni uno de los votos que parece perder el Partido Popular con su desastrosa gestión de la crisis.
 
No nos podemos permitir ni un solo error más y la dirección debe asumir de una puñetera vez el liderazgo que le corresponde, y de una manera escrupulosamente democrática afrontar con el dialogo todos los problemas que tiene planteados.
 
Aunque la expresión a la que me he referido al principio señale que rectificar es de sabios, todos sabemos que rectificar muchas veces es de tontos, aunque el refranero no lo diga, pues significa que se persiste en el error o en la tendencia a errar.