lunes, 17 de diciembre de 2012

SE ACERCA LA NAVIDAD


Publico este artículo, justo una semana antes de la Nochebuena, que hoy se me ocurre una de las más tristes de todos mi sesenta y seis años de existencia, con la sana intención de dejarles descansar a Vds, de mis reflexiones hasta el próximo año 2013.
 
Decía que este año, la fiesta familiar por excelencia en gran parte de nuestro planeta, se me antoja la más triste desde que tengo uso de razón, pues no recuerdo tamaña cantidad de conciudadanos de nuestro planeta, en circunstancias de pobreza y desprotección como los que veo cada día saliendo de mi casa, o asomándome al televisor.
 
Como muy bien saben los que siguen mis escritos habitualmente, me considero un ateo recalcitrante, no son pues los valores cristianos los que me inducen a reflexionar en estos días sobre una fiesta, de la que dicen se remonta a los albores de la existencia humana, cuando nuestros ancestros mostraban públicamente su júbilo, en el solsticio de invierno, donde terminaba el acortamiento de las horas de luz y el periodo improductivo de la tierra y empezaba el nuevo ciclo de producción y regeneración.
 
Sin que sirva de precedente utilizaré una expresión que los católicos decían antaño, como es la de “En Navidad, ponga un pobre en su mesa” para significar que en los tiempos que corren no hay suficientes mesas para tantos pobres como los que han ocasionado, en los cuatro últimos años, y siguen ocasionando un atajo de egoístas impresentables en nuestro planeta.
 
Pero lo que más me sorprende, y a la vez me inquieta, es ver como estos poderes fácticos, han conseguido, aterrorizar a la masa humana de tal manera, que no solo no se atreven a alzar la voz para protestar por la injusticia, ni osan juntarse para apoyarse mutuamente en la lucha para cambiar la situación, si no que han entrado en una especie de fatalismo conformista, que a todas luces va impedir una evolución en positivo para los intereses sociales.
 
Los partidos políticos de izquierda, sumidos en una lucha intestina sin cuartel, preocupados por repartirse unas cada vez más escasas cuotas de poder, parecen haber olvidado su misión principal por la que fueron creados, de servicio a la sociedad y particularmente a los más desfavorecidos, a fin de dotarlos del poder necesario para que nunca puedan ser explotados.
 
No me negaran Vds. que este conjunto de circunstancias que hasta aquí he expuesto, no son el marco más apropiado para una alegre Navidad, si no más bien todo lo contrario.
 
Con todo, estoy convencido, que al igual que nuestros ancestros, para mi la Navidad es una fiesta también de esperanza, pues si bien para ellos significaba el inicio de un nuevo periodo de productividad, para mi espero, sea el punto culminante de la crisis económica y el inicio de la salida, y no me refiero a los términos económicos si no de replanteamiento del sistema, donde nos cuestionemos el concepto de propiedad privada y valorando debidamente el de propiedad colectiva; donde el valor del trabajo no se determine como si de una mercancía se tratara, si no del rendimiento del capital humano.
 
Porque amigos, para los que aun no os hayáis enterado, estamos inmersos de lleno en una Revolución, que al igual que la Revolución Industrial del siglo XVIII, va a cambiar todo lo que en este mundo se menea y aunque ahora, al igual que entonces, vivamos épocas recesivas, donde los reaccionarios intentan frenar el avance, e incluso hacernos retroceder, a medio plazo surgirán nuevas ideas y modernas fórmulas económicas que tenderán al progreso y la justicia social con un reparto equitativo de la riqueza generada.
 
El problema reside, en que llegado el momento, las clases populares se encuentren preparadas para asumir las responsabilidades que se les vienen encima; cuestión de la que en principio dudo mucho, pues no veo que ni partidos políticos de izquierda ni las organizaciones sociales, estén demasiado por la labor. Vengo diciendo desde ya hace tiempo, que los sindicatos deberían tener un papel preponderante en la transformación de la sociedad; unos sindicatos evolucionados, que no decimonónicos y adaptados perfectamente a la economía del siglo XXI.
 
Con todo, sigo creyendo en los valores fundamentales del socialismo, de Libertad, Igualdad, y Solidaridad; al fin y al cabo los mismos en que se inspiraron los grandes revolucionarios del siglo XVIII y primera mitad del XIX y que estoy plenamente convencido, serán la base de la nueva revolución del siglo XXI.
 
Desde mi humilde condición de “Paliza del Reino” os deseo una Feliz Navidad y una buena entrada del año 2013. El día 7 de enero espero reencontrarme con todos vosotros.

lunes, 10 de diciembre de 2012

WERT UN ULTRA, LANZADOR DE CORTINAS DE HUMO


 


La propuesta de una nueva ley para la educación en España, que ha presentado el ministro Wert, levantando ampollas e incitando a la rebelión en Cataluña, cuando incide especialmente en un tema, como es el lingüístico, de especial sensibilidad en el noreste español, se me antoja una especie de cortina de humo para esconder una realidad susceptible de incitar a la rebelión, no solo en Cataluña, si no en toda España, como son los fatales resultados que los españoles estamos cosechando de las políticas económicas, desarrolladas por el gobierno ultraliberal que rige nuestros destinos, bajo los auspicios de la teutona Ángela Merkel.
 
Es una cortina de humo extraordinariamente densa, pues mucho es lo que tiene que ocultar. Desde unos inútiles recortes en los derechos sociales, que no han permitido este año reducir el déficit hasta la cifra propuesta por el propio estado español a la UE, con lo que quedarán muy en entredicho, las gestiones de José Luis de Guindos, Cristóbal Montoro  y el propio Mariano Rajoy que han demostrado delante del mundo entero una absoluta impericia, a la hora de hacer predicciones económicas y cumplir con los compromisos contraídos.
 
Incluso la propia ley, contiene elementos de suficientes altos vuelos como para tratarlos de ocultar, como es la carga ideológica en los aspectos de supresión de la Educación para la Ciudadanía, y el regreso de la Religión a la aulas, además de apostar decididamente por la privatización y elitización de la enseñanza.
 
En Cataluña, están consiguiendo plenamente los objetivos propuestos y creo que también en el resto de España, pues ya nadie habla de la ley en si, ni de todos sus puntos regresivos, como los mencionados anteriormente o el retorno a las revalidas y exámenes de estado, que antaño ya demostraron suficientemente su injusticia y su inutilidad; si no que vuelven como siempre a provocar un debate estéril, intentando dividir a una población como la catalana que hasta hoy no ha tenido el mínimo problema por la cuestión lingüística; y aun más después que el sistema de inmersión que la ley pretende cargarse, haya sido confirmado por el Tribunal Constitucional en repetidas ocasiones.
 
Estoy plenamente convencido, que dada la actual situación política en el principado, después del resultado de las absurdas elecciones convocadas por Artur Mas, y celebradas el pasado 25 de Noviembre, donde el principal partido de la derecha nacionalista catalana, se encuentra en un verdadero lío para formar un gobierno mínimamente estable; la propuesta Wert le sienta a las mil maravillas, pues le permite seguir culpando al estado español de todos los males que aquejan Cataluña, y en particular de animadversión hacia su signo identitario principal como es la lengua.
 
CiU, que desde el 11 de setiembre pasado, se ha adentrado en las procelosas marismas del independentismo, al no haber obtenido la mayoría absoluta que pretendía en estos comicios, se encuentra con que el Partido Popular, es la única formación que le puede respaldar la política neoliberal que practican desde hace dos años, con gravísimos recortes, en la sanidad y educación públicas y una peligrosísima deriva hacia la privatización de los servicios esenciales de educación y sanidad; todas las demás formaciones independentistas, le exigen un giro de 180º en política económica para darle soporte, al igual que los socialistas, que además le exigen un regreso a la negociación con el gobierno central dentro de los márgenes del estatuto de autonomía.
 
Es quizás por esto que me huelo todo este melodrama va a terminar con la avenencia PP CiU, después que los primeros acepten quitar los artículos que se refieren al tema lingüístico de la nueva ley y Artur Mas, o quien entonces esté al frente de CiU, acepte todos los demás, religiosos incluidos, pues de hecho es lo que ya está practicando en Cataluña, a cambio de aparcar sine die lo de la consulta independentista. Mariano podrá presumir entonces de haber desactivado, la revolución independentista, y evitado la rotura de España. Mientras que el líder nacionalista catalán presumirá de haber ganado la batalla más grave presentada por el estado contra la lengua catalana.
 
Todos los españoles sin excepción ninguna, vamos a pagar las consecuencias de este paripé, pues con todo y casi sin que nos demos cuenta, nos habrán metido de canto, una reforma educativa, que nunca hubiéramos pensado fuera posible, todos aquellos que en estos días hace 34 años votábamos ilusionados una constitución democrática.

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿A QUÉ ESTAMOS ESPERANDO?

Es la pregunta que me hago de un tiempo a esta parte, mientras contemplo desesperado como el socialismo en España, va perdiendo día a día posiciones en la sociedad. El resultado de las recientes elecciones en Cataluña, cuando el que les ha convocado, Artur Más líder de la derecha nacionalista catalana, y presidente de la Generalitat de Cataluña, las planteó como una especie de plebiscito sobre el soberanismo en Cataluña, cosechando un gran fracaso, pese a ganarlas; ha puesto de manifiesto el error del argumento socialista, que hasta hoy decía no ganar las elecciones al Parlament de Cataluña, porque muchos ciudadanos votantes suyos en la generales, se abstenían cuando se trataba de autonómicas, al resultar que en esta ocasión, con una participación prácticamente igual a la de anteriores generales, ha retrocedido considerablemente en votos y escaños; o sea que los votantes otrora socialistas, ante una dicotomía, como la planteada por la derecha nacionalista catalana, se han lanzado de cabeza a las opciones nacionalistas españolas, como las representadas por el Partido Popular y Ciutadans.
 
Es verdad que Artur Mas y los suyos, además de esconder su fracaso en los dos años de gobierno con las elecciones pretendían, y en una pequeña parte han conseguido, pillar a contrapié a los socialistas para rematar una faena largo tiempo emprendida, de destrucción y aniquilación del Partido de los Socialistas de Cataluña. Pero también hay que decir, que a pesar que en el doceavo congreso celebrado por el PSC ahora hace un año, se establecieron unas directrices inequívocas basadas en el federalismo, por lo que se refiere a la cuestión territorial, una parte de la militancia, no ha cejado de marear la perdiz con el “derecho a decidir”; hasta el punto de crear un confusionismo en el electorado donde ya nadie tenia claro, si en caso de ganar los socialistas, convocarían también la consulta independentista. A mi entender, esta ha sido la principal causa del trasvase del voto socialista a Ciutadans, (168.771 votos).
 
Un confusionismo parecido al que he señalado en el socialismo catalán, aparece también en el conjunto del socialismo español, donde el elector no sabe, o no entiende con claridad las propuestas socialistas en cuanto a la salida de la crisis, sencillamente porque no se formulan con claridad. ¿A que están esperando los lideres del PSOE en decir que si ellos gobiernan, al día siguiente van a quitar, el copago de los medicamentos, que van a restituir las partidas presupuestarias destinadas a la educación pública, que van a actualizar las pensiones y que para ello van a reformar la fiscalidad sobre todo para los más ricos y perseguir con saña el fraude fiscal? ¿A que esperan para aclarar al ciudadano, que van a enfrentarse a la política de austeridad que pregona Fraü Merkel, aplazando el pago de la deuda y destinando los fondos a fomentar el crecimiento y el empleo?
 
El  pasado domingo día 2 de diciembre, conmemoramos el 30 aniversario de la investidura de Felipe González como presidente del gobierno, un hito en nuestra historia reciente, pues se iniciaba la verdadera transformación de una España, subdesarrollada políticamente hablando, que salía de una dictadura, en un verdadero y moderno país democrático; donde sus instituciones sufrieron cambios que a muchos parecían inverosímiles; incluso el ejercito, la institución que había representado la base de la dictadura, vio de la noche a la mañana como los viejos tics eran arrinconados y una nueva ideología de servicio al estado de derecho se imponía entre sus filas, convirtiendo en un abrir i cerrar de ojos, la institución en unas fuerzas armadas de corte internacional.
 
¿Se acuerdan Vds. como el PSOE de entonces consiguió una mayoría absoluta, nunca más superada de 202 escaños en el congreso de los diputados? Sencillamente diciendo en la campaña electoral las medidas que tomarían nada más llegar al gobierno, que habrían de poner el país a trabajar, para construir un estado del bienestar como el que envidiábamos a franceses y alemanes.
 
¿A que estamos esperando, Alfredo?       

lunes, 26 de noviembre de 2012

TENEDLO POR SEGURO; EL SOCIALISMO VENCERÁ


El socialismo en España y en Europa, salvo raras excepciones, parece de capa caída, como se encargan de recordarnos un día tras otro la mayoría de medios de comunicación, en su mayoría, dominados por la derecha. Los resultados de las elecciones, gallegas y vascas de hace unos días y las catalanas del pasado domingo, son suficientemente claros para comprender que los planteamientos socialdemócratas, defendidos por el PSC en Cataluña y el PSOE en toda España, ya no gozan de la predilección popular, que de una u otra forma, votando a otras opciones del espectro, ha dado la espalda a quienes de una manera sensata, pretenden una sociedad más justa, bajo los grandes valores humanistas de la libertad, la igualdad y la solidaridad.
 
No voy a ser yo quien niegue que los socialistas han cometido errores en las ocasionas que han tenido responsabilidades de gobierno, algunos de bulto, como el de experimentar inútiles terceras vías fuera de los cánones de la izquierda, orillando peligrosamente el capitalismo más salvaje en las épocas más agudas de la crisis; sin embargo con todo, honestamente sigo creyendo que para la sociedad en general, han sido siempre mejores los socialistas en el poder que el neoliberalismo y neoconservadurismo que hoy gobierna en la mayoría de países de la UE, en el parlamento de Estrasburgo y en las instituciones comunitarias. No seré tampoco yo, quien pretenda disimular la poca capacidad manifiesta de ejercer una oposición responsable, en cuanto se ha perdido el poder. Tanto en España como fuera de ella, el socialismo en la oposición se ha mantenido distanciado de los ciudadanos, al igual que cuando ocupaba la poltrona, situación que no le ayuda en lo más mínimo a la hora de pedir su voto o de inducirle a salir de casa para acercarse a las urnas.
 
Ya va siendo hora que nos pongamos las pilas, y los socialistas dejemos a un lado la soberbia del gobernante, regresemos a nuestro sitio natural al lado de los ciudadanos, y escuchando y viviendo con ellos sus problemas, debatamos y busquemos conjuntamente las soluciones, con el fin que en el momento en que nos otorguen de nuevo su confianza y accedamos a las posiciones de gobierno, les facilitemos su aplicación práctica.
 
La nueva sociedad española, surgida de la a crisis económica reclama de sus representantes políticos, una nueva forma de hacer, bien distinta a la que hasta hoy han llevado a cabo, condicionados por una deficientemente articulada transición a la democracia pactada en los años 80 del pasado siglo XX. Una nueva forma de hacer basada en los grandes valores humanistas del socialismo de siempre, libertad, igualdad y solidaridad, y ello es lo que me induce a pensar que el PSOE es quien mejor situado está para cumplir con estas expectativas en nuestro país, además de impulsar la práctica de los mismos valores en la UE.
 
De esta crisis, al igual que la de los años 30, Europa y casi me atrevo a decir el mundo, va a salir con un gran paso adelante socialmente hablando, si en España este paso lo lidera el PSOE, solo depende de el mismo y su capacidad de regresar a sus posiciones originales, no de ser el gobierno de los trabajadores, si no “los trabajadores gobernando”.

lunes, 12 de noviembre de 2012

REVOLUCIÓN Y REACCIÓN


Decía Pi Margall a mediados del siglo XIX que la Revolución es la paz y la Reacción la guerra. Eran tiempos convulsos, más o menos como los actuales, donde en España y en el mundo se intentaba evolucionar unas estructuras sociales, periclitadas por las grandes transformaciones que la llamada revolución industrial en plena efervescencia inducía.
 
La democracia entonces, intentaba abrirse paso en una España de nobles y curas, que se negaba siquiera a intuir los cambios liberalizadores que en Europa y América se producían y  determinaban una nueva concepción social del orbe.
 
La situación de crisis económica que por entonces se vivía, y estoy hablando de 1854, provocaba en España insurrecciones en las clases más bajas y pronunciamientos militares de toda índole, signos evidentes de una revolución que se fraguaba en los ambientes de la pequeña y mediana burguesía agrícola e industrial, que veía temerosa la necesidad de un cambio radical para desviar el camino hacia la ruina más absoluta, que España había emprendido a partir del desmoronamiento del imperio colonial.
 
Resulta sorprendente la clara visión premonitoria de Pi Margall, cuando los acontecimientos históricos que se sucedieron no hicieron más que confirmar la celebre expresión,  por cuanto, a todos los intentos revolucionarios que se han producido en España desde entonces, siempre les ha sucedido una contraposición de los elementos reaccionarios en forma violenta cuyo triunfo ha representado en todos los casos un retroceso social considerable.  Véase en el pasado siglo XX, dictadura de Primo de Rivera, una guerra civil, seguida de cuarenta años de autocracia y cuando parece que  de forma totalmente incruenta, se impone el sentido común y con 23 años de gobierno socialista se empiezan a saborear en España, los frutos de un estado del bienestar europeo; la excusa de una maldita crisis, sirve de nuevo a la reacción para hacernos retroceder socialmente 40 años.
 
Porque amigos no lo duden ni un momento, los 23 años de gobierno socialista de la mano de Felipe Gonzalez, fueron los de una auténtica revolución que situó este país en la esfera mundial de las democracias avanzadas. Ahora hemos vuelto por desgracia a un periodo de reacción, donde se intentan desmontar los logros revolucionarios, no dudando para ello en apelar al nacionalismo y el patriotismo, con el fin de enfrentar a unos con otros por aquello de a río revuelto ganancia de pescadores; aunque esto coloque al país o incluso al continente al borde de la confrontación armada.
 
¿No han oído Vds. estos días, de boca de los que se llaman expertos, que la situación en España es parecida a la de los años treinta del pasado siglo XX? 
 
También entonces después de una revolución pacífica como la que representó la proclamación de la II Republica española y la puesta al día del estado español en el seno de la comunidad internacional, por parte de un gobierno de izquierdas. En 1934 la victoria electoral de las derechas, significó el desmontaje de todos los logros democráticos conseguidos, creando además un clima de confrontación entre ciudadanos, que llegó al paroxismo en la nueva convocatoria electoral de 1936 cuando las izquierdas regresan al poder y los poderes fácticos se sublevan, procurándonos el mayor retroceso histórico que nunca ha tenido este país, por un negro período de 40 años.
 
¿Vamos a permitir que nuevamente nos desmonten los logros sociales conseguidos en los años de gobierno socialista? ¿Seremos capaces los españoles de regresar al periodo revolucionario, que ha significado la paz, y el progreso, sacudiéndonos de encima, la reacción en la que estamos inmersos? ¿O lamentablemente nos deslizaremos por la pendiente reaccionaria que nos ha de conducir a un seguro enfrentamiento?

lunes, 29 de octubre de 2012

REPÚBLICA FEDERAL ESPAÑOLA


Es verdad que los acontecimientos se precipitan y en este país, España, de golpe y porrazo parece que todo se tambalea, incluso lo más sagrado, y que lo hecho hasta hoy ya no sirve, aunque algunos pusilánimes, se aferren como lapas al inmovilismo más descarado, no hacen más que intentar una inútil resistencia a un cambio generacional de carácter progresista, que se quiera o no va acabar imponiéndose.
 
Vivimos, los españoles una fase extraordinaria de nuestra historia, donde todo lo que parecía eterno y perdurable, por las propias miseria humanas está desplomándose estrepitosamente; ¿quien hubiera creído hace tan solo treinta años que las grandes instituciones del estado, como el Tribunal Constitucional, El Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, e incluso la propia Monarquía, estarían en situación de total desprestigio?
 
Es a mi entender una situación totalmente inadmisible, que la democracia no haya entrado, después de treinta años en el estamento judicial, hasta el punto no solo de haberse convertido en refugio de los partidarios del antiguo régimen autocrático, si no que la propia endogamia, les está poniendo al descubierto todas sus miserias, Un presidente del supremo que se pagaba sus juergas con el dinero público; una animadversión generalizada, hacia el estado autonómico, que llega hasta el punto de burdas maquinaciones en el TC hasta en base a  reacusación a un miembro, susceptible de cambiar las mayorías.
 
Todo ello junto a una crisis económica sin par, hace que desde la base del pueblo llano se empiece a manifestar un hartazgo y una desconfianza total, hacia los representantes democráticamente elegidos e incluso hacia el propio sistema democrático; por cuanto parece que nadie sea capaz de encontrar un verdadero camino que nos conduzca a la salida del túnel, o al menos que sea capaz de hacernos creer en la esperanza que lo encontraremos en breve plazo.
 
Este hartazgo que en Cataluña ha tomado el derrotero independentista; auspiciado por un gobierno de la derecha nacionalista que como un regalo caído del cielo, ha encontrado en ello la oportunidad de esconder tras la señera estrellada el fracaso de su política económica de recortes y austeridad extrema, llevando la región al borde del colapso; ha despertado en buena parte de formaciones políticas españolas la necesidad de buscar en el federalismo la solución a una estructura de estado respetuosa con la diversidad fuente de riqueza de España; cuestión que ha comportado la inmediata reacción de las fuerzas ultranacionalistas españolas del Partido Popular, que inmediatamente se han autoproclamado defensores a ultranza de la constitución de 1978 y de una sagrada unidad de España, mientras que Artur Mas líder del nacionalismo catalán, habla de la imposibilidad de encajar Cataluña en España, en una clara voluntad de buscar la confrontación.
 
Los que desde Cataluña venimos defendiendo el federalismo como la gran fórmula, para implicar a todos los pueblos que componemos España en un proyecto común desde el respeto a la diversidad; nos alegramos en sobremanera de las palabras del secretario general del PSOE a favor de esta fórmula, mostrándose incluso dispuesto a reformar la constitución si fuera necesario, después de haberlo consensuado con los representantes socialistas en los territorios; pues nos abre la esperanza que a partir del momento en que el socialismo recupere el poder en España y en sus comunidades autónomas, los españoles y quizás por primera vez en toda la historia, remaremos todos juntos y en la misma dirección, materializando un proyecto que a buen seguro nos permitirá superar el marasmo donde hoy estamos metidos. Si además resultase que este federalismo, los españoles decidiéramos situarlo en un marco republicano, pues miel sobre hojuelas, no les quepa duda alguna.

lunes, 22 de octubre de 2012

HUGO CHAVEZ EL INCOMBUSTIBLE


Vaya por delante, mi felicitación a Hugo Chavez por su victoria en las elecciones del pasado 7 de octubre, que garantizan hasta el 2018 la permanencia de la revolución bolivariana en la máxima institución del estado de Venezuela.
 
El pueblo venezolano ha demostrado una vez más que después de 14 años, sigue, mayoritariamente, confiando en un líder que si bien populista en sus formas, ha sido capaz de articular un sistema donde todo el mundo, tenga acceso a los servicios esenciales, independientemente de su poder adquisitivo; en cierta forma podríamos decir, que ha sabido instaurar una versión americana del estado del bienestar europeo, este que desde el neoliberalismo, hoy predominante se intenta denostar acusándole de todas las iniquidades.
 
La derecha neoliberal del país caribeño, en estos catorce años de república bolivariana, lo ha intentado todo para desbancarle del poder sin conseguirlo,, comenzando con un golpe de estado, que fue abortado, por la propia ciudadanía, que con su masiva presencia en las calles, demostró a los conjurados su firme voluntad de preservación de la democracia. En los diversos comicios que han tenido lugar, la oposición neoliberal ha presentado todas sus caras, desde la más intransigente hasta la más conciliadora como ha sido esta vez, con Henrique Capriles, cosechando repetidos fracasos, por el simple hecho, que las clases populares de Venezuela no están dispuestas a regresar al injusto sistema, donde en nombre de una libertad mal entendida, unos pocos acaparaban la riqueza de unos recursos naturales que son de todos.
 
Si es verdad, como he dicho antes, que las fórmulas de Chavez son populistas, pero se me antoja se trata de un populismo bien distinto al que en España practican algunos líderes derechistas militantes en el Partido Popular, como por ejemplo el alcalde de mi ciudad Badalona, que si bien intenta contemporizar con el vecindario derivando sus cuitas y problemas hacia la localización de unos falsos culpables, como la inmigración, a la hora de la verdad no busca solucionar sus problemas y mejorar su nivel de vida, si no enfrentar a unos con otros, quizás por aquello de que a río revuelto ganancia de pescadores.
 
Hugo Chavez, en estos últimos 14 años ha devenido sin lugar a dudas, en el líder carismático de la izquierda latinoamericana superando incluso al propio Fidel Castro, por cuanto ha conseguido en sus mandatos, reducir el índice de pobreza en Venezuela, desde el 50% de la población cuando accedió al poder al 25% actual, un logro a todas luces espectacular, que ningún otro país del nuevo continente, aplicando técnicas económicas capitalistas ha conseguido; antes al contrario, incluso en la superpotencia por excelencia, en Norteamérica, su índice de pobreza ha aumentado considerablemente.
 
En España sin ir más lejos, el índice de ciudadanos por debajo del umbral de la pobreza, ha aumentado espectacularmente, bajo el gobierno de Mariano Rajoy, superando ya el 25%, con el agravante, que la excusa de la crisis económica, y una falsedad como que las ayudas y subsidios desincentivan la búsqueda de empleo, estos ciudadanos se encuentran en un punto de total indefensión y precariedad, muy al contrario de la Venezuela de Hugo Chavez donde los desempleados, a parte de ser cada vez menos, ven como día a día el estado se preocupa por aliviar su situación en base a prestarle los servicios básicos con cargo al erario público.
 
Quizás los próximos seis años sean los últimos en que Chavez pueda ostentar el poder en Venezuela, la edad no perdona; aun así confío los revolucionarios bolivarianos del país del Caribe, sepan van a apoyar a un digno sucesor, que continuara su obra no solo por el bien de Venezuela, si no de toda America Latina, por no decir de todo el orbe planetario.