sábado, 25 de julio de 2020

NUEVAS BASES ECONÓMICAS PARA ESPAÑA

Dicen los sabios que de las crisis se sale más fortalecido, pero en el caso de España no siempre es así; y puede servir de ejemplo, la crisis del 2008, gestionada por un gobierno de derechas, totalmente incapaz de promover las reformas necesarias, para salir del atolladero de una economía basada en la especulación pura y dura. Como era el caso del ladrillo, productor de la mayor burbuja que nunca se haya visto en nuestro país, y cuyo estallido, nos hundió a la mayoría de los españoles en la miseria más absoluta, mientras el gobierno, se preocupaba solamente de rescatar a la banca, dejando a su suerte a las clases medias y bajas
.
Muerto el dictador y cuando España se incorpora de pleno derecho a la comunidad internacional, con su entrada en el entonces denominado Mercado Común Europeo, allá por los años 80 del pasado siglo XX, hubo de adaptar una economía de subsistencia, podríamos decir que había caracterizado el período autárquico, a una economía competitiva con el resto del mundo, cerrando una serie de industrias poco competitivas, abriendo las puertas a la inversión extranjera y estableciendo como base, la industria turística y la construcción, por un lado y dejando que la banca absorbiera, el sector servicios esenciales, gas, electricidad, agua, telefonía, etc. Cuando Felipe González presidente socialdemócrata entonces, empezó a derivar hacia una especie de socio liberalismo, empujado por la llamada revolución neocon que Margaret Tatcher y Ronald Reegan impulsaban por todo el orbe democrático a principios del los 90 de la pasada centuria.

En el 2008 se puso de manifiesto el fracaso de la revolución neocon, en todo el planeta, la desigualdad se incrementó hasta límites insospechados y los índices de pobreza superaron el 25% no solo en España, sino en la mayoría de las democracias europeas y americanas, sin olvidar a los países africanos, que lo vieron sumados a la miseria que provocaban conflictos bélicos por el dominio de la explotación de recursos naturales. La suma de todo ello provocó el movimiento migratorio más grande en más de 100 años. Ademas que un mercado sin control alguno ensalzó la especulación pura y dura a los más altos altares del panorama económico neoliberal, creando burbujas, (recuerden las hipotecas sub prime, la quiebra de Lehman Brothers, las estafas piramidales, etc), que, con su estallido, arruinaban a mucha gente especialmente a los más débiles del escalafón social.

El gran valor de la solidaridad humana fue desprestigiado por unos medios de comunicación totalmente al servicio de las clases pudientes, del mismo modo que se sacralizó el individualismo hasta aceptar como valor indiscutible la capacidad de hundir a otro, para progresar tu. Ello trajo consigo el desvirtuar el papel de los sindicatos, situándolos al borde de la desaparición; cuando históricamente, estas entidades, han sido ejemplo de la consecución de derechos para la clase obrera, a través del esfuerzo colectivo de los propios obreros.

Hoy en España, después que la derecha se haya radicalizado por un lado, en forma de un partido de carácter ultra derechista como VOX y que la que debería representar una posición moderada, el PP, se encuentre hasta las cejas en el lodo de la corrupción, la mayoría de ciudadanos han sabido ver en un renovado PSOE la posición centrada a través de la cual, y canalizando los esfuerzos colectivos, se puedan encontrar la salida al laberinto en que nos hemos metido como sociedad.

En España no podemos seguir dependiendo económicamente de dos factores tan inestables y de empleo precario, como son el Turismo 15% de nuestro PIB, y de la construcción 14%, mientras que la industria solo representa el 5%.

En la España del siglo XXI, no podemos dejar escapar la gran oportunidad que nos brinda nuestra especial situación geográfica y climática, para liderar el gran cambio de la economía a nivel planetario, para evitar las catastróficas consecuencias de un cambio climático que se nos echa encima. Cuesta entender que habiendo en España el mayor número de horas de insolación anuales de toda la UE seamos el último país, en el desarrollo de las tecnologías en energía solar y no solamente esto, si no que durante el último gobierno del PP se atrevieron a poner un impuesto a los que utilizaban la energía solar. Cuesta entender que el empresario español, ante la ley que en 2040 se prohibirá la circulación de vehículos de combustión, lo que significará la renovación total del parque automovilístico existente hoy en día en el plazo de 20 años, no estén invirtiendo como locos en la producción de vehículos eléctricos, sus accesorios, sus estaciones de recarga, etc. etc.

Todo ello me hace suponer que la clase empresarial española, sigue siendo la del anacronismo aquel de que “inventen ellos” cuestión que de antaño nos ha procurado la miseria como país y el subdesarrollo. El empresario español sigue con la mentalidad especuladora de poner un euro aquí para recoger mañana mismo 20, y esto de las inversiones a medio y largo plazo les cae muy gordo.

Con todo estoy convencido que no debemos dejar pasar la oportunidad que nos brinda el acuerdo al que ha llegado el Consejo Europeo, por el que España va a conseguir 72.000 millones de euros a fondo perdido, y hasta 140.000 en créditos de bajo interés, para cambiar nuestras tradicionales be inestables bases económicas, (el turismo, la construcción y el negocio especulativo), por otras más estables y seguras como una industria moderna, capaz de generar empleo estable, capaz de atender la nuevas necesidades de la sociedad mundial del siglo XXI.

Espero que el actual gobierno progresista que preside Pedro Sánchez sea capaz de darle la vuelta al tema y conseguir meter a la clase empresarial española en la vereda de una nueva forma de pensar tal y como requiere la nueva economía social en el siglo XXI..



sábado, 18 de julio de 2020

LO QUE LA PANDEMIA HA PUESTO EN EVIDENCIA


El planeta Tierra entero está viviendo una pandemia de estas que hacen época, en verdad les digo que nunca imaginé que en mi vida, viviría algo así; En España dos meses confinado todo el mundo en sus casas, y luego un desconfinamiento gradual, que nos ha conducido, dicen a una “nueva normalidad” en la que deberemos circular con mascarilla por las calles, guardar unas distancias de seguridad, lavarnos las manos cada dos por tres y mantener las distancias con nuestros congéneres, con el fin de evitar un más que probable rebrote, que vuelva a llevarse al otro mundo a una buena parte de nuestra especie.

En la UE, donde después de la II guerra mundial, se optó por la socialdemocracia como base para la reconstrucción, un sistema que distribuía la riqueza generada mediante la potenciación de un sector público lo suficientemente potente, en convivencia y armonía con un sector privado, y aunque desde la década de los noventa del pasado siglo XX, se hubiera desmantelado una buena parte de los servicios público, en seguimiento de la doctrina neoconservadora que desde la Escuela Económica de Chicago Milton Freedman impulsó junto con Ronald Reegan y Margaret Tatcher que lo expandieron por el mundo civilizado; nos pilló la pandemia con la suficiente fuerza y disciplina en los ciudadanos, y dentro de lo que cabe hemos superado el primer embate con menores efectos colaterales como otros países externos a la UE, como el Reino Unido,y donde el neoliberalismo campa a sus anchas. el número de fallecidos en relación con la población ha sido extremadamente superior a los demás. La pandemia de Corona Virus ha puesto en evidencia a todos los europeos en general dos cosas, la primera el gran fracaso de las políticas neoliberales de la llamada revolución neocon, y en segundo lugar que individualmente o en base a pequeñas colectividades como pueden ser los estados nación, es del todo imposible afrontar con eficiencia no solo la crisis sanitaría global que el Covid 19 nos ha deparado, si no la recuperación económica del desastre que esta ha producido.

De los desastrosos efectos de poner unas políticas individualistas en frente a un problema global como es el Covid 19 y de intentar anteponer la economía a la salud de los humanos, tenemos buenos ejemplos en Suecia, Estados Unidos, Brasil y el Reino Unido que en el momento de escribir estas líneas están batiendo records de muertos y contagiados ampliamente, temiéndose incluso que el tema degenere en graves conflictos sociales.

Aunque en el momento e publicar este articulo, en bruselas se está negociando el plan económico para la reconstrucción de la economía europea y tres paise, Holanda Austria y Suecia se opongan a las ayudas a fondo perdido y pretenden volver a las andadas de la crisis del 2008, produciendo enormes desigualdades y obligando a países como Italia y España a endeudarse en sobre manera. Estooy mas que seguro que el buen criterio del eje franco alemán dispuesto a una mayor integración y solidaridad europea, va a imponerse, pues lo cotrario seria el principio del fin del sueño de constituir democráticamente un ente supranacional capaz de competir de tu a tu con las grandes potencias, de Estados Unidos China o incluso Rusia.

Respecto a Latinoamérica, y desde mis convicciones de socialdemócrata, creo que la pandemia está poniendo de manifiesto el fracaso, tanto del neoliberalismo extremo en los países con gobiernos de derecha como de las políticas de la izquierda radical y populista, o de la ambigüedad entre ambas como es el caso del peronismo en la Argentina.

No quiero hablar de China, Corea del Norte, Vietnam , Rusia ni de cualquier otro país fuera de la órbita de regímenes democráticos, pues la escasa transparencia de los datos que facilitan y el oscurantismo general, propio de las autocracias, hacen dificil evaluar si han resultado efectivos o no en este tema.

En Latinoamérica, la epidemia, en el momento de escribir estas líneas, sigue en expansión y la cifra de contagiados y defunciones crece a un ritmo alarmante en Brasil, donde el gobierno ultraderechista, no está haciendo nada para intentar contenerla, a la espera que los supervivientes queden inmunizados y se acabe el problema, en Argentina, el peronista Alberto Fernandez, optó por el confinamiento total de la población y está logrando unos resultados más que aceptables en cierta manera algo mejor que en Chile, donde el derechista moderado Piñera, con un confinamiento a medias, no acaba de conseguir aplanar la famosa curva.

Todo ello demuestra que tal y como ya hicieron los chinos en el mes de enero cuando en la ciudad de Wuhan se empezó a extender el virus, el confinamiento total, ha sido la única solución para controlar el virus, mientras no exista vacuna o remedio eficaz y específico contra el. Covid 19

En resumen, lo que ha puesto en evidencia la pandemia es que el sistema sanitario público en aquellos países donde existe y el confinamiento de la población son las estrategias más efectivas y que el sistema sanitario basado en la privatización esta resultando un tremendo fracaso.

Les guste o no a los necon de turno, en el caso que nos ocupa se demuestra que el pensamiento socialdemócrata, es el único que está en condiciones de avanzar a las poblaciones del planeta en justicia social e igualdad de derechos, ante los nuevos retos que este siglo XXI nos plantea.


sábado, 11 de julio de 2020

LA GLOBALIZACIÓN VINO PARA QUEDARSE

De la misma forma que algunos, afortunadamente muy pocos, creen que después del COVID-19 el mundo volverá a ser como antes, o sea como si no hubiera pasado nada, hay otros, particularmente en la banda derecha del espectro electoral español, que parecen haber optado claramente por mantener el actual estatus, confiando que el elemento perturbador del mismo como es la Globalización, vaya a desaparecer de golpe y porrazo.

El planteamiento no deja de tener extraordinarios visos de mala intención, por parte de los pensadores neoliberales, pues en realidad lo que pretenden es que las élites sean quienes se aprovechen de las ventajas de la globalización negándosela al resto de humanos, con el fin de mantener el tradicional dominio de los ricos sobre los pobres y seguir aprovechándose de ellos para su beneficio. He aquí que desde la derecha se fomente el nacionalismo más acérrimo, regional o de los estados, que se predique en contra de las organizaciones supranacionales como la UE y se vuelvan a exaltar los valores patrios, acentuando las diferencias culturales, de raza o de religión, priorizando la lengua propia como seña de identidad.

Lean con detenimiento los discursos de Donald Trump y aunque por ciertas expresiones, como “América first” o algunas disposiciones como la del auto proteccionismo poniendo aranceles a las importaciones, pudieran hacer pensar que está en contra de la globalización y aboga por mantener el espíritu del Estado Nación, nada más lejos de la realidad, sino que pretende evitar que se configuren en el mundo estructuras supranacionales como la UE, con suficiente poder y tamaño para marcarle la pauta a las grandes corporaciones norteamericanas que hoy día dominan gran parte del planeta. ¿Verdad que nunca le han oído decir a Trump, nada que pueda ni siquiera parecer una crítica a las grandes empresas multinacionales americanas? Pues eso.

Por otro lado, los movimientos ultraderechistas que están surgiendo en los países Europeos, de un marcado carácter anti europeísta, Como El Frente Nacional en Francia, el Fidesz en Hungría, Alternativa para Alemania, Demócratas de Suecia, Partido por la Libertad de Holanda, la Liga Norte de Italia, el Partido por la Libertad de Austria, Partido Popular de Suiza, el Frente Nos en Argentina, Vox en España y el Movimiento identitario, asentado ya, aunque de forma muy minoritaria en varios países de Europa y América; coordinados entre si a través de Steve Bannon, este ex asesor de Donald Trump que intenta aunar esfuerzos para imponer a la extrema derecha ultranacionalista y el supremacismo blanco en Europa y América Latina, permitiendo así que quien imponga las reglas no sea la democracia si no las grandes corporaciones americanas.

Si pensamos un poco nos daremos cuenta rápidamente que se trata, en un medio y largo plazo, de cargarse el sistema democrático, y substituirlo por un nuevo imperialismo, no de corte político como había sido en el siglo XIX, si no de tipo económico, donde el poder real resida en las grandes élites del planeta que tengan sometidos al resto de los habitantes planetarios, Esta vez no va a ser el imperio Alemán, expandiéndose por Europa, ni el Imperio Otomano traspasando las fronteras turcas hasta dominar prácticamente el norte de África y el oriente próximo. Ni mucho menos el imperio colonial Británico, expandido por los cinco continentes. Esta vez ni tan solo vamos a saber el nombre del emperador que nos tiene sometidos, ni tampoco el de sus ministros y colaboradores. Quizás tan solo conozcamos el del sátrapa encargado de controlar y administrar nuestro territorio más próximo, porqué quienes de verdad van a ostentar el poder, en esta situación ni tan solo necesitan territorio ni capital alguna.

Ahora bien amigos, no quiero ser catastrofista, si bien lo que he dicho puede ser muy posible, aún estamos a tiempo de evitarlo; reforcemos y potenciemos los entes supranacionales como la UE, en Latinoamérica, constituyan también su ente supranacional, juntando esfuerzos y recursos para alcanzar el capital necesario que les permita competir con las grandes multinacionales norteamericanas. Apoyemos y ayudemos a consolidar regímenes democráticos en el continente asiático y ayudémosles a encontrar vías de unión entre ellos; Quitemos a África de las manos de los salvajes especuladores de materias primas que los explotan, y fomentemos su democratización.

Sé que es un objetivo extraordinariamente difícil y que el camino no va a estar exento de dificultades sin embargo desde la claridad de ideas de todos y cada uno de nosotros se puede conseguir en un futuro no muy lejano. Es un trabajo colectivo, cada uno desde su parcela debemos de tener muy claro que en el próximo futuro que ya tenemos encima, solo desde la democracia podemos garantizar una sociedad libre, plural y próspera, donde nadie se quede atrás; pero para ello debemos empezar reconociendo a la globalización no como algo nefasto sino beneficioso para todos, siempre y cuando podamos participar todos sin exclusión ninguna de los beneficios que puede procurar. Pero tengamos siempre presente que la Globalización está aquí y se va quedar para siempre, o sea que no la dejemos en manos de unos pocos sino que aprovechémonos todos de sus ventajas.


sábado, 4 de julio de 2020

EL VALOR DE LO PÚBLICO

A la hora de la verdad, cuando le hemos vista las orejas al lobo, en forma de virus coronado, todos sin excepción, de la extrema derecha a la extrema izquierda, hemos celebrado que durante los 8 años de Aznar y los 7 de Rajoy, el neoliberalismo no consiguieran desmantelar por completo la Sanidad Pública Universal y Gratuita, que en 1984 siendo ministro de Sanidad Ernest LLuch, los españoles conseguimos. Ínclitos personajes del Partido Popular, como Esperanza Aguirre, que contrajeron el Covid 19, han pedido asistencia a la Sanidad Pública, para recuperarse, por cuanto los adalides de la privatización de los servicios públicos, a la hora de defender su vida no se fían de los que ellos han promocionado.

La Sanidad Pública en esta pandemia lo ha dado todo y más, sus trabajadores se han volcado hasta lo imposible por atender una avalancha de contagiados con los escasos medios de que disponen después de 7 años de gobierno derechista dedicado en cuerpo y alma a desmembrar todo aquello que es de todos para regalárselo a unos desalmados que solo buscan hacer negocio, eso si a cambio de suculentas comisiones.

Lo que ha sucedido con los geriátricos, mayoritariamente en manos privadas y casi sin control ninguno, por parte de los gobiernos autonómicos encargados de ello ha sido un desastre mayúsculo incluidos los que han estado administrados por órdenes religiosas que en Madrid, abandonaron a su suerte a los residentes, cuando se vieron desbordados, encontrándose la UME que había ido a desinfectar, un dantesco espectáculo en que en una misma habitación compartía un anciano enfermo con otro ya cadáver. Por cierto este hecho fue silenciado inmediatamente por parte de los medios de comunicación, (el poder de la iglesia sigue teniendo su fuerza en este nuestro país)

Supongo que después de lo que nos ha pasado, los españoles hayamos aprendido que no se debe hacer negocio con la sanidad pública, ni con la educación pública, ni con los servicios a nuestros mayores, pues solo desde el estamento público se puede garantizar una máxima calidad y una gestión democrática de los mismos; por cuanto esto son sus principales objetivos en lugar del beneficio económico, que rige estos mismos servicios cuando están en manos privadas.

Esta Pandemia debería significar un cambio de era y el fin, por evidente fracaso, de la llamada contrarrevolución neoconservadora que en los años 90 del pasado siglo XX e impulsada por Margaret Tathcher y Ronald Reegan, siguiendo los dictados de la escuela económica de Chicago de Milton Freeman y hasta hoy, en base a un dominio casi absoluto de los medios de comunicación, han conseguido el desprestigio de todo aquello que sonara a público en beneficio de lo privado y de una des-regulación total del sistema de libre mercado para mayor gloria y beneficio de las grandes élites planetarias. Han conseguido casi suprimir la clase media dividiendo el mundo entre los que viven en la opulencia o en la miseria más absoluta, casi en cierta manera podríamos decir nos han conducido a la mayoría de los habitantes del planeta de nuevo a la esclavitud.

Han intentado desprestigiar el valor de lo social, reduciendo al nivel de caridad el valor supremo de la solidaridad, fomentando el individualismo y la competitividad sin regla ninguna entre los seres humanos e intentando pervertir el sistema democrático con el fin que el mismo les garantice que sean ellos o sus representantes directos quienes ocupen el poder de forma permanente.

En nuestro país, España, estos días estamos viviendo un claro ejemplo de lo dicho anteriormente, aunque también del punto débil de la estrategia de los poderosos, vean Vds: Cuando las élites consiguen dominar a los grandes partidos de la democracia española, El PP y el PSOE, primero financiando otros partidos del mismo sesgo ideológico, Ciudadanos y Vox por la derecha y Podemos por la Izquierda, consiguen que los aparatos de ambas formaciones se plieguen y obedezcan sus dictados; Si embargo no pensaron en que apareciese en el PSOE un líder con ideas propias y convencido de los valores principales no solo del socialismo sino de la democracia de verdad, Pedro Sánchez. Rápidamente ponen en marcha su maquinaria con el pilotaje de Felipe González y consiguen desbancarle de la Secretaria General entronizando de nuevo a Mariano Rajoy del PP en el poder. Lo que no contaban ellos es con dos cosas, la primera, que buena parte de la militancia socialista española, es gente de sólidas convicciones y curtida por amargas decepciones que el propio aparato del partido les había provocado y la segunda que el partido representante por excelencia de la derecha, el PP no solo no había hecho tabla rasa con la corrupción sino que esta seguía campando por sus filas con total impunidad y que buena parte del pueblo español ya no estaba dispuesto a tolerar más. Fruto de todo ello es que la militancia casi al unísono se enfrenta al aparato del PSOE, y lo hunde por completo restituyendo a Pedro Sánchez en la secretaria general y remozando toda la organización. No solo esto sino que además, le instan a una moción de censura que gana, convirtiendose en presidente del gobierno, cuestión que es refrendada pocos meses después al convocar unas elecciones generales que le dan una amplia victoria, aunque no una mayoría absoluta.

Hoy en el mundo y con la pandemia haciendo estragos, se está poniendo en evidencia el discurso neoconservador por cuanto los países con potentes sistemas sanitarios públicos como es el caso de los países del norte de Europa junto a Portugal, están capeando el temporal con mucho más éxito y menos daños colaterales que USA, el Reino Unido, Francia e Italia que optaron por el desmantelamiento de lo público a favor de lo privado.


sábado, 27 de junio de 2020

LA SOCIALDEMOCRÁCIA Y LATINOAMÉRICA

Escribo este post después de recibir una ingente cantidad de comentarios en mi página de faceboock, de parte de la comunidad latinoamericana a mi reflexión en este mismo blog titulada NO ÉS LO MISMO LA DERECHA QUE LA IZQUIERDA    

http://cosmem.blogspot.com/2020/05/no-es-lo-mismo-la-derecha-que-la.html  donde la mayoría expresaban sus desagradables vivencias, en los diversos países de la comunidad americana y de ascendencia latina.

Después de leer atentamente todos ellos e incluso contestar alguno, después de reflexionar profundamente sobre el desánimo que gran parte de ellos inspiran, he decidido compartir esta nueva reflexión sobre el tema al darme cuenta que los conceptos derecha e izquierda no tienen el continente americano, el mismo significado que en Europa y concretamente en España. Ante todo, debo admitir mi desconocimiento de la realidad latinoamericana y por lo tanto les ruego me disculpen si cometo alguna incorrección en el transcurso de este artículo que por otro lado agradeceré me hagan notar, con el fin de enmendarme y no volver a caer en el error además de comprender mejor estos países que de siempre he considerado hermanos. Mi percepción de lo que pasa en Latinoamérica se basa exclusivamente en lo que leo en los periódicos, y en mis conversaciones con algunos latinoamericanos residentes en España y mi estancia como turista el pasado mes de noviembre de 2019, en el sur de Chile y Argentina.

Entiendo que en Latinoamérica, no existe la gama de grises, allí todo es blanco o negro, políticamente hablando, los espacios del centro derecha o centro izquierda que en Europa son tan deseados de ocupar por los partidos políticos con pretensiones de gobierno, en el cono sur y centro América, sencillamente no existen, de la izquierda bolivariana pseudo comunista como la que representa Maduro en Venezuela se pasa a la derecha extrema como sería el caso de Jair Bolsonaro en Brasil que no duda ni por un momento en seguir predicando un concepto neo liberal en lo económico a pesar que resultó un tremendo fracaso en la solución de la pasada crisis económica financiera a partir del año 2007.Los que pretenden ser moderados de la banda izquierda como los peronistas en Argentina, llegan al poder después de un tremendo fracaso en la resolución de la crisis, con la doctrina neoliberal  de la derecha que se ha saldado con más hambre y más desigualdad social, pero con una mochila de corrupción del kichnerismo que le sigue dando poca credibilidad. La tremenda fractura social que se apunta en Chile, imposibilita la aparente voluntad de Sebastian Piñera de presentarse como un liberal moderado en lo económico y un gestor eficaz en lo social.

Intuyo también con enorme preocupación que en nacionalismo sigue muy activo en la ciudadanía y la separación étnica, sobre todo con las comunidades indígenas sigue siendo considerado un valor inmutable y ello me lleva a pensar que va a ser un grave impedimento para conseguir aunar esfuerzos en el empeño de alcanzar la fortaleza necesaria para sacudirse el lastre de la dominación y explotación del vecino del norte.

No es desde la radicalidad y el extremismo, que en este siglo XXI, se van a conseguir los cambios sociales, si no desde el respeto más absoluto a las normas democráticas y el tener claro el concepto que la riqueza generada con el trabajo y el esfuerzo, no pertenece a unos pocos sino a la totalidad de los ciudadanos y que es a través de una justa fiscalidad como debe ser repartida equitativamente.

A mi entender, solo el socialismo democrático, garantiza el cumplimiento de estos principios y empieza a ser urgente que esta doctrina regrese a Latinoamérica y acabe imponiéndose para que de forma totalmente pacífica acabe por transformar la injusta realidad presente y más pronto que tarde consiga entrar el continente americano en la nueva, justa y equitativa sociedad del siglo XXI. Partiendo de la superación del nacionalismo e iniciando el camino hacia la construcción de nuevos entes supra nacionales que estén en condiciones de competir de igual a igual con las grandes corporaciones multinacionales, la mayoría de origen estadounidense. ¿Por qué no empezamos a pensar en  unos Estados Unidos Latinoamericanos?


sábado, 20 de junio de 2020

RESIDENCIAS DE MAYORES



La pandemia de Covid 19 ha puesto de manifiesto, graves deficiencias a la hora de organizar la sociedad de acuerdo con las doctrinas neoliberales que desde la llamada Revolución Neocon, a finales del pasado siglo XX en la década de los 90, impulsaron Margaret Tatcher y Ronald Reegan, por la que se detestaba todo aquello que olía a colectivo y se entronizaba el individualismo como máximo valor. Entre ellas quiero comentar hoy el tema de las Residencias de Mayores, en las que se ha evidenciado un total fracaso en la gestión, en particular aquellas de iniciativa privada

Han sido especialmente sangrantes los casos de Madrid y de Cataluña, sin olvidar los de Asturias y Andalucía, comunidades autónomas cuyo gobierno regional se encuadra en la derecha pura y dura, tanto que en varios casos en ambas provincias, la fiscalía ha tomado cartas en el asunto.

Especialmente grave considero yo el caso de la residencia de Madrid en que, al entrar la UME (Unidad Militar de Emergencia), para proceder a la desinfección se encontró muertos en habitaciones, y que las monjas encargadas de la gestión habían abandonado la residencia dejándolo todo empantanado y en mano de unos auxiliares. Quiero pensar que a pesar de que los medios no han hablado más del asunto se procederá a la investigación correspondiente y se exigirán responsabilidades independientemente que sean de personas pertenecientes al clero.

Todo ello me hace pensar que, tanto en Madrid como en Cataluña, donde desde hace años gobierna la derecha neoliberal, en el afán de suprimir todo lo público y ponerlo en manos privadas no se tiene en cuenta que los representantes electos de los ciudadanos están obligados a ejercer un férreo control sobre todos aquellos servicios de los que dependen ciudadanos que por sus condiciones son vulnerables en grado sumo.

Un tercio del total de muertos en España por la pandemia, son personas que vivían en Residencias y esto amigos debería hacer pensar y mucho a nuestros responsables políticos que los protocolos y en control público sobre estas entidades ha brillado por su ausencia. Claro que pensándolo bien y por la ideología neoliberal que impera en los gobernantes de las comunidades de Madrid y Cataluña, donde prima el beneficio por encima de todo y a costa de lo que sea; donde se predica la falsa libertad de obviar cualquier regulación e intervención del sector público en la iniciativa privada, resulta del todo lógico que se haya descuidado completamente exigir que las residencias de ancianos tengan un control médico adecuado, unas condiciones de habitabilidad que permitieran el aislamiento en caso de necesidad, etc. etc. Como si ha sucedido en algunos casos, en donde un buen criterio empresarial les hizo adecuar sus instalaciones ya en el momento de crear la explotación.

Esta lección debería servirnos para un futuro y ver que la falta de control desde el sector público al sector privado es del todo perjudicial pues cuando se deja libre albedrio a la hora de buscar el máximo beneficio siempre se acaba perjudicando la calidad del servicio prestado al menos en aquello que no es inmediato pero que en ocasiones como la que hoy nos ocupa puede resultar incluso fatal.

Otra de las cosas que deberíamos pensar para un futuro inmediato es cambiar el concepto que impera en nuestra sociedad que las personas mayores, son una carga para la sociedad, pues ello nos conduce a posiciones como las que algunos han expresado en las redes sociales, diciendo que ante la epidemia de corona virus los mayores debería renunciar a la atención médica y dejarse morir en beneficio de los más jóvenes, contribuyendo a no colapsar las UCI.; o bien aquellos bulos que han circulado diciendo que en los hospitales se les negaba el acceso a un respirador a los mayores de 70 años. Los mayores tenemos nuestro papel en la sociedad y no nos merecemos que se nos aparque en una residencia o se nos confine en entidades de ocio esperando la muerte. Los mayores somos pozos de experiencia que podemos transmitir a los jóvenes para que no caigan en los mismos errores que caímos nosotros ni se dejen engañar por los sucesores de aquellos que nos engañaron a nosotros. Los mayores podemos contribuir decisivamente a la construcción de una nueva sociedad en un futuro próximo.

Si echamos la vista atrás nos daremos cuenta de que la generación actual puede considerarse afortunada de disponer de gente con 70, 80 y 90 años, con la cabeza suficientemente clara para aportar nuevas ideas desde una experiencia, en este proceso que se viene a llamar Revolución Digital. Algo que no tuvieron nuestros ancestros del siglo XIX en el proceso de la Revolución Industrial, pues la media de edad entonces apenas llegaba a los 60 años.

No perdamos pues la oportunidad, y diseñemos nuevos sistemas de atender a nuestros mayores, nuevos conceptos de residencias, nuevas entidades transversales de jóvenes y ancianos donde se aporten conocimientos mutuamente. En fin, aprendamos de una vez por todas a valorar este gran valor que nuestra generación dispone y que según parece hasta hoy ha sido minusvalorado y despreciado.


sábado, 13 de junio de 2020

MIS ELUCUBRACIONES SOBRE EL VIRUS

Parece mentira que con lo grandes y poderosos que los pertenecientes a la raza humana nos creemos sobre el resto de la creación, nos estamos dando cuenta en estos días que un pedacito microscópico de una proteína envuelta en grasa, que ni tan siquiera es un ser vivo, y que necesita de una célula para reproducirse, resulta tener la facultad para cambiar la forma de vida y organización social de la humanidad entera casi de un día para otro haciéndonos entrar de golpe y porrazo en una nueva era, por ahora con más incertidumbres que certezas.

En primer lugar, muchos nos preguntamos de donde ha salido este virus, cuya capacidad de transmisión es algo asombroso y para el que no disponemos de antígeno capaz de eliminarlo, ni fármaco alguno para combatirlo. Dicen los científicos se creó dentro de una determinada especie de murciélago y que ha llegado hasta el ser humano, a través de otro animal todavía sin definir. Otros con más mala intención como Donald Trump y mi vecino Joan, están convencido que se trata de una creación en un laboratorio, situado en las cercanías de la ciudad China de Wuhan y que por un error o con mala intención, escapó de control infectando a la humanidad entera en menos de tres meses. Hace unas pocas semanas, desde altas instancias del gobierno chino, se acusaba a militares de los USA de haber introducido el virus en la ciudad de Wuhan, insinuando que se trata de una fabricación en laboratorios estadounidenses.

Los grandes científicos del planeta están de acuerdo en la teoría del murciélago, dejando claro que no se trata de ninguna perversa obra humana sino una creación de la madre naturaleza; desmintiendo así la teoría conspiranoica que nos situaría de lleno en una tercera guerra mundial de carácter bacteriológico, donde unos militares locos se creen capaces de dominar el mundo; y hacen reaccionar a otros militares locos del otro lado del mundo y les mandan un nuevo virus, cosa que a su vez es contestada por el primero hasta que este mundo entre virus y armamento atómico, quedaría como un páramo totalmente inhabitable.

Otra cuestión que se me ocurre, quizás influido por las películas que he visto sobre el tema de pandemias de virus, siempre fabricados por un malo malísimo que pretende dominar el mundo; es que el malvado siempre dispone de un antídoto que le preserva junto con los suyos de contagio. Aquí y quiero creer que por el hecho que el COVI-19 es producto de la madre naturaleza, nadie en todo el mundo dispone de antídoto alguno.

Aceptando lo que parece más probable, que el virus sea obra de la madre naturaleza y que no existe este malo malísimo que quiere dominar el mundo, si debemos reconocer que esta minúscula proteína rodeada de grasa, ha sido capaz de sacar a la luz lo más bueno del corazón humano, así como lo más perverso de algunos de los dirigentes políticos que se han dedicado a intentar de aprovechar en su beneficio las desgracias de la pandemia, utilizando para ello la mentira y el engaño, esto que en el lenguaje actual se denomina Fake News.

Yo no había visto en mi vida, la ingente cantidad de bulos que hoy corren por periódicos y cadenas de radio y televisión que en teoría se rigen por unos códigos deontológicos que les obligan a confirmar y asegurar que todo lo que publican es real y en el caso que algo se escapara, pedir disculpas y rectificar con la mayor celeridad posible. Sin embargo, esto hoy día se lo salta todo el mundo incluso el ABC uno de los más antiguos periódicos de España, que con tal de intentar perjudicar al gobierno se inventa y pone en circulación, amplificándolo si es preciso, cualquier bulo salido de una red social o de panfletos digitales como OK diario.

En mi tierra, Cataluña, los partidos independentistas, a través del medio de comunicación por excelencia de nuestro territorio TV-3 se dedican a echar espumarajos de falsedades cada minuto del día tapando sus propias miserias y errores e intentando cubrir de basura la acción del gobierno y de otros organismos del Estado Español.

Por otro lado, el aplauso que se dió diario a la 8 de la noche a los sanitarios que lo están dando todo para atender a los que han enfermado, me enternece enormemente, pues a diferencia de lo dicho en los párrafos anteriores vemos como unos seres humanos son capaces de arriesgar hasta su vida para atender y salvarla a muchos de sus congéneres, tan solo a cambio de un salario que la mayoría de las veces ni resulta digno.

Muchas cosas deberemos aprender los ciudadanos de esta situación que nos ha tocado vivir, pero la principal es la de defender con uñas y dientes la democracia, con el fin que podamos pasar cuentas a todos estos que nos han pretendido engañar para aprovecharse de la situación y premiar a aquellos otros que nos han demostrado su honradez y efectividad en tiempos difíciles, y en segundo lugar darnos cuenta del valor de lo que es público, o sea de todos, y que no debemos permitir que alguien ose desmontar otra vez para su beneficio privado. Nunca debemos dejar que nadie haga negocio con la sanidad, ni la educación de nuestros niños y jóvenes, ni con las pensiones de nuestros mayores. Todo ello debe ser administrado pública y democráticamente.