lunes, 13 de enero de 2014

HAY QUE GIRAR YA, A LA IZQUIERDA


La mala voluntad de los contendientes en la guerra desatada en España por los nacionalistas de uno u otro signo, nos hace aparecer la cuestión territorial, como el único gran problema que nos aqueja, cuando si lo miramos detenidamente nos daremos cuenta que en el ranking de preocupación ciudadana, figura en los últimos lugares. 

 

Es verdad y debemos reconocerlo que en Cataluña, Artur Mas ha conseguido tapar y según parece de momento ralentizar las causas judiciales derivadas del llamado caso Palau, y que afectan directamente a su partido político, además de la nefasta gestión de los 23 años de pujolismo, y la nula de su mandato personal. Hoy en Cataluña nadie habla de corrupción, ni de los recortes en educación y sanidad de los que son directamente responsables Boi Ruiz e Irene Rigau, consejeros del gobierno autonómico catalán, bajo el eufemismo demagógico del España nos roba, han conseguido desviar totalmente la atención, hasta el punto que los que osamos poner en cuestión los predicamentos del oficialismo nacionalista, e intentamos de mantener en nosotros y despertar en la ciudadanía el espíritu crítico, absolutamente necesario en una sociedad democrática, somos tachados de nacionalistas españoles acérrimos, en el más leve de los casos, o directamente de traidores a la causa catalana por los más extremistas.

 

También por las noticias que me llegan de otras partes del estado español, al gobierno Rajoy le va de perillas el lío este del desafío soberanista en Cataluña, que le sirve  en bandeja de plata, el remover los patrioteros sentimientos ultranacionalistas españoles, casi Joseantonianos, que hacen olvidar a la ciudadanía la perdida progresiva de derechos sociales elementales, además de evitarle recurrir a la manida excusa de Gibraltar, en estos momentos ciertamente comprometida por la realidad de estar un conservador como Cameron, correligionario en cierta manera de Rajoy, en el gobierno del Reino Unido. Si como decía antes, en Cataluña, el lema es España nos roba, en los dominios de Rajoy se responsabiliza a la “insolidaridad catalana” la responsabilidad de todos los males que aquejan la piel de toro.

 

Como Vds, los que siguen con habitualidad mis escritos, saben de mi aversión por todo lo que suena a nacionalismo, y que defiendo a capa y espada una solución federal para el estado español, por el hecho de considerar la via más justa y equilibrada, para garantizar la convivencia de unos ciudadanos, que por fuerza, en un inicio, y por convicción después, hemos convivido juntos, por más de 500 años. Celebro por ello la decisión del PSOE de optar por esta vía y proponer una reforma constitucional en este sentido, aunque llegados a este punto, considero que no basta con abordar la cuestión territorial, en la reforma constitucional, por diversas razones siendo la primera y principal que a mi entender el federalismo, no es una mera cuestión de territorios, si no de personas, pues quien debe federarse no son territorios si no ciudadanos; en una España verdaderamente federal, no se federarían, Cataluña, Euskadi, Andalucía, Castilla, etc., entre si, si no que serian los catalanes, con los gallegos, los vascos, los andaluces, los castellanos, los extremeños, quienes constituirían una federación. Piensen un poco en ello amigos y comprenderán la diferencia.

 

Puestos a reformar la Constitución, podríamos adecuarla a la definición actualizada que tanto derecha como izquierda da al Estado Español, cuando se califica como Estado Social y de derecho. ¿No creen Vds. que sería conveniente blindar los derechos sociales a una educación, sanidad, dependencia y pensiones públicas en el texto constitucional, del mismo modo que se blindó hace muy poco y por la vía rápida, priorizar por encima de todo el pago de la deuda exterior? De esta forma evitaríamos que el gobierno de turno, como es el caso actual, pueda dedicarse a desmontar lo que ha costado treinta años en construir y hacernos retroceder a situaciones pre constitucionales.

 

Otro apartado a modificar, es el tema de la jefatura del estado, que en el texto de 1978 se otorga en exclusiva a la monarquía, y donde a mi entender sería conveniente abrir la puerta a la posibilidad de optar por un sistema republicano, de hecho mucho más democrático y efectivo. Esta cuestión resulta especialmente conveniente en unos momentos donde el relevo en el trono parece estar muy cerca.

 

Por último un grupo de expertos, donde estén representadas las ideologías de derecha y de izquierda debería proponer una fórmula de democratización real y efectiva de nuestro sistema judicial, el único estamento que aún perdura casi intacto desde la dictadura franquista a pesar de los treinta 35 años transcurridos.

 

Soy consciente de la imposibilidad de alcanzar estos objetivos, mientras un gobierno inmovilista como el actual que preside Mariano Rajoy siga ocupando la Moncloa, pero si atendemos a aquello que no hay mal que cien años dure y la gran caída en la intención de voto, que la derecha cavernícola española está teniendo, no debería pasar mucho tiempo en que estas propuestas puedan tomar visos de realidad, en particular si como es de suponer el PSOE ha aprendido la dura lección que le comportó su aventura, por los senderos del poder en connivencia con la derecha planetaria.

lunes, 9 de diciembre de 2013

UNA RENOVADA UE, ANTÍDOTO CONTRA EL NEOIMPERIALISMO


 
 
Dos guerras mundiales, originadas en Europa, de la primera de las cuales vamos a conmemorar el centenario de su inicio el próximo año 2014, y los horrores que supusieron, fueron lo que convenció a los padres fundadores de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, precedente de la actual UE, de la necesidad de unir esfuerzos, para avanzar conjuntamente hacia el progreso y evitar que otra vez los nacionalismos, en su evolución a la fase imperialista, en coincidencia con un capitalismo desbocado e injusto, degeneraran en una catástrofe de fatales consecuencias para toda la humanidad.

 

Hoy en la entrada del nuevo siglo XXI, el capitalismo, vuelve a darnos una muestra de agotamiento de su ciclo vital, y de su esencia parece emanar fatalmente la necesidad de destruir de nuevo todo lo que hasta hoy existe, con el fin de recrearlo de nuevo, en este afán de los poderosos del planeta de mantener sus privilegios y riquezas, por encima de todo.

 

Los viejos decimonónicos imperios, Austro-Hungaro, Otomano, etc. fueron arrasados en la primera gran guerra (1914-1918) y el intento de recrear uno nuevo en una Europa totalmente germanizada, y otro en Asia centralizado en un Japón expansionista, se fue al traste en la segunda. La guerra fría siguiente dilucidó la supremacía, planetaria a favor de los Estados Unidos que no ha sabido administrar correctamente, mostrando sus miserias más intimas en particular sus pies de barro, al regresar al mismo sistema económico depredador que en 1929 acabó con un crack bursátil, que en 2007 se repitió.

 

Acabada la II Guerra Mundial, los líderes políticos europeos, tanto de derecha como de izquierda, entendieron de la necesidad de encontrar un sistema, capaz de impedir en el futuro repetir una catástrofe como la que acababa de suceder. Conscientes que el nacionalismo como doctrina necesita de la confrontación con los demás para poder sobrevivir, y que en el caso de una deriva extremista del mismo, se acaba abocando a conflictos impredecibles, se adopta en primer lugar, un sistema económico de corte socialdemócrata, donde a través de los impuestos, se redistribuye la riqueza generada entre la población, generando lo que más adelante hemos convenido en llamar estado del bienestar y por otro lado iniciar un larguísimo proceso democrático, de superación de las diversas consciencias nacionales, estableciendo una identidad europea, que desde el respeto a la diversidad se consiga un todo unitario.

 

Hoy estamos en una avanzada fase de este proceso, con una UE formada por 28 países, y algunos otros que están llamando a la puerta, aunque en muchos de ellos y en los propios organismos de la Unión, como el parlamento domine, democráticamente elegida, una derecha que parece haber olvidado, el motivo esencial de su creación, y una grave crisis económica en el orbe planetario se cebe especialmente en esta Europa en construcción, haya ocasionado un cierto frenazo en la evolución del proceso, nadie duda que una tercera guerra mundial en terreno europeo, no sé vislumbra a corto plazo.

 

Sin embargo, si vemos alarmantes señales preocupantes para todos estos que tenemos la manía de leer los periódicos y de seguir la actualidad día a día, que nos indican que el parón podría alargarse mucho más de lo deseable y para algunos incluso mandar al traste este proyecto. No es esperanzador para la UE, el ascenso electoral, en Francia, Holanda, Países Nórdicos y del este Europeo, de partidos y formaciones políticas de clara ideología ultranacionalista, fascista y neonazi, que con toda claridad se oponen a la consolidación y evolución de este ente supranacional. También vemos con enorme preocupación, la poca disposición de las élites de los USA, de admitir una nueva potencia en el orden mundial, que económicamente le dispute, en plano de igualdad su liderazgo planetario; y por último nos tememos el hecho que la izquierda socialdemócrata, la que ideológicamente debería sostener el discurso en el que el proyecto se fundamente, no acabe de conectar con la sociedad, después del ataque que sufrió en los años 90 por parte del neoliberalismo de la reacción, (que no revolución) conservadora que en los 80 predicaban Margaret Tatcher y Ronald Reegan.

 

La socialdemocracia europea, también la española, ya terminó su larga travesía por el desierto, y reconociendo el fatal error de plegarse a las exigencias de la derecha, en cuanto a política económica se refiere, empieza de nuevo a levantar cabeza, con propuestas genuinas, totalmente acordes con sus principios fundamentales. Es hora pues que los electores volvamos a confiar en ellos, y en las próximas elecciones, al Parlamento Europeo, demos el vuelco a la actual situación de predominio derechista, con el fin que este ente supranacional, reemprenda el camino hacia su total construcción y devuelva a los ciudadanos europeos el orgullo de ser el elemento capaz de evitar la entrada definitiva del capitalismo en su fase imperialista.

lunes, 2 de diciembre de 2013

EL PODER


 
Estoy seguro que todos, con más o menos matices, coincidiríamos si nos pusiéramos a definir el concepto del poder y creo que también acordaríamos  que lo más importante en cuanto a la organización social, no es la definición del concepto si no quien lo detenta y ejerce, y es precisamente esta cuestión sobre la que pretendo reflexionar en el presente artículo.

 

Desde el siglo XVIII, cuando el capitalismo como forma de organización social, vio la luz, y la propiedad privada se puso al alcance de buena parte de la ciudadanía, arrebatándole el privilegio a la aristocracia, mantuvo la detención del poder en función de la posesión de riqueza, solo que dejó de estar concentrada en la nobleza, abriendo la posibilidad de acceso a la burguesía; la estructuración del estado nación, como forma de  representación para la coordinación de esfuerzos y recursos, delegó en el gobierno de esta institución el ejercicio del poder colectivo. La democracia, tal como hoy la entendemos, vino a organizar de una forma más justa esta delegación de poder, pero de hecho mantuvo la idea de la acumulación de recursos como base principal. Los impuestos devenían la formula efectiva de delegación del poder en manos del estado, al administrar más recursos que ningún otro ciudadano individualmente, devenía la representación del poder.

 

Este tipo de organización funcionó con sus más y sus menos, hasta los años 80 del pasado siglo XX, donde las grandes corporaciones fundamentalmente norteamericanas, que mediante la llamada globalización, conseguían capitales en todo el mundo, lograron superar los recursos de muchos estados nación, dominándoles en base a la adquisición de su deuda pública. El intento de neutralización de esta estrategia, en Europa, con el progreso de la UE, fue el más serio adversario de las corporaciones, pues la puesta en común de los recursos de una serie de países ricos, como los componentes de la Europa de los 27, superaría muy mucho, incluso la conjunción de capitales de todas las corporaciones juntas; tanto es así, que el acoso y derribo de la UE se convierte en el principal objetivo y para ello se cuenta con un aliado imprescindible como es el nacionalismo, esta idea ancestral tan arraigada en la vieja Europa, que viene a consagrar como importante el bien de unas élites, digámosles locales, por encima del bien de la totalidad de los ciudadanos, que uniendo esfuerzos y en base a la solidaridad conseguirían metas muchos más elevadas.

 

Una constante en los grupos que han ostentando el poder durante las diversas épocas de la historia es la acumulación de dinero; pudiendo afirmar sin lugar a equivocarnos que es quien tiene la llave de la caja, el que domina todo lo demás. Particularmente en la época actual, esta cuestión se hace bien patente, cuando todos reconocemos a los realmente poderosos en el sector financiero, que incluso han llegado al extremo que gobiernos y organizaciones ciudadanas, nos sacrificamos, hasta límites inconcebibles, para salvarles de la ruina más absoluta que su egoísmo y sus errores de gestión les han conducido.

 

Pero amigos, estamos en el siglo XXI, y afortunadamente, los europeos, a través, del llamado estado del bienestar, hemos conseguido un nivel de educación y conocimiento, y como consecuencia capacidad de raciocinio, mucho mayor que nuestros antepasados, cuestión que nos sitúa en perfectas condiciones para emprender una verdadera revolución que venga a poner en solfa una de las realidades que se me antojan bien patentes, como es la cuestión de dilucidar donde reside verdaderamente el poder y que buscar la manera de ejercerlo en beneficio de la gran mayoría de ciudadanos.

 

Es falso que el poder real lo ostenten los grandes financieros, ellos lo que hacen es comprar, voluntades con dinero o movilizando agentes de coacción que mediante la violencia, consigan doblegar a quien ose plantarles cara. El poder sigue residiendo en la colectividad de los ciudadanos y su capacidad de ponerse de acuerdo, así como de su capacidad basada en el conocimiento de crear riqueza.  Un pequeño ejemplo de esta afirmación lo hemos tenido en España, con la huelga de los trabajadores de limpieza de Madrid, por cuanto los trabajadores organizados, han plantado cara a unas propuestas totalmente injustas de la patronal, y a un gobierno derechista tras el que se parapetaba el empresariado, consiguiendo un éxito total y dejando bien patente que el poder real se encuentra de su lado, pues al fin y al cabo sin ellos es imposible prestar el servicio, y más cuando la ciudadanía directamente afectada se solidariza con ellos. Buena prueba de ello, y quizás podríamos considerarlo como otro éxito adicional, conseguido por los trabajadores, el pánico que se ha desatado en el partido gobernante y particularmente en la alcaldesa de Madrid quien ha rozado el ridículo más espantoso, pretendiendo atribuir el éxito de la huelga, de evitar el ERE planteado, no al esfuerzo y decisión de los trabajadores organizados, si no a la reforma laboral que más paro ha provocado en la historia de nuestro país.   

 

El poder real, reside en la colectividad organizada, aunque desde siempre las élites han intentado y hasta hoy conseguido, en base a la compra de voluntades, de la difamación y desprestigio de las entidades organizativas de la clases populares y la carga contra la verdadera democracia, convencernos a todos que el poder sigue residiendo en sus manos, como antaño lo habían situado en manos de un rey.

 

La llamada clase media y las clases populares en el siglo XXI, deberíamos ser conscientes del poder que realmente nos da nuestra capacidad de organizarnos y lanzarnos a promover la gran revolución del siglo XXI, que vuelva a situar las cosas en el sitio que les corresponde, donde se deje de considerar a los trabajadores en las empresas como un coste igual que el de las mercancías y se le de la consideración que merecen como seres humanos y como piezas más fundamentales incluso que el capital, en el progreso de las empresas.

 

La intelectualidad del siglo XXI, conjuntamente con los partidos y organizaciones de izquierda, deberían ya lanzarse a despertar en las llamadas clases medias y trabajadoras, su consciencia de poseedores del poder real y la necesidad por el bien de todos que lo ejerzan de forma organizada y efectiva, arrebatándoselo a las actuales elites que lo detentan de forma totalmente ilegítima. Esta va a ser la verdadera revolución en el siglo XXI, la que en verdad va a sentar las bases de la convivencia en la nueva era que empieza hoy mismo.

lunes, 25 de noviembre de 2013

DESPUES DE LA HUELGA DE LIMPIEZA DE MADRID




Desde aquí quiero felicitar al colectivo de trabajadores de las empresas de limpieza de la ciudad de Madrid, por la lección que nos han dado a todos los españoles, en defender unos derechos que tanto una legislación perversa como la mala voluntad de los actuales mal llamados empresarios en connivencia con los políticos que nos gobiernan pretendían conculcar. Un aplauso por el éxito conseguido.

Ahora bien, además de evitar los despidos, y la rebaja general de salarios que se pretendía, estos trabajadores han conseguido poner en evidencia, la desastrosa gestión municipal que la alcaldesa Ana Botella, hace en el Ayuntamiento de Madrid en general y de este asunto en particular, cuando todo el problema deriva de su decisión de rebajar los contratos, con las empresas concesionarias, sin condicionarlo al mantenimiento de los puestos de trabajo y de las condiciones laborales existente hasta entonces; cuestión de la que ya fue advertida cuando el asunto se planteó en un pleno municipal y una concejala de la oposición, les anunciaba que la rebaja que se planteaba, repercutiría directamente en las espaldas de los trabajadores; siendo, la edil tildada de catastrofista y mentirosa por parte del teniente de alcalde del Partido Popular.

Con todo se ha hecho patente, que la Sra. Ana Botella, no es alcaldesa de Madrid por méritos propios, si no por ser la Sra. De, y que es del todo incapaz de llevar una gestión tan compleja como es el del ayuntamiento de un gran ciudad como Madrid, ni de un caso de huelga como el planteado, al pretender solucionarlo mediante la contratación de esquiroles; cuestión que la susodicha ha acabado de rematar, cuando al terminar el conflicto, atribuye el acuerdo que han debido firmar patronal y trabajadores, asómbrense ustedes, a la Reforma Laboral que puso en marcha el Partido Popular y responsable del aumento del paro en nuestro país y del trabajo a precario que hoy se ha generalizado de todas todas. ¿Se puede ser más cutre?

La capital de España, no merece un gobierno tan desastre como el que encabeza doña Ana Botella, un gobierno totalmente incapaz que está llevando a los madrileños a los records, negativos, más grandes de toda su historia, con una bajada impresionante de la tasa turística, mientras que su gran competidora Barcelona, bate todas las marcas de visitantes; no merece un gobierno que les procura uno de los ridículos más impresionantes ante los foros mundiales con lo del “Relaxing cup off café con leche”, y cuya gestión dentro de los cánones del ultra liberalismo más salvaje, han conseguido situar en el límite a los obreros encargados de la limpieza.

Espero y deseo que los españoles aprendamos la lección que nos acaban de dar los trabajadores del servicio de limpieza de Madrid, en el sentido que si es posible cambiar las cosas, que de ninguna de las maneras debemos conformarnos con los palos que nos está dando el actual gobierno del Partido Popular, que otras soluciones a la crisis son posible distintas a los recortes y a la pérdida de derechos fundamentales, que el déficit público puede adecuarse, con solo perseguir adecuadamente el fraude fiscal y una nueva fiscalidad más justa, que incida sobre los que más ganan en beneficio de los que menos, acompañada de una gestión correcta de los recursos que son de todos.

Es evidente, sin embargo que el Partido Popular es totalmente incapaz de adoptar soluciones justas y equitativas, pues ideológicamente está a las antípodas de los que pugnan por un reparto justo y equitativo de la riqueza que se genera en nuestro país, y que solo siendo desbancado del poder, se podrá empezar una clara salida de la crisis dentro de los cánones de una moderna y civilizada economía del siglo XXI. 

Se hace también palpable, después de la Conferencia política del PSOE,  que queda sin efecto el argumento de la carencia de alternativa y aquello que a la hora de la verdad todos son iguales, pues hoy todo el mundo comprende que el camino iniciado por esta formación política de renovación no solo ideológica y de apertura, si no de personas, no tiene vuelta atrás.

En definitiva debemos concluir que la huelga de limpieza de Madrid, ha dado con un canto en los dientes a todos aquellos que desde los sillones predican la inutilidad del esfuerzo colectivo en general y de la huelga en particular, que los trabajadores consiguen las victorias en base a la solidaridad, no exenta de sacrificio claro está, pero que acaban conduciendo a la victoria.

A ver si aprendemos, y acabamos por sacudirnos este gobierno injusto que nos oprime.

sábado, 16 de noviembre de 2013

MENTIRAS, MENTIRAS, SOLO MENTIRAS




La historia nos enseña que la derecha en tiempos convulsos, acostumbra a llevarse el gato al agua en base a mentir y ocultar la realidad, no dejándola trascender a la opinión pública. Aunque también y en honor a la verdad, debo reconocer que en cuanto se le descubre el pastel, hasta las ratas abandonan su barco quedándose en la minoría más absoluta.

 
Es quizás lo que nos está sucediendo en nuestro país, estos últimos años, aunque todo a una velocidad de vértigo, y siguiendo un esquema parecido a lo que sucedió en el precedente de la crisis actual, como fue el crack de la bolsa en 1929 y sus consecuencias.

 
Por aquel entonces, en 1931, salida España de una cruel dictadura patrocinada por la monarquía, (Primo de Rivera), unas elecciones municipales desencadenan la proclamación de la II República, con un gobierno izquierdista, como la gran esperanza ciudadana, de modernización y europeización de España, donde a pesar de la grave crisis financiera que se cernía sobre Estados Unidos y Europa; se consiguen hitos históricos, totalmente impensables dos años antes, como el voto a la mujer, la implantación de la enseñanza racionalista, la laicidad del estado y la supresión a la iglesia del monopolio de la enseñanza que hasta entonces había detentado, la primera ley del aborto, entre otros muchos, que seria muy largo citar aquí.

 
Este período y salvando las distancias, se podría comparar con la victoria electoral del PSOE en 1982, que representó también la gran ilusión de los españoles de superar los enormes atrasos que nos había procurado la dictadura franquista y la equiparación con el resto de democracias europeas. Fue entonces cuando se organiza una sanidad pública del todo ejemplar, y de alta eficiencia, que acaba sirviendo de ejemplo en todo el mundo; una enseñanza pública que si bien con algunos defectos, llegó a conseguir una generación de jóvenes actuales, calificada por todo el mundo como la generación más preparada que nunca ha tenido este país.

 
En las elecciones de 1934, quizás, por el desgaste de gobernar en época de grave crisis financiera, la izquierda pierde el poder y se configura un gobierno de la CEDA, el equivalente al PP actual, con el Partido Radical, que dirigía Alejandro Lerroux, lo que en la actualidad representa la UPyD  de Rosa Diez, esta coalición, se dedica fundamentalmente a desmontar todo aquello que el anterior gobierno de izquierdas había logrado; así se revisan las políticas de igualdad de la mujer y se devuelve a la iglesia una buena parte de sus privilegios, en particular en el tema de la enseñanza, restringiendo hasta casi hacerla desaparecer la enseñanza racionalista.

 
¿No les parece a Vds. que salvando las distancias es lo que está ocurriendo hoy con el PP en el poder? Un día tras otro el Partido Popular y con la excusa de la crisis económica, se dedica a desmantelar un estado del bienestar que trabajosamente habíamos conseguido con los gobiernos PSOE, he incluso un poco más allá, pues algunas de las conquistas sociales obtenidas durante el franquismo, son hoy también desmanteladas sin reparo alguno, en nombre de unas exigencias de unas élites internacionales a las que incluso se les esconde el rostro, con un el eufemismo "mercados" .

 
Espero y deseo, que el paralelismo histórico termine ahí, pues la continuación en el pasado fue especialmente cruenta para las clases populares, como muy bien Vds. saben, pues en cuanto la izquierda recuperó el gobierno en las elecciones de 1936, la derecha asaltó el poder mediante un golpe de estado, que derivó en guerra civil y la feroz y criminal dictadura de Francisco Franco, que atrasó España por más de 50 años.

 
El Partido Popular hoy, gobierna con mayoría absoluta, obtenida en base a un programa electoral, totalmente engañoso del que no ha cumplido ni uno solo de sus puntos principales; sufre una continua degradación en base a su implicación en enormes casos de corrupción, que por mucho que se esfuerza no logra esconder ni en base a un dominio como nunca había conocido este país, en democracia, de los medios de comunicación, y con una gran diferencia en cuanto al período histórico que hemos comentado antes, se debe a una sociedad mucho más preparada intelectualmente, que la de entonces donde no se había dado tiempo a las reforma de la enseñanza de atajar un crónico analfabetismo en nuestro país. Es ahí donde creo reside la causa principal, que hará muy distinta la evolución de los acontecimientos, pues es de suponer, la ciudadanía, gracias a su mayor preparación intelectual, no va a optar como entonces lo hizo por la izquierda radical, si no que lo hará por la posibilista que ofrezca proyectos racionales y no utópicos.

 
Como muy bien pronosticó Alfredo Pérez Rubalcaba, el Partido Popular, está sufriendo una debacle en el apoyo electoral, por culpa de sus continuas mentiras, que día a día se le van poniendo al descubierto, además de ser incapaz de ocultar que tras las reformas que impulsa no están razones económicas y técnicas, si no otras de orden ideológico, que nos devuelven a situaciones de la mitad del siglo pasado; como por ejemplo la nueva ley de educación, contestada por todos los estamentos de la comunidad educativa, desde padres y maestros de la enseñanza primaria, hasta rectores  Universitarios. La Conferencia Política del PSOE debemos mirarla, como el inicio del proceso, que continuará dentro de poco con el tema de las primarias y que debe situar a esta formación política  en el liderazgo de la gran revolución social que se producirá en nuestro país y en el resto del mundo occidental, y que marcará la pauta del progreso, en un marco de justicia social durante el siglo XXI.

 
La caída estrepitosa del Partido Popular en España, víctima de sus propias mentiras, debe enmarcarse también en el conjunto del desprestigio, que en todo el orbe occidental está teniendo la reacción, que no revolución, neoconservadora, que en los años 80 Ronald Reegan y Magaret Tatcher impulsaron y que en el 2007 con el crack de Wallstreet, puso de manifiesto las miserias y engaños, que la sustentaban. A pesar de la resistencia que la derecha en el mundo, sigue oponiendo a los grandes cambios para acabar con el sistema de la miseria de unos muchos para el beneficio de unos pocos, poco a poco va a caer como fruta madura, víctima de sus propias mentiras y engaños, siendo substituida por una izquierda moderada, pero muy preparada, que sin lugar a dudas, va a impulsar un nuevo sistema, basado en el reparto equitativo de la riqueza generada.

 
No lo duden amigos y prepárense para vivir grandes cambios en positivo los próximos años.

lunes, 11 de noviembre de 2013

SIN DUDARLO, EL CAMINO DEL PROGRESO ESTÀ A LA IZQUIERDA


No descubro nada nuevo si les digo que la humanidad entera anda metida en un tremendo marasmo, fruto del desmoronamiento de un sistema capitalista que desde su creación en el siglo XVIII,  con altibajos más o menos regulares ha  venido comandando a la mayoría del género humano.

 

Victima de sus propias contradicciones e injusticias, el capitalismo una vez entrado de lleno en la fase imperialista, como venían señalando los marxistas ortodoxos, empieza a colapsar al quedarse sin contrincante alguno, después que en los años 90, cayera el muro de Berlín y se pusieran al descubierto las grandes y pequeñas miserias que se escondían bajo sus alfombras; arrastrando consigo a la socialdemocracia europea, que fue perdiendo progresivamente su discurso de transformación social, al no encontrar el sistema de evitar que el verdadero poder se trasladara de la política al sector financiero privado.

 

Digo esto con la sana intención de poner de manifiesto una verdad como un templo, que deberá ser tenida en cuenta por los dirigentes de la revolución que sin ninguna duda ha de venir, si en verdad son honrados y pretenden la verdadera transformación de la sociedad, no engañando a la ciudadanía.

 

Muy equivocados andan todos aquellos que piensan que el capitalismo, puede volver a sus orígenes y a las claves de la explotación del hombre por el hombre, muy errados van todos los que piensan que volviendo a las soluciones del pasado, es posible mantener un orden social aceptable, los ciudadanos del siglo XXI, gracias a los gobiernos socialdemócratas en la Europa posterior a la segunda guerra mundial, hemos adquirido, el suficiente conocimiento para no dejarnos engañar por las mismas soluciones que nos han conducido al desastre.

 

¿Alguien puede creer que la solución en España pasa por la creación de una nueva burbuja especulativa, como parece están proponiendo los responsables del gobierno y los directivos de la gran banca?

 

Los españoles estamos seguros de lo que no hay que hacer; de lo que no tenemos seguridad alguna es de lo que hay que hacer, más que nada porque el partido de la izquierda moderada y posibilista, anda aún enzarzado en un proceso de "autoaclarado" interno, que le dificulta su puesta al día y la adaptación de sus principios fundamentales a la realidad actual. En el momento de escribir este articulo se está inaugurando la conferencia política del PSOE, quizás la última oportunidad del socialismo español, antes de los procesos electorales que se avecinan, de efectuar el imprescindible “aggiornamento” ideológico, que le permita elaborar un discurso coherente con la realidad del siglo XXI, aprendiendo de los errores del pasado reciente.

 

Hace poco he empezado a releer los discursos y los artículos que escribió Pablo Iglesias, (cosa que recomiendo encarecidamente a todos los socialistas convencidos), hecho que me ha permitido valorar en toda su dimensión este gran personaje, en particular por su gran capacidad y acierto en el análisis de la realidad de su tiempo, así como en la previsión de su evolución, y la posibilidad de la intervención de la colectividad para modificar el curso de la historia. Ello me ha permitido comprender la negatividad de estos que hoy día se consideran ultraortodoxos del socialismo y que lejos de evolucionar, pretenden, quizás por miedo al cambio, que la clase obrera es la misma que en el siglo XIX y que el poder sigue en los propietarios de los medios de producción, cuando todo el mundo hoy sabe que a partir de la reacción, que no revolución, ultraconservadora de Ronald Reegan y Margaret Tatcher, reside en un sector financiero, actualmente totalmente fuera de control.

 

Cuando Pablo Iglesias, habla del control de los medios de producción por parte de la clase obrera, hoy debemos convenir que el control hay que ejercerlo sobre el sector financiero, con el fin no solo de conseguir el reparto equitativo de la riqueza generada, si no de poner a las empresas en disposición de generar esta riqueza.

 

Cuando a finales del siglo XIX, el proletariado era la clase social explotada, empobrecida que necesitaba organizarse para luchar contra la clase dominante, a la que se le podían poner perfectamente cara y ojos, y así sobrevivir, hoy debemos remitirnos a unas clases medias, pequeños empresarios y profesionales liberales,  además de la clase obrera como los que sufren dramáticamente en sus propias carnes el despotismo de un nuevo e indeterminado poder como son los llamados “mercados”.

 

Si bien el universo de actuación posible en tiempos de Pablo Iglesias se limitaba al interior de las fronteras de la nación española y la vocación internacionalista del socialismo, casi podríamos decir no pasaba de un mero ejercicio ideológico; hoy ante el fenómeno de la globalización, que las nuevas tecnologías de la comunicación han permitido, con la consecuente promoción de grandes movimientos migratorios, hacen del todo imprescindible la afirmación del internacionalismo izquierdista, que encuentra en el federalismo moderno, su formula práctica de convivencia de culturas y entidades nacionales distintas, pero con voluntad de construir un proyecto común.

 

Hago estas consideraciones con la intención me sirvan para reflexionar o mejor dicho confirmar, el principio que encabeza este articulo: El camino del progreso, y la justicia social siempre se encuentra en lado izquierdo, además de reafirmar que los principios básicos del socialismo, Libertad, Igualdad y Solidaridad, siguen siendo permanentes, aunque las estrategias para conseguirlos o defenderlos deban adaptarse a las circunstancias actuales.

 

Por otra parte considero imprescindible, tener la mente abierta de la misma manera que Pablo Iglesias la tenía, y que huyendo de la ortodoxia y de fundamentalismo alguno, analizar  las circunstancias del momento social que nos  toca vivir, con el fin de adaptar las estrategias y conseguir un mundo mejor para nuestros conciudadanos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

OCULTAR LA REALIDAD BAJO LA BANDERA


Montoro ha dicho, no que se vea luz al final del túnel si no que ya no hay túnel y como si fuera un mantra mágico la clase política de nuestro país, intenta hacernos olvidar a los desahuciados, a los trabajadores sin derechos e incluso al 26 y pico por ciento de parados, para lanzarse bajo esta manta que todo lo cubre y lo tapa, como es el tema identitario y el enfrentamiento tribal que ello comporta.

La izquierda escenificó el pasado miércoles 30 de octubre, en el congreso de los diputados, otro lamentable espectáculo de división por el tema del derecho a decidir entre socialistas catalanes y del resto de España, rompiendo unos la disciplina de voto y los otros apoyando una moción de los populistas y reaccionarios de UDyP Evidenciando la poca catadura moral y pobre visión política al proporcionar argumentos a la derecha de este país que ya al día siguiente y a través de todos los medios de comunicación a su alcance, que son casi todos, abonaban entre la opinión, pública la semilla de la desconfianza y la poca credibilidad de la izquierda en nuestro país.

He dicho y repetido en numerosísimas ocasiones que desde el acceso de España a la democracia, todos nuestros gobiernos no han sabido encontrar una base económica estable, que nos permita edificar un sólido edificio, capaz de superar con el mínimo daño posible, los ciclos bajos que la economía capitalista nos procura de vez en cuando. Prueba de ello es que los dos millones de parados, que procuró la imprescindible reforma estructural de nuestra economía, para adaptarla a las exigencias de la Comunidad Europea, acabaron por convertirse en crónicos, por cuanto ni en los máximos tiempos de esplendor de la burbujas inmobiliarias y financieras, cuando los gobernantes hablaban del pleno empleo, se consiguió bajar de esta cifra.

Hoy cuando el número total de parados, triplica la cifra citada anteriormente y la tasa roza el 26% con perspectivas de alcanzar el 27%, no solo por el aumento del número absoluto de desempleados, si no por la disminución del total de población activa. Todo parece indicar que los actuales responsables del gobierno del país, siguen con las andadas y pretenden convencernos en base a cortos y engañosos mensajes, además de desvíos de la atención, que son capaces de, saltándose todas las reglas de la economía, mundial, generar empleo sin crecimiento  o con una tasa ínfima de 0,1% generar y repartir la riqueza.


Sin embargo la dura realidad se impone, día a día, y los mensajes más o menos optimistas que lanzan los gobiernos, caen como fruta madura a los pocos días, cuando sentimos jornada tras jornada en nuestras propias carnes la zarpa implacable de los recortes, el desempleo y nuestro general empobrecimiento. Es esta la razón que impulsa a nuestros derechistas dirigentes, a utilizar el recurso que nunca falla en estos casos, capaz de correr un tupido velo de ilusión colectiva, sobre sus miserias y deficiencias de gestión por no decir claramente latrocinio de unos pocos sobre unas mayorías, como es la apelación al atávico sentimiento de tribu, hoy conocido como nacionalismo. Es así que en Cataluña, cuando deviene incapaz de financiarse en los mercados internacionales y el primer partido del país se encuentra inmerso en graves casos de corrupción, se lanza un órdago soberanista, cargando todas las culpas a una incierta situación de explotación colonial por parte de España.

A el actual gobierno de España, la cosa no puede presentarse mejor, también con el cieno de la corrupción persiguiéndole incansablemente, y poniéndose en evidencia cada vez más la tradicional connivencia del Partido Popular con la justicia, Cuando en todas las encuestas se le pronostica una debacle electoral, tan solo paliada en parte, por la incapacidad del primer partido de la oposición de remontar posiciones, el reto catalán le abre la posibilidad de estimular el sentimiento patriótico español y asi ocultar bajo la misma manta todas sus cuestiones. 

Tanto es así, que en Cataluña, ya nadie habla del expolio del Palau de la Música, ni que CDC tiene la sede embargada como fianza para responder de una más que cierta financiación ilegal, ni que Oriol Pujol está procesado por el tema de las ITV ni que Jordi Pujol Ferrusola, se lucró en gran manera blanqueando dinero de algunas grandes familias catalanas, cuyos nombres curiosamente nunca han trascendido. Tampoco, en España, se habla casi del caso Barcenas, mientras los jueces y altas jerarquías judiciales, buscan el sistema de dejar bien parados a todos los implicados y tampoco del desmantelamiento del estado del bienestar.  Ahora lo que parece importar es solo, para unos la sacrosanta unidad de España y para otros la Cataluña independiente, tratando, unos y otros, que la mayoría no veamos que la derecha más salvaje de toda Europa, nos está expoliando de nuestros derechos más elementales, dejando tanto a nosotros como a las generaciones futuras, en la más absoluta de las miserias

¿Hasta cuándo vamos a dejarnos engañar los españoles?  ¿Seremos capaces de reaccionar alguna vez y salir de debajo de esta espesa manta, de los nacionalismos, central y periféricos? ¿Haremos alguna vez de España un país normal?